lunes, 11 de febrero de 2019

Esta avenida interminable.





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Semáforos en rojo,
después, una rotonda.
Delante, un coche fúnebre;
a la izquierda, el largo seto
que divide la avenida.

Dentro de mí, el deseo
golpea las arterias.

Estoy vivo y te quiero.
te lo diré con un gesto
al llegar a casa y entregarme
al camino de tus brazos.
Solo tú, la piel y las caricias.

Me duele
esta avenida interminable del día.

Consuela desearte donde la gravedad
de nuestro amor
resuelve la geometría del anhelo.

( De Un concierto de sonidos diminutos. Herákleion, 2013 )

miércoles, 6 de febrero de 2019

Un día cinco de febrero

Seja como for, a vida é um presente incrível. Devemos aproveitá-la em todos os momentos.





EN EL MAR del calendario,
un día, como cualquier otro.
Un día cinco, en un segundo,
todo se hizo silencio.

Nunca sabré decir lo que pasó.

En el tránsito cotidiano,
las sirenas anunciaban lo peor,
las miradas sujetaron el grito.
Y mi recuerdo un paréntesis.

Siempre estaré en ese vacío.

Con la huella de quien permanece
mudo en el instante, acojo la levedad
del momento. Un día cinco de febrero
de dos mil dieciocho,

en el ecuador de mi existencia,
la vida me envolvió
al dibujar en el aire

un tiempo al revés.

( De El adverbio incierto de las horas)

MEDIODÍA,


                                                                                A Hilario Barrero






MEDIODÍA, de pesada luz,
tiempo de insignes presencias,
el momento justo para mirar
el ceño de Beethoven que viste la estancia
con el vértigo de una Sonata.

Un espacio para volar
por encima de las derrotas,
abrazado al instinto poético de  Hilario Barrero;
al cosmos de Wolf, Pastor y Veyrat;
a la rima necesaria de Brezme y Pepe Iniesta.

Momento épico, sin duda,
con un  punto de maldad que no abandono
ante la travesía compleja del verso,
ese preciso don de lenguas,
bajo un sol de poniente y un abrazo de sirena.

Luz de mediodía, desviada del mundo,
que afirma este sinprisas irredento
del ser poeta, a veces, analfabeto
que no quiere morir de tristeza
ni cambiar el nombre de las calles.





                          (Del libro inédito PARA NO ESCONDER LA LUZ, pg. 49)

domingo, 3 de febrero de 2019

METAPOESIA en mis últimas criaturas


En mis últimas creaciones, desde hace ocho años, comencé a hacer guiños al ars poética. Aquí una prueba de ello. 

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En LAS SIETE VIDAS DEL GATO (2010)

La carne del poema

Grita la mañana, la lluvia.
La inocencia pasa
con arreglos de nostalgia
soportando la limosna del saber.
En este pasar
de los monstruos del miedo
el llanto se acomoda
                             en los bolsillos.

Empieza a clarear.

Tiempo incierto. Llueve ilusiones
en las manos
             siempre atentas al vuelo.
Los ojos se acostumbran al invierno.
Una oración graba el momento,
 la muerte llega
                         de puntillas.

La carne del poema se revela
en el centro animal
                                 que lucha
con el verbo
              de las horas vigilantes.
Pág. 99


Impulso

No me detengo ante el verso
sino ante la herida
del poema.

Mañana ya es tarde
para dejar un regalo
entre las páginas
de sus sueños.
Pág. 101


 En UN CONCIERTO DE SONIDOS DIMINUTOS (2013)

La piel de un poema

He perdido la cuenta de las horas,
mientras los sueños sellan
el recuerdo de otros versos.

La piel de un poema reclama
el canto de los gritos
agolpados en las manos.

La forma de tu voz se pierde
en el barullo de la calle,
dejándome la huella del sonido
con ese olor a soledad
que dibuja desiertos.

Después, por los rincones,
llega el delirio de las musas.
Me seducen y detienen el tiempo
con la sorpresa del poema.
Pág. 61


 En EL NOMBRE SECRETO DEL AGUA (2016)

Y en este lenguaje de los gestos
se modelan los sueños y la boca se desnuda
ante el consuelo del verbo. Todo perfecto, todo
ante la caricia del agua que marca
el misterio de la danza en la sangre del poema.

No hay clave capaz de descifrar el vértigo del sexo
cuando el mundo se detiene en el alma de las horas
y se frena el amargo sabor de la vida que arranca
trozos de cielo al atravesar los límites del agua.
Pág. 36



Sigo mudo en esta fragilidad
del misterio que me circunda. Los verbos
resisten entre aguas interiores. Ruedan
ebrios de limo.

Quiero regresar al lugar del sueño,
sin alas. Impulso que busca,
en el espejo del agua,
versos prohibidos.

Se oculta el poema en el aliento de las palabras.
Y las estrofas, cantos rodados, se pegan
al ser del verbo, con el anhelo
de darle nombre al agua.
Pág. 62



 En LA SORPRESA DE LO HUMANO (2018)

PRIMERO, el silencio, /esa nada que marca/ el ruido de los versos.
Después, la palabra /inundando el cosmos de lo frágil /hasta sorprender /
con un extraño ritual de paso.

Y al final, el poema / invadiendo de formas invisibles / y emoción /el hastío de los días, / el punto cero, / en un continuo comenzar/el puzle de la vida.
Pág. 43


El tiempo se disfraza de imagen sin hogar,
en transeúnte perdido; es como una letra en la pared,
la espera del autobús, un beso improvisado;
el arreglo del ascensor, la nota del cartero.

El tiempo, un juego de versos
en un poema por terminar.

El tiempo,
el bendito tiempo,
huye,
se desbarata,
se oculta
y juega a ser.
Somos paréntesis…
Sueños.
Pág. 58


EL POEMA se vuelve impulso generoso/ del misterio que circunda. /
Un paisaje donde los espacios / se revelan como la conquista / de un Tabor/
que escapa de las horas.

El poema, / la angustia de no saber expresar / el secreto inabarcable /que nos habita. / El ser del verbo/ que somete los deseos.
Pág. 62

Mientras preguntas, cuelgas tu rostro de los días del calendario. Un ingenuo rito
 que me permite inmolar el presente en el altar de un poema.
Pg. 66

En  REHACER EL ALBA. MEMORIAS DE UN NAUFRAGIO (2018)

EN ESTE TRAJINAR
sin ganancias,
el verso no consigue
lo que el oído entiende.
Por qué abandonar el poema
en el desierto de las palabras.
Pág. 26





martes, 29 de enero de 2019

Cordoba. Libreria Luque. Rehacer el alba


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Magnífico encuentro con escritores y otro público interesado en la presentación de Rehacer el alba en la librería Luque de Córdoba.Presentó la obra el escritor cordobés Fermín Castro.


Gracias a Fermín y su mujer, Carmen López por su cariño y su estar atento en todo momento. 

Gracias a Nuria López por enseñarnos la Mezquita con una visión platónica muy interesante. Gracias también a Sebastian De la Obra por mostrarnos la Casa Sefarad, un lugar maravilloso y único. Nos guió por la temática de Cortomaltese de Hugo Pratt , unica en el mundo, que en este momento se expone en la casa Museo de Sefarad.



Gracias a Miguel, Diego, José Miguel García por acompañarnos esa mágica noche del viernes en la Luque.



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Córdoba está, desde este momento, en el presente continuo de los afectos. Volveremos ,porque siempre se vuelve a los lugares que se aman.

Presentación en Azuaga de Rehacer el alba

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La noche del 25 de enero viví la magia de la poesía en la Librería Café Alejandría de Azuaga. Esta magía existencial  es una realidad sentida de la que difícilmente se puede dar una explicación. Yo no soy capaz. Sí, puedo decir que el cariño y la maestría de Efi Cubero marcó ese tono de lo excelente; que la acogida de Manolo Calero, el librero de Café Alejandría, su amabilidad ayudó a crear el ambiente sereno de un encuentro maravilloso; que la visita de amigos escritores de Córdoba,Jose Miguel, Miguel, Diego y su mujer, capitaneados por Fermín Castro, elevó a la enésima potencia esa maravilla del sentimiento; que Gema y Rodrigo estaban ahí haciéndome sentir sencillamente humano; que el público, numeroso, se entregó a la escucha atenta y generosa creando una corriente de lo sincero que estos eventos deberían tener y que no siempre tienen.

Gracias,gracias a todos.

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Pardales sin teja de Manuel Garrido

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Pardales sin teja, de Manuel Garrido no es una novela coral sino un coro de voces, de vidas mínimas, que transitan por un único escenario, el de una taberna de pueblo. Cada vida, con su forma de mirar, tiene un impulso, y no menor, de la existencia. Este existir surge de un puzzle vario pinto que describe, más allá del simple costumbrismo, la realidad de los seres humanos. Sus intrigas, sus esperanzas y frustraciones, sus deseos y tropiezos. Un microcosmos vital, porque de vidas se trata, que aparentemente no llegan a alcanzar más que su propio techo, aspirantes a mantenerse en un sentido único sin complicarse la vida en el mismísimo cotidiano.  ¿Qué puede ocurrir en un pueblo perdido donde “el gris” de sus habitantes no es más que eso un ser gorrión/ pardal,  sin lugar donde posarse / sin teja?  Sin embargo nuestro autor le da voz, desde este aparente estar sin voz, al jubilado que perdió sus aspiraciones o al contrabandista que ya no trapichea; al fumador empedernido; al idealista de los animales; al ama de casa que no tiene más cielo que el de cuidar a los suyos; a la prostituta con aires de emprendedora; al funcionario del ayuntamiento que trabaja lo justo.

Ciertamente, este es un libro de silencios, un desfile de sombras, como se indica en la contraportada, pero de silencios sonoros-aunque parezca paradójico- y da color a ese gris que mencionábamos, potenciando a los que ocupan un segundo lugar, a los que nunca, por vivir en las periferias, saldrán en la foto de esta sociedad de fácil alharaca.

De cada uno de los personajes, en sus 26 capítulos, nuestro autor saca lo mejor de ellos, sus luces únicas y diferentes. Lo que aparece en este recorrido de pequeñas historias, orquestadas alrededor de un tabernero y su local, está cotejado de puntuales costumbres que son un mundo en sí. El lenguaje escogido es sencillo y al mismo tiempo sentido, un plus emocional que te hace seguir leyendo sin perder el tono desde el principio. Una novela bien estructurada.  

Manuel Garrido acierta con llevarnos a un paisaje de vidas mínimas. De no hacerlo él, y lo hace muy bien, estas expresiones de lo existencial quedarían sepultadas en la ignorancia de las grandes empresas literarias que buscan el morbo de historias grandilocuentes. A los que somos de interior, de provincias,  lejos de las  urbes, nuestro autor hace bien en recordarnos nuestros orígenes.

En esta novela no hay que buscar una trama porque no la tiene, ya que son muchos relatos cortos, veintiséis, con un punto lírico propio de la buena literatura. Lo que si tiene es la intención de mostrarnos la grandeza de lo sencillo. De cada una de estas historias se podría escribir una novela de doscientas páginas. Los personajes son muy sugerentes. En esta novela, repito, se esboza lo esencial dejando que el lector sueñe e imagine desenlaces apuntados. Tomás, Javier, Daniel, Lola, Félix, todos y cada uno de los personajes, de estos relatos, son un poco nosotros, con sus formas de asumir la realidad en este dejarse llevar por el fluir de cada día. Lo bueno de esta novela es, además de lo dicho, que consigue ponernos en el ojo del personaje central, en el del tabernero,  alrededor del cual se orquestan cada una de esas vidas. Su mirada y sus órdenes se apoderan de lector haciéndonos ver que somos un poco ese ser “tabernero” curioso y controlador frente a los demás.

En definitiva, este libro, PARDALES SIN TEJA, de Manuel Garrido, lo recomiendo para todos aquellos que quieren leer complicándose un poco la vida  personal frente al espejo de esas historias mínimas que dicen mucho en su no decir –aparentemente-nada.  

Badajoz, 29 de enero de 2019

domingo, 20 de enero de 2019

Vendedor de conchas.




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Rodrigo ha llegado al despacho para venderme unas conchas. Me ha explicado el origen de cada una justificando su precio. No he podido resistir ante la seducción del vendedor y he comprado las que él me ha elegido. No está mal este convencer para colocar el producto con la convicción de que es lo mejor. Su forma de provocar la compra, sin tener necesidad de ello, está en la línea del mejor consumismo. Este crío pronto empieza. Y lo peor es que la responsabilidad no está en el que vende sino en aquel que compra.

lunes, 14 de enero de 2019

Presentación en Azuaga


A finales de este mes, el día 25, un día especial para mí, iniciamos las presentaciones de Rehacer el Alba. Memorias de un Naufragio, editado por Vitruvio esta año pasado. Este evento tiene una especial característica, entre otras, que estará presente Efi Cubero, ensayista y escritora, que prologa el libro. Me encanta dialogar sobre este poemario con Efi.


Las otras características, también importantes,  son, que presento el libro en la librería Café Alejandría de Azuaga invitado por Manuel Calero, el dueño, un hombre sensible con la cultura muy comprometido con la palabra escrita. Su librería es un lugar especial, y no una expendeduría de libros. A esta le sigue, que mis amigos escritores de Córdoba, encabezados por Fermín Castro, estarán presentes. La ciudad de Córdoba está muy próxima a Azuaga. 

Quiero agradecer a Efi, el esfuerzo de estar; a Manuel por invitarme a su casa; y mis amigos de Córdoba por querer venir. A todos, los futuros concurrentes, gracias.

Así, si los amigos de los pueblos cercanos queréis disfrutar de un encuentro literario como este, estáis todos invitados. 




sábado, 12 de enero de 2019

Lo pequeño.



Lo más pequeño puede ser lo más grande. Cuando lo simple guarda la magnitud de los instantes sencillos, la palabra se vuelve necesaria contemplación, la risa oportunidad de saberte vivo y la mirada gesto de compasión que perdona. Esperas, a pesar del silencio de las horas, la caricia que te devuelve a la vida.

El poeta y la poesía. Reflexión.





El poeta es, sí, inmoral. Justo es que vague por los arrabales de la ciudad de la razón, del ser y de la decisión…/Su vivir (la del poeta) no comienza por una búsqueda, sino por una embriagadora posesión. El poeta tiene lo que no ha buscado y  más que poseer, se siente poseído…El poeta es fiel a lo que ya tiene [se encuentra] cargado, con una carga , es cierto que no comprende…por eso tiene que hablar “sin saber lo que dice…"[el poeta habla] de musas que le poseen…se siente morada, nido de algo que le posee…Se consume ardiendo como la llama…el poeta vive prendido a la palabra, es su esclavo. El poeta ha ganado lucidez…que hace más valiosa, más dolorosa, la fidelidad a las fuerzas divinas-divinas o demoníacas-extrahumanas que le poseen. …Todo poeta es mártir de la poesía; le entrega su vida, toda su vida, sin reservarse ningún ser, para sí, y asiste cada vez con mayor lucidez  a esta entrega.


[El poeta] Extracto de María Zambrano del libro Filosofía y poesía, 1939 pp.40-43.

MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto