viernes, 25 de noviembre de 2016

Vuelo de papel




Atravesó el ángulo oscuro del salón 
rompiendo la barrera del silencio. 
En su mano un avión de papel 
y en su rostro la sorpresa inocente 
que le hacía imaginar infinitos espacios.

martes, 1 de noviembre de 2016

Nuevo acontecer de situaciones.



Hace unos meses has comenzado a despertar a las manías del sistema, a las madrugadas infames que desvelan tu sueño de duendes y aventuras. Te resistes y haces que nos preguntemos ante este dejar que todo esto suceda como si fuera lo mejor. 

Caminas a trompicones en esta selva del asfalto para alcanzar otros espacios que hemos elegido por ti. Lloras y ríes sin saber por qué dejando una estela de amarga situación. Y entre idas y venidas, entre preguntas sin respuestas, vemos el cambio frente a ese no querer domesticar tus impulsos, una la lucha ante el sí que te saca de tus nosQué difícil es pensar por los tres, al mismo tiempo; por ti para que aceptes la “orden” y por nosotros en la tremenda seguridad de darla. 

Pasan los días en este nuevo acontecer de situaciones diferentes, de emociones contenidas, de deseos prematuros, de navidades por venir, de nuevas palabras que aprendes para comunicar tu firme deseo de decir quién eres en ese espacio propio donde tú te sientes crecer aprendiendo a saber expresarlo. 

domingo, 23 de octubre de 2016

LA LIBERTAD DEL VERSO



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Ahora, no hay negro o blanco sino el color del verso, que brota en cada rincón de esos sigilos agónicos, en cada espacio vacío, en cada espera. Sí, ahora hay voces, no ruidos, en esta sinfonía donde vivir aparenta ser un presente de horizontes, más que de fronteras. Estoy aquí, intentando aprender lo necesario para no encerrar el verso en un impenitente siempre-volver.

PODAR VERSOS



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La música de un verso es la emoción contenida del poeta después de haber podado parte de sus palabras. ¿Por qué estremecerse al cortar las ramas del primer poema? En ese menos es donde se revela el equilibrio de la estrofa, donde crece la armonía capaz de establecer un diálogo mágico con quien la lee.

COMO EL OLIVO EL POEMA.




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Como el olivo, un buen poema resiste los embates del tiempo, mantiene su alma por encima de las estructuras, deja que quien lo contemple se vuelva más compasivo más allá de cualquier egoísmo absurdo. Como las hojas del olivo, los versos de ese poema se vuelven ancianos manteniendo su juventud, capaz de emocionar con sus palabras a quien tiene el valor de pararse a leerlo. Como el olivo, así el poema,y sus versos se trasplantan en el ánima de quien supo releerlo.


EL SILENCIO Y EL POEMA.


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Cuando el verso se hunde en el aplauso y el eco de la lluvia arrastra la emoción del poema, ¿quién contará la historia del poeta? Sólo el silencio, y no el olvido, le harán crecer fuera de parafernalias miles.



lunes, 5 de septiembre de 2016

Agradecida por la sensación de paz.




A mediados de agosto recibía una carta de María Blázquez, gran escritora y mejor amiga. En la carta, que transcribo en su totalidad, me expresa su opinión sobre el reciente poemario El nombre secreto del agua, editado por Vitruvio.

Agradezco estas palabras que, viniendo de alguien tan exigente como María, hacen que siga en este empeño de ordenar vocablos y formar versos.

Quiero compartir estas palabras en este espacio de HABITÁCULOS donde, de vez en cuando, dejo aquello que pueda interesar y, sobre todo, ayudar.

No sé cuántos lectores ha leído el poemario, pienso que muchos; pues bien, si alguno quiere compartir su opinión sobre él agradecido de recibirlo.


Querido Tino, ya he leído “El nombre secreto del agua”. No sé cuál será su nombre, pero el color de tu libro es el verde; verde y transparente en todas sus hojas, sus poemas, en cada verso, o verde o transparente.

Me ha gustado, he terminado de leerlo agradecida por la sensación de paz que me iban regalando los versos y esa forma en la que los has escrito. La estructura me ha encantado, girando en torno a esa maravillosa cita de Heráclito. Se distingue perfectamente el alma de cada parte: Todo fluye/ todo cambia/ nada permanece. Quizá sea la primera parte la que más me ha gustado, supongo que por el sosiego que me ha transmitido.

Dentro de guardar tu esencia tan espiritual, me ha mostrado una poesía cercana, un yo poético sereno, maduro, que contempla la vida (ese agua, esos ríos...) desde esa paz de la que te hablaba antes. El lector lo agradece, pues le haces partícipe de ella.

He subrayado numerosos versos que me han resultado especialmente evocadores, te pongo algún ejemplo:

“Nunca tuve tan cerca los muros de esta casa
de mi cuerpo (...) Nunca, como ahora,
me fue tan tierna el agua.”

“Inmensa, esta serenidad que mana.”

“...este vértigo de la luz que viste las formas de mi ser/”

“Espero, siempre espero,
en el quicio de lo posible...”

Es difícil transmitir todo por este medio, lo mejor es el bis a bis, pero, como es complicado, no quería dejar de expresarte, al menos de esta forma, mis sensaciones tras la lectura de tu poemario.

Enhorabuena, amigo mío. Disfruta de tu obra, de la ternura del agua y de su serenidad.

Un abrazo fuerte.


lunes, 29 de agosto de 2016

Vivir cediendo para crecer.




Era de noche cuando dejó el chupe al raso de la terraza, de noche y sin luna. Quiso que el quitamiedos, al que se agarraba mientras dormía, desapareciera de su vida. Ya eres mayor, le repetíamos mientras, con indecisión, colocaba el chupete en un recipiente de la mesa del balcón. Estaba medio convencido que el chupete tenía que volver con sus papás-chupetes en la luna; un cuento mágico que estaba haciendo su impacto en el centro de sus emociones. Y se fue a dormir mirando para atrás, por si acaso no sucedía el viaje lunar. Vino después la mañana, y comprobó que no estaba, en la terraza, ese tesoro preciado que había dejado  con cierto dolor. Sin lugar a dudas, era su primer arranque de generosidad, su puesta de largo en esto de vivir cediendo para crecer. Al mediodía le llegó un mensaje, sobre una cartulina naranja y una estrella-lazo de color rojo: Gracias Rodrigo- decía- por devolvernos a nuestro peque. Mientras le leíamos la misiva nos miró sin preguntar por ese resto de bebé que tanto apreció. Ya era mayor  y así lo hizo saber a media humanidad. 




viernes, 5 de agosto de 2016

Creces.




En medio de este mes de agosto, a punto de cumplir tus tres años, te veo crecer. 

Creces, hasta en tu forma de decir. Escuchas y repites lo que entiendes, como si el mundo se resumiera en esas palabras. 

Creces, sí y aunque no sabes de lo ancho o lo profundo, sí de lo que quieres hacer solo; sin ayuda de nadie. La independencia, tu medio de expresión, rompe con cualquier paternalismo estúpido que nos exige. 

Creces, con esa normalidad de los niños de tu edad. Te levantas exigiendo el abrazo, te acuestas arropado en él. Al enfado le sigue la risa y a la risa la broma. No sabes manejar los imperativos mezclados con un –“por favor”- interesado. No tienes penas, aunque llores pretendiendo conseguir el capricho del momento que nos hace preguntarnos por los nuestros. 

Creces y apuntas maneras de mando. Difícil conseguir tu favor si la orden se te impone; saltas con la tozudez de un animal, hasta quebrar las normas establecidas. Llegarás a comprender que mandar se manda obedeciendo a lo mejor para los otros. No te falta corazón para aprender esta medida solidaria de saber estar con todos. 

Creces y nos haces crecer a la par. Eres un espejo donde mirarnos y descubrir errores y aciertos, multiplicados en tu forma de actuar que nos hace seguir, aprendiendo desde  cero. 

jueves, 28 de julio de 2016

Saber cagar y reconocer lo cagado





A Rodrigo, a punto de cumplir tres años, le estamos acostumbrando a ser autónomo en esto de hacer sus necesidades fisiológicas. Por el momento hay que ayudarle. Está bien salir del paso en esto de controlar los esfínteres sobre todo porque pertenece al ámbito del crecimiento personal en sociedad.  Aunque resulten prosaico, que Rodrigo sepa hacer pi-pi y ca-ca, como necesidad mayor, salva del naufragio. Sí, del desastre de orinar o defecar a cualquiera sin previo aviso. Y aunque sea  inoportuna la demanda, da igual que ésta sea en medio de un concierto o del almuerzo, importa que la haga.


Este hablar de lo cotidiano más simple nos acerca al animal con ganas de pensar y de hacer bien las cosas. Es el precio de vivir en sociedad. Hoy pide ca-ca, mañana tendrá que enfrentar otras mierdas que no serán suyas; y  puede que huelan más. Y aunque nunca comprendí que la mierda diera suerte, ahora entiendo que es una lotería esto de saber cagar y reconocer lo cagado.

La aventura de pedir pi-pi.



Nunca comprendí que la mierda diera suerte. Ahora entiendo que es una lotería que el pi-pi y la ca-ca, aunque resulten prosaico, se pidan como la necesidad mayor que salva del naufragio. Sí, del desastre de orinar o defecar a todos sin previo aviso. Y aunque sea  inoportuna la demanda, da igual que esta sea en medio de un concierto de Jazz o del almuerzo, importa que se haga. Este decir de lo cotidiano  nos acerca a lo más primigenio del animal con ganas de pensar y de hacer bien las cosas. Es el precio de vivir en sociedad. Hoy, Rodrigo, apunto de cumplir tres años,se acostumbra a  pedir ayuda ante la necesidad fisiológica, mañana tendrá que enfrentar otras mierdas que no son suyas y estas puede que huelan más. Está bien salir del paso en esto de la porquería pero mejor enfrentarla.

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto