jueves, 30 de julio de 2015

Impulso (Comentario)



Entre los poemas de Las siete vidas del gato había algunos con matices de reflexión literaria, como este de la página 99 compuesto de dos estrofas. Este se encuentra en la última parte del poemario, de las cuatro en el que se divide. En realidad, es complemento de otro poema precedente: La carne del poema.


      No me detengo ante el verso 
     sino ante la herida del poema.

    Mañana ya es tarde 
   para dejar un regalo 
   entre las páginas 
   de sus sueños.  

(De Las siete vidas del gato. Imcrea. pág. 99)


La primera estrofa, que contiene una metáfora  con la expresión "la herida del poema" , indica ese momento difícil de la creación literaria. Crear es doloroso, un dolor como  el de un parto; es dejarse llevar por la confianza de ese verbo, a veces, extraño que le cuesta brotar; es  el deseo, no siempre, frustrado del mejor verso. La herida del poema es eso la huella de una creación dolorosa, confiada y anhelante en ese querer decir aquello que las palabras son incapaces de expresar.

En esta estrofa hay, también,  una referencia directa a la emoción vertiginosa que me provocaba la inminente muerte de mi padre. En sí esta es la metáfora, la herida, que intenta expresar ese sentimiento. Aunque,  a pesar de todo, hay en todo ello un no saber cómo decir lo que se  siente, una  gran incapacidad para gritar la emoción contenida ante semejante hecho.

La segunda estrofa es una referencia clara a esa impotencia descrita en los primeros versos. Urge escribir el instante, ese en el que el impulso emocional pretende decirlo todo. A decir verdad, lo que se escribe no es más que un regalo, y este caso era una forma de acoger la gratuidad del momento.
Los poemas, todos los versos, eran un regalo que la propia vida me hacía. No era yo el que escribía sino que eran los versos los que escribían en mí.


Tanto en una como en otra estrofa hay un hecho imponente, que se escapa a toda explicación y que está en el hecho  mismo de escribir. Digo se escapa porque escribir es un acto de humildad donde el alma se doblega ante el verso, ese verso que se impone repleto de verbos, de palabras que van más allá de la propia emoción aunque la contenga.

En las dos estrofas, pero especialmente en la segunda, se expresa usa realidad evidente en todo el poemario: la de la urgencia por plasmar los sentimientos que me provocaban el contemplar  el tránsito sencillo y solemne de mi padre hacia otro estado. En definitiva, estos versos, hablan de ese libro de la vida donde las páginas de los sueños están por abrir. 








martes, 28 de julio de 2015

El signo cifrado de las miradas (comentario)



Llegó con el susurro de la luz 
acodando su aliento en la pared. 
Su abrir los ojos fue un gesto creador 
capaz de dibujar rostros en el semblante 
del aire. No había otro entendimiento 
sino el signo cifrado de las miradas. 

Después, tú y la rebeldía de tus labios
persiguieron la herida 
del camino.

( De Las siete vidas del gato, Editorial Imcrea. pág. 39 )



Estos versos, de la segunda parte del pomario, describen la llegada de la muerte.  Esta es difícil de aceptarla aunque sea la otra cara de la vida. Nunca pensamos que está relativizando el dolor de pensarla. Una forma de relativizar la vida. 

En el primer verso se confunde la muerte con el susurro lento de la luz. Esta expresión es en sí  una metáfora que describe el 
alba. Es la misma luz que, como el aliento, se hace sentir sobre los muros. 

El tercer verso con ese gesto creador de abrir los ojos, es una forma de recibir a la guardiana del ultra-mundo. A este verso le sigue  otros versos que parecen hablar  de la recuperación espontánea de quien se muere con ese en ese "dibujar rostros en el semblante del aire". 

El quinto y el sexto verso dan la clave de ese despertar repentino de quien, moribundo, parece volver a la vida: un entender, más allá del propio entendimiento, ese es el código cifrado que permanece en quien se sabe morir. 

En los cuatro últimos versos se  rompe con el sentido de la narración poética al pasar de la tercera a la segunda persona. Un tú literario con el que se dialoga significando de esta forma a la propia alma. Esta toma conciencia del  tránsito vital anotado en el último verso  con la expresión "la herida del camino".


lunes, 27 de julio de 2015

Ecce homo. (Comentario)



Quizás sea este uno de los poemas que mejor expresa lo vivido en aquella habitación de hospital. Fue en ella donde la  visión de mi padre, moribundo, se convirtió en la imagen universal, en el símbolo, de todas las muertes. Es por esto mismo el título de Ecce homo. 


(En el hospital con mi padre)

Levanta las manos, eran raíces 
buscando el aire. El silencio 
arrasó todos los instantes del pasado.

Nada, no había hambre de nada 
solo suspiro en un aparente deseo. 
Todo en un cuerpo imaginado.

Ecce homo, gritan el espacio, las paredes, 
dando nombre a las formas.
Tendido en los sueños confiesa su inocencia.


( De Las siete vidas del gato, Icrea. pág. 33)
En la primera estrofa simplemente se describe lo que había, situando el silencio como protagonista del momento. El solemne silencio, este que se hace patente en medio de la vida con dolor aceptado. Después, en la segunda estrofa, con tono nihilista, volví a hacer que apareciera el suspiro, y este  en el marco de los deseos. La fragilidad se hace patente en este momento.
La tercera estrofa repite de forma reiterada  ¡Este es el hombre!¡Este es el hombre! Una expresión que señala la realidad del ser humano, nombrándolo. Porque en el hecho de nombrar hay una manera de entender. Aquí, se nombra lo interior, la forma, no la materia que iba desapareciendo. 
En los últimos versos, ni siquiera una estrofa, el hombre se rinde a la evidencia de lo frágil. Por esto era mejor decirlo con estos versos en los que los sueños marcan lo deseado, lo nunca hecho. En sí, el hombre es un sueño por llegar.
La expresión con la que finaliza el poema, Una bolsa de regalo para envolver la vida, es una manera de decir que todo lo dicho era algo que se me daba a contemplar gratuitamente. No siempre se está dispuesto a mirar la vida desde este lado de lo inútil, desde la nada, del lado trágico de la muerte. En definitiva, el poema, este poema, no es más que el grito de un aprendizaje, el de huir de las apariencias y vivir con intensidad desde lo que realmente soy: un ser en tránsito.



domingo, 26 de julio de 2015

De los "nombres" de la trona.




Una trona no es un trono en femenino sino la torre vigía desde donde Rodrigo divisa lo que le gusta; es, a veces, la silla de castigo cuando elude la obediencia a las pocas normas. Una trona es, valga la comparación, un campo de batalla donde comer se personaliza como un enemigo. En realidad, la trona es un estorbo en medio del salón o el office con la que todos tropezamos en nuestras idas y venidas. Bendito estorbo que sirve de remedio para alcanzar lo mejor o para sufrir el peor de los tragos con Rodrigo.

¿Qué pensará Rodrigo cuando pasen los años y vea este armatoste con diseño de IKEA?  ¿Se acordará de ella como potro de tortura o como taller donde dibujó los primeros garabatos? Creo que se reirá y hará chistes de esta silla deforme que le permitió estar a la altura de todos en la mesa. ¿Se acordará de las riñas ante los purés de pescado, más ricos que un potito, con el que jugaba y enfadaba a todos por ello? No creo, Rodrigo, como el resto de los humanos, tiene un especial anticuerpo que borra el pasado doloroso dejándolo en las emociones presentes. Se acordará, eso sí, de los achuchones y de las risas, de los momentos en el que le hemos querido viéndolo crecer y contando sus dientes.


Menos mal que existe la trona, "el trono", donde Rodrigo es rey y el freno desde donde poder dominar este potro desbocado, un niño feliz, con un gran arsenal de testosterona.

viernes, 24 de julio de 2015

Donde los versos sobran. (Comentario al poema)




Eran los últimos momentos de mi padre. La habitación del hospital se hacía cada vez más grande, más deshabitada, más fría. Solos, frente a frente, mi padre y yo y, como premio, el gesto de la mirada. El  poema resuelve, en tres estrofas, la emoción de ese solemne gesto convertido en diálogo de miradas:


Lo miré desde la victoria de un mundo 
a punto de sucumbir. Me miró sabiendo 
que no había derrotas sólo la vida 
en cada presente plantado.

Y en ese diálogo de miradas, donde los versos sobran, 
nació la luz dando forma al gesto, 
a esa tarea de mirar atardeceres por sorpresa.

No hay nada que decir cuando mira 
sin encontrar el rastro de la palabra.

(De Las siete vidas del gato. Imcrea.pág. 35)



-Comencé con unos versos, aparentemente tristes, con unas expresiones que hablaban de como la muerte estaba ganando la batalla, así el enunciado: "desde la victoria de un mundo a punto de sucumbir". Después, se me antojó rematar los versos con algo que diera un tono más positivo diciendo que lo que sucedía no era una derrota sino un triunfo de la vida misma hecha de presentes "plantados".Era cierto mi padre moría con la dignidad de quien sabe aceptar los momentos difíciles, de ahí la expresión "presente plantado".

-La segunda estrofa, apunta a ese momento íntimo, donde los seres humanos se encuentran sorprendidos por lo que está sucediendo, en el hecho de irse apagando una vida para nacer en otra. Así, la expresión: "nació la luz dando forma al gesto" le da sentido a todo lo que sucede y el mirar ya no es un simple mirar sino un encuentro con otra dimensión a la que no siempre se está preparado. 
-En la tercera estrofa intento resolver los interrogantes que, indirectamente, me habían surgido en  las dos estrofas anteriores. Lo hago con unos versos que sugieren  el silencio con ese "no hay nada que decir" .

De esta forma, y con todo lo expuesto, el título cobra sentido al decir que sobran los versos. En realidad, cuenta el hecho de no poder escribir la emoción del momento. No tenía palabras capaces de describir lo que allí sucedió... 

miércoles, 22 de julio de 2015

No había nada (poema y comentario)



No había nada,
nada
sólo silencio,
el suspiro del primer instante
cuando el creador de seres
terminó de mezclar el barro y la sangre.
No había nada,
solo el soplo,
el pensamiento
sobre el vacío.

(Del poemario: Las siete vidas del gato. Imcrea editorial. pag.15.)

Hace tiempo que escribí este poema que aparece en el libro Las siete vidas del gato, editado por Imcrea.  El poema se inspira en aquel otro de Enuma Elish, el poema babilónico que da base a los versos del capítulo segundo del libro del Génesis, en la Toraj.

El poema tiene dos partes: La primera hace referencia al ruaj o a lo que otros llaman alma; la última parte hago mención, de manera implícita, al logos inspirador, al dabar-yhw. a la palabra-pensamiento que está por encima de la propia realidad y del vacío.

domingo, 12 de julio de 2015

La poesía salta a las periferias.



Cada vez más la poesía se despega del centro que se le ha querido dar y salta a las periferias de lo cotidiano: de las tiendas, de las plazas...Me gusta. La poesía no es propiedad de los poetas ni de quien trata de encorsetarla, no es propiedad de nadie y si tiene algún lugar es en aquellos que se emocionan ante el revés de la realidad.

La poesía es como el ser de Heidegger  que cuando quieres apropiarte de él desaparece. Ojala y pudiéramos poseer esta realidad, la poesía, tan leve y al mismo tiempo tan potente que, la mayor de la veces, nos trasporta a otras realidades. Esta es como una ventana desde donde te miran. Es como una visión al revés. 

Y en esta acción de escribir versos se va más allá de lo útil, se roza lo metafísico aunque parezca lo contrario.En este estado  la mejor forma de entrar es de puntillas y con gran humildad. Esta última es la actitud que lo ocupa todo sin dejar rastros que estorben.

sábado, 11 de julio de 2015

No sé...



No sé cómo decirte que los días cinco de cada mes los celebro para no olvidar que un día de esos llegaste a esta realidad que nos envuelve. Tanto los vivo que confundo el mes exacto en que naciste. Me gusta vivir en este aire de momentos felices porque sigues creciendo en mí por encima de todo y de todos. No sé cómo expresarte que, contigo, el tiempo es un infinito con notas de rap, es un ahora con la emoción de saberte. El tiempo, así vivido, es incapaz de marcar la distancia de los días cuando no te veo.

sábado, 4 de julio de 2015

A la deriva



Abrazados por la noche la carne deja gritar 
al eco de la pasión en la locura de las manos. 
Ciegos por el deseo, los labios resbalan 
por la catarata del sexo  

No hay rincón por descubrir 
ni palabra por ocultar. Se rompe el silencio 
en la emoción del encuentro. La noche perdona 
el tiempo, a la deriva en un mar de luces. 

En este momento, no hay miradas solo piel 
y besos, la noche desatada y el vacío. 
En este instante que huye todo se vuelve claridad 
en el cielo de la piel que traduce la caricia. 

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto