martes, 11 de diciembre de 2018

Sobre la piel


SOBRE la piel acuosa del limón
resbala tu risa de otro tiempo,
esa mística mirada
que alumbra amaneceres.

Sobre el color de esta luz,
que recuerda el paraíso,
dejas la huella frágil de tu mano.

Sobre tu boca el perfume de la tarde,
la brisa del dolor amanecido,
que ahora descansa sin preguntas
en el centro del misterio.

viernes, 23 de noviembre de 2018

TE ENCUENTRO


TE ENCUENTRO ahí, donde no te soñaba,
en el dolor de las nubes
que respiran
el solemne verso
de la mañana.
Me abrazas,
con el frágil escalofrío de la brisa
para luego irte
con ese rastro de sonidos
que señala
la lluvia que no cesa.
Vuelvo al anonimato
entre las formas
de este lugar
que refleja las ganas
de seguir.
Los espacios deletrean tu nombre,
con él todos los contratiempos
y alegrías,
las ausencias y las miradas,
las ofensas y bendiciones,
las heridas del maltrato
y la certeza
de no saber
absolutamente
nada.

martes, 20 de noviembre de 2018

Este olor a soledad




ESTE ácido olor a soledad 
que quiebra la mañana, este olor a secretos,
a silencios,
que vive 
en las entrañas del misterio.

Esta emoción de verte
fundida en los versos
de este largo poema,
habitáculo inmenso
que me desborda. 

lunes, 19 de noviembre de 2018

EL NOMBRE SECRETO DEL AGUA, de Faustino Lobato Delgado

Una reseña de Santiago Méndez. Tomada de facbook

             El agua tiene un nombre y es tarea del poeta descubrirlo. Así podría resumirse el título que engloba el libro de Faustino Lobato. Pero en esa definición, que no búsqueda, el lector se deja transportar por el fluido. Y lo desea, porque el agua hace volar sobre la corteza del miedo, "se convierte una oración". El agua y su fluir describe con fuerza la pregunta de lo inconfesable.
                Verbo y Paraíso. El agua, la identifica el poeta con el verbo, la palabra benéfica y sanadora, las palabras "quieren describir el cauce del agua/en está inmensidad de la Tierra". En el ansia de infinidad y la descripción del fluir continuo aparece el "", como pregunta, porque aún no está y la pregunta se ha convertido en río.

             Es en ese momento cuando aparecen las sombras, ya no es agua que fluye limpiamente sino cauce en el que crece el espejo oscuro de los juncos y y el viento naufraga por los rincones del limo. No es lineal la poesía de Faustino Lobato. Destila vida, miedo, oscuridad, dudas y el poeta se refugia entonces " en el silencio...guardando la melancolía de las horas".

               En la segunda parte del libro, el fluir deviene cambio, transformación. Todo fluye y todo cambia. El agua sigue su curso, pero ante la derrota previsible de que no alcance el infinito al que poeta aspira, éste se fija en el viento, en el aire, en la brisa de los abrazos para resistir al infierno. Y baja el libro a la carne, a la "sangre del poema", al incomprensible vértigo del sexo "que arranca trozos de cielo" frenando el sabor amargo de la vida.

           Las rocas de río, los elementos, la naturaleza en suma, transitada en poesía, identificada con el texto mismo - una piedra es verso o viceversa-, aligera el dolor. Es un libro tremendamente humano.Y contemporáneo. Conecta o, más bien, se inserta en una gran corriente estética y espiritual que reacciona frente a la dualidad del ser, desgajado por un sistema de vida de anhelos y frustraciones.

               Las palabras vienen en ayuda del poeta que se sabe frágil y, tras constatar que todo fluye,y mejor que así sea, percibe las cadenas de lo prohibido, de las limitaciones y de la sabiduría aún no hallada. Por eso, en esa aventura a la que invita al lector, nos encontramos de pronto en la necesaria transformación: " la caja de los sueños" no se impone al "mensaje de las sombras". Desde la orilla del agua, el poeta constata, como Camus, la indiferencia del universo: "La indiferencia cubre la gravedad de las raíces". Se impone, pues, el combate para no caer en un existencialismo estéril, la lucha de los elementos ante la mirada del poeta "En medio de este sentimiento del agua, surge la lucha de la Tierra y el fuego, un combate que re e en los límites del alma". Una lucha de contrarios que el poeta no esperaba en medio de sus versos.

              Faustino Lobato podría haber tomado el camino fácil, con "happy end" de película americana y concluir el libro por donde lo empezó, cantando al fluir del agua, al río que todo lo cura, incluso la herida del sexo. Pero esa primera parte quedó en una proclamación. Constata con el canto al agua y las citas de Houellebecq y Heráclito que todo se mueve hacia un paraíso que puede estar en el otro, en el ser amado o, como se invita a creer constantemente en el interior de uno mismo. Sin embargo, la lectura confronta cada vez más con la duda del camino que hay que seguir sin romper un invierno acogedor. "Camino por la herida de las sombras, un pulso con la soledad que me acerca a la muerte". Preguntas cuyas respuestas han de encontrarse mediante la transformación "bajo esta realidad que se resiste a morir". El cambio es duro y ha de sufrida su proceso en soledad "En esta soledad del cambio beso la angustia de las pérdidas, la sonrisa de todos los encuentros". Esa necesidad de desprenderse de la camisa vieja, como las serpientes, se topa con la fragilidad del cuerpo, hecho ya agua, consciente de que ha de navegar en ella. Asistimos a ese proceso que se nos muestra sin rubor, la duda ante la redención evidente: " Por qué no declara el sustantivo del amor que nos sorprende". Tanta es la duda, que, inopinadamente, pasa del "yo" al "nosotros", apoyándose en el lector universal para resistir ese proceso.

           El poemario viene resumido en estos versos, de una conexión tan actual con la búsqueda del propio ser en medio de la alienación promovida por el consumo, la desigualdad y la impotencia del afán constante por poseer cosas: "Nada permanece porque la vida, como el agua/tiene ese tono de remanso/semejante al amor que renace(...).Nada permanece todo es sueño, /movimiento, huella de misericordia/ en la orilla de lo posible".

miércoles, 14 de noviembre de 2018

La piel de un poema

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He perdido la cuenta de las horas,
mientras los sueños sellan
el recuerdo de otros versos. 

La piel de un poema reclama
el canto de los gritos
agolpados en las manos.

La forma de tu voz se pierde
en el barullo de la calle,
dejándome la huella del sonido
con ese olor a soledad
que dibuja desiertos.

Después, por los rincones,
llega el delirio de las musas.
Me seducen y detienen el tiempo
con la sorpresa del poema.

martes, 13 de noviembre de 2018

PODRÍAS gritar




PODRÍAS gritar que el amor es un sueño,
que el corazón no late,
adelantando la muerte. No,
no lo harás,
deseas vivir en esta  presencia
que arde en el viento de tus manos.

Vuelves a la tormenta
de vuestro lecho, al olor de su sombra,
a saborear el amor primero.
Descubres como  su risa
se prolonga en tus entrañas,
en el amargo río de tus desasosiegos.

Te perdona,
le perdonas aquel ingrato gesto,
aquella maniobra de metal
que le hizo perder la memoria
y arrastró tu inocencia
a las puertas del infierno.

lunes, 12 de noviembre de 2018

CÓMO descubrirte





CÓMO descubrirte cada día, cada instante, 
si me olvido de tus gestos, aquellos
que atravesaron la cordillera de mis sueños
haciendo realidad el deseo.

Cómo encontrar tu huella en mis pasos, en la mañana, 
si no me acuerdo de tus palabras,
las que me devolvieron a la vida en el trance de desierto,
en ese instante, casi eterno, de soledad.

Cómo hallarte presente
en la imagen de todos los rostros
si escondo tu sonrisa
en el fondo del alma.

Cómo  vivir en el espejo de tu recuerdo
sin disfrazar los gestos,
las palabras, tu sonrisa
con otra realidad que no es la tuya.

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto