lunes, 26 de octubre de 2015

CONOZCO



Conozco tus alertas, gestos llenos de color
y de juguetes, de risa y protestas. Conozco,
sin adivinar el futuro,tu viaje de miradas
en el balbuceo de frases incompletas.
Conozco, tu rostro abierto a las mañanas;
y rendido en la calma de la tarde.Conozco
 mi atrevimiento, en este decir conocerte,
límite de tu aventura diaria.
Conozco este no saber  que te conozco
más adentro del torpe silencio de la vida.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

El origen emocional de las palabras.



Últimamente Rodrigo emplea la palabra compartir y la utiliza asociándola a Antón, el hijo de unos amigos nuestros que viven en Galicia. Para él, todo hay que decirlo, compartir significa dame esto que tienes porque me gusta. Es normal que le dé este uso dado que está en la fase egoísta por la que los humanos solemos pasar y en la que algunos permanecen anclados. Lo cierto y verdad es que, este hecho del decir de Rodrigo empleando una palabra asociada a una vivencia, me hace pensar que muchas de las palabras, que a lo largo de nuestra vida, hemos ido integrando en nuestro vocabulario, están asociadas a unas emociones y a unas personas. Normalmente, no recordamos cómo aprendimos lo que aprendimos. Ojala y fuéramos capaces de recordar el arranque emocional de las palabras que empleamos, creo que esto le restaría frialdad a los conceptos que se vierten en cada una de ellas. 

lunes, 31 de agosto de 2015

La carne del poema. Comentario al poema.


En la cuarta y última parte del poemario Las siete vidas del gato, en la página 97, aparece este poema. Una reflexión que parece de muchas cosas pero que sólo es de una: la del saberse humano y creciendo.
Grita la mañana, la lluvia. La inocencia pasa con arreglos de nostalgia soportando la limosna del saber. En este pasar de los monstruos del miedo el llanto se acomoda en los bolsillos. Empieza a clarear. Tiempo incierto. Llueve ilusiones en las manos siempre atentas al vuelo Los ojos se acostumbran al invierno.
Una oración graba el momento, la muerte llega de puntillas.
La carne del poema se revela en el centro animal que lucha con el verbo de las horas vigilantes.


En la primera línea aparecen esos versos que hablan de la inocencia perdida, o de ese paraiso en el que los humanos estamos instalados durante muchos años hasta que la ciencia, buena por un lado, nos desnaturaliza hasta arrancarnos de esa felicidad primigenia. 
En la segunda línea continúa la reflexión de la perdida ahora contemplando el hecho mismo del miedo. La pérdida de la inocencia hace que surja el miedo Y este  se instala como parte de la gravedad de lo inseguro. Sólo el llanto de aceptarnos sirve para superar esta toma de conciencia, de la terrible consciencia del saberse humano. 
En la tercera línea y en un contexto de incertidumbre aparecen las ilusiones. Estas se situan en el momento feliz de la juventud, cuando el ser quiere volar alto.
Las dos últimas líneas son elementos que complementan la reflexión
En la quinta línea aparece la muerte. Esta es la eterna compañera. Es la oración, atenta y sencilla, la que muestra, aunque parezca paradójico, el significado vital del morir.
La reflexión sobre la carrera humana, que es en realidad de lo que trata  este poema, termina con un sentimiento de ars poética. Es el poema el continente de los verbos que desvelan ese siempre estar vigilante del ser humano


sábado, 29 de agosto de 2015

Ese infierno de lo simple.



Bajo a ese infierno de lo simple, allí donde el ruido se amortigua y el color desaparece. Y en ese lugar, donde la vida es un pulso con la necesidad, encuentro lo esencial para vivir. Las palabras saltan en un pentagrama de sonidos buscando el sentido esencial que escapa de la confusión y rompe las cegueras de la costumbre. ¿Será esto la otra cara de la emoción, la mirada limpia de las cosas? 

martes, 25 de agosto de 2015

En el archipiélago de la memoria.



Ya no cuento los días tan solo miro cómo pasan.
Dejo que las horas inunden este habitáculo
en el que vivo sin mencionarte. Imposible
no recordar los mejores momentos, estos
que se almacenan, con desorden,
en el archipiélago de la memoria.

Unas veces abro y otras cierro ese lugar
donde estás, ese rincón del ánima
que me empuja a seguir viviendo.  
Te contemplo y no te nombro. Tengo miedo
que tu imagen escape. Y en este trajín
de no querer olvidar, te haces grande.

¿Cómo amanecer sin morir un poco?
Qué fácil es morir cuando se muere sin más.
Me importa este  instante de contraluces
que la vida me regala. Basta querer lo imprescindible
sin desear imposibles en este filo invisible de la utopía
donde tú estás y te enredas, donde yo estoy y me libero.

jueves, 20 de agosto de 2015

Como si de un guionista amateur se tratara.


Montado en la delantera del carro de las compras Rodrigo divisa el supermercado como un capitán de navío desde su puente de mando. Lo pregunta todo, balbucea lo que no sabe, y señala lo que le gusta por el color. Y en su señalar apuntó una caja trasparente de muñecos para el baño. Maravillosa caja con princesa y torre, además de dos soldados, caballo y dragón. Rodrigo miraba con admiración tanto color y volumen juntos. Unos muñecos fabricados en China aunque la promotora sea valenciana y con sello de la comunidad europea. Antes de pagar la caja trasparente colgaba del brazo del chiquillo como si de un amuleto de la suerte se tratara. La pericia de la cajera hizo, sin desprender la caja de muñecos del brazo de Rodrigo, que la nota del precio pasara. 

Llegados a casa, se desprecintó la maravillosa caja liberando a los muñecos de su anonimato. Rodrigo les puso nombre a todos. Y así, vivos en sus manos, los muñecos comenzaron a moverse  por el salón construyendo  historias de princesas y dragones. Unas veces desde el sofá, otras desde los sillones, los soldados hablaban entre sí de una princesa perdida en medio de la mesa  junto a una torre a punto de caer. Después, el caballo y el dragón brincaban de la mano de Rodrigo por los bordes del televisor hasta la trona. Este les hacía   subir y bajar, como si de titanes se trataran. La cena estuvo acompañada de los soldados que, como dos vigilantes del tesoro, custodiaban el plato de la tortilla francesa. A los postres, el caballo saltó por encima del zumo de frutas que Rodrigo tomaba apretando el break. 

Ya para dormir el muchacho empuñó su oso de peluche en una mano y el caballo de sus historias en la otra. Había que salvar al menos uno de los muñecos del encierro en su caja transparente. Mañana,  ¿los muñecos  darán motivos para seguir construyendo historias? Probablemente sí, y Rodrigo se sentirá feliz, como si de un guionista amateur se tratara.

martes, 4 de agosto de 2015

Solo sé que me besas (comentario al poema)


A todos los que, como mi padre, sufren de párkinson.
No sé si los encuentros favorecen 
la tortura de esta vasija quebrada 
dejando que el sueño venza al horizonte. 
No sé.

Adán se desnuda, olvidó la manzana.
La excavadora pasa ante su puerta
colgada al ruido de la luz y de la calle.

No sé si la carne o el espíritu están preparados
para acoger este corrillo de manos. 
No sé si al creador se le olvidó soportar la vida 
dejándola a su suerte. 

No sé si escucha o se olvida 
de entender porque no oye. Realmente no sé 
si las sábanas amortajan o embozan 
esta fragilidad del campo de batalla.


Solo sé que me besas 
encendiendo un instante 
la luz de tus ojos. Después 
sigues con tu lucha ajena al creador.


(De Las siete vidas del gato. Imcrea. pág.11)



El poemario Las siete vidas del gato se inicia con unos versos surgidos de la reflexión ante la imagen imponente de mi padre que, día a día, se deterioraba en su movilidad.

La primera estrofa, más que una afirmación, es una pregunta ante el hecho de ver sufrir a alguien que tomaba conciencia de como sus hijos percibíamos su decrepitud. La expresión la tortura de esta vasija quebrada indica, sobradamente, esta situación.  En realidad, no deja de ser un tormento verse morir pero más que los demás te vean en semejante estado. Hay que decir sin pudor que estas son reacciones propias de los seres humanos cuando al pensar su razón le dicta el hecho de  la vida sin admitir lo contrario. La tercera y la cuarta siguen en la misma línea de incertidumbre.

En la tercera estrofa hay dos partes. Los dos primeros versos se refiere a ese momento en el que  la demanda de ayuda, espirituales o no, empuja a múltiples respuestas: corrillo de manos. Los dos últimos versos es una protesta existencial que media entre el agnosticismo y la rabia del creyente defraudado. Los primeros versos de la cuarta estrofa continúan narrando poéticamente la protesta ante esta creación en la que los dioses juegan con los humanos y es el fatum el protagonista. Es como si las divinidades se hubieran olvidado de su creación. Los últimos versos de esta estrofa indican la situación del lecho hospitalario como un campo de batalla.Tanto en una, como en la otra, estrofa las expresiones y metéforas vienen a ser una forma amable de suavizar el drama de la fragilidad, de los últimos momentos de la vida.

La quinta estrofa, con ese tono amatorio, subraya el momento de lucidez que todos los enfermos tienen en su fase agónica, así como su descenso a la situación del coma irreversible. Posiblemente no tendría que haber escrito este poema de no tener esta quinta estrofa que resuelve las incertidumbres en una afirmación contundente: enciendes la luz de tus ojos. Este instante vale por todos haciendo que el dolor de la muerte no termine en un duelo absurdo sino en esa afirmación de lucha  por encima y más allá de las debilidades del ser humano.

domingo, 2 de agosto de 2015

Un juego de ballenas y peces imaginarios.



Rodrigo ha comenzado sus primeras clases de natación. Una experiencia que le devuelve a la primera sensación, a la memoria inicial. Ahora tiene que saltar, zambullirse y dejarse llevar por la corriente blanda. Las palabras sobran en esta emoción contenida mientras pies y manos flotan. No le ha costado mantener el equilibrio mientras apretaba unos patos de juguete. 

Todo es diferente para él en esta nueva aventura donde las palabras andar, estar de pie, apoyar no tienen el mismo significado. Otro punto más en ese ir rellenando las páginas de su historia. Rodrigo aprende rápido. Toda su atención está en el juego de ballenas y peces  imaginarios que va introduciendo en su cielo particular. Ríe, habla, llora, sus movimientos son rápidos en esa piscina que le lleva a su mar primero. 

Es un regalo verle como mira los bordes donde puede “atracar” para recoger nuevos juguetes. Va de un lado a otro, sin punto fijo, como quien traza el boceto de una vida sin ordenar. Rodrigo descubre esta nueva emoción que se le pega a la piel y le envuelve, el abrazo de un elemento que no le es ajeno. Otro motivo para soñar, otra referencia para  crecer sintiendo la gratuidad de lo que le rodea


jueves, 30 de julio de 2015

Impulso (Comentario)



Entre los poemas de Las siete vidas del gato había algunos con matices de reflexión literaria, como este de la página 99 compuesto de dos estrofas. Este se encuentra en la última parte del poemario, de las cuatro en el que se divide. En realidad, es complemento de otro poema precedente: La carne del poema.


      No me detengo ante el verso 
     sino ante la herida del poema.

    Mañana ya es tarde 
   para dejar un regalo 
   entre las páginas 
   de sus sueños.  

(De Las siete vidas del gato. Imcrea. pág. 99)


La primera estrofa, que contiene una metáfora  con la expresión "la herida del poema" , indica ese momento difícil de la creación literaria. Crear es doloroso, un dolor como  el de un parto; es dejarse llevar por la confianza de ese verbo, a veces, extraño que le cuesta brotar; es  el deseo, no siempre, frustrado del mejor verso. La herida del poema es eso la huella de una creación dolorosa, confiada y anhelante en ese querer decir aquello que las palabras son incapaces de expresar.

En esta estrofa hay, también,  una referencia directa a la emoción vertiginosa que me provocaba la inminente muerte de mi padre. En sí esta es la metáfora, la herida, que intenta expresar ese sentimiento. Aunque,  a pesar de todo, hay en todo ello un no saber cómo decir lo que se  siente, una  gran incapacidad para gritar la emoción contenida ante semejante hecho.

La segunda estrofa es una referencia clara a esa impotencia descrita en los primeros versos. Urge escribir el instante, ese en el que el impulso emocional pretende decirlo todo. A decir verdad, lo que se escribe no es más que un regalo, y este caso era una forma de acoger la gratuidad del momento.
Los poemas, todos los versos, eran un regalo que la propia vida me hacía. No era yo el que escribía sino que eran los versos los que escribían en mí.


Tanto en una como en otra estrofa hay un hecho imponente, que se escapa a toda explicación y que está en el hecho  mismo de escribir. Digo se escapa porque escribir es un acto de humildad donde el alma se doblega ante el verso, ese verso que se impone repleto de verbos, de palabras que van más allá de la propia emoción aunque la contenga.

En las dos estrofas, pero especialmente en la segunda, se expresa usa realidad evidente en todo el poemario: la de la urgencia por plasmar los sentimientos que me provocaban el contemplar  el tránsito sencillo y solemne de mi padre hacia otro estado. En definitiva, estos versos, hablan de ese libro de la vida donde las páginas de los sueños están por abrir. 








martes, 28 de julio de 2015

El signo cifrado de las miradas (comentario)



Llegó con el susurro de la luz 
acodando su aliento en la pared. 
Su abrir los ojos fue un gesto creador 
capaz de dibujar rostros en el semblante 
del aire. No había otro entendimiento 
sino el signo cifrado de las miradas. 

Después, tú y la rebeldía de tus labios
persiguieron la herida 
del camino.

( De Las siete vidas del gato, Editorial Imcrea. pág. 39 )



Estos versos, de la segunda parte del pomario, describen la llegada de la muerte.  Esta es difícil de aceptarla aunque sea la otra cara de la vida. Nunca pensamos que está relativizando el dolor de pensarla. Una forma de relativizar la vida. 

En el primer verso se confunde la muerte con el susurro lento de la luz. Esta expresión es en sí  una metáfora que describe el 
alba. Es la misma luz que, como el aliento, se hace sentir sobre los muros. 

El tercer verso con ese gesto creador de abrir los ojos, es una forma de recibir a la guardiana del ultra-mundo. A este verso le sigue  otros versos que parecen hablar  de la recuperación espontánea de quien se muere con ese en ese "dibujar rostros en el semblante del aire". 

El quinto y el sexto verso dan la clave de ese despertar repentino de quien, moribundo, parece volver a la vida: un entender, más allá del propio entendimiento, ese es el código cifrado que permanece en quien se sabe morir. 

En los cuatro últimos versos se  rompe con el sentido de la narración poética al pasar de la tercera a la segunda persona. Un tú literario con el que se dialoga significando de esta forma a la propia alma. Esta toma conciencia del  tránsito vital anotado en el último verso  con la expresión "la herida del camino".


lunes, 27 de julio de 2015

Ecce homo. (Comentario)



Quizás sea este uno de los poemas que mejor expresa lo vivido en aquella habitación de hospital. Fue en ella donde la  visión de mi padre, moribundo, se convirtió en la imagen universal, en el símbolo, de todas las muertes. Es por esto mismo el título de Ecce homo. 


(En el hospital con mi padre)

Levanta las manos, eran raíces 
buscando el aire. El silencio 
arrasó todos los instantes del pasado.

Nada, no había hambre de nada 
solo suspiro en un aparente deseo. 
Todo en un cuerpo imaginado.

Ecce homo, gritan el espacio, las paredes, 
dando nombre a las formas.
Tendido en los sueños confiesa su inocencia.


( De Las siete vidas del gato, Icrea. pág. 33)
En la primera estrofa simplemente se describe lo que había, situando el silencio como protagonista del momento. El solemne silencio, este que se hace patente en medio de la vida con dolor aceptado. Después, en la segunda estrofa, con tono nihilista, volví a hacer que apareciera el suspiro, y este  en el marco de los deseos. La fragilidad se hace patente en este momento.
La tercera estrofa repite de forma reiterada  ¡Este es el hombre!¡Este es el hombre! Una expresión que señala la realidad del ser humano, nombrándolo. Porque en el hecho de nombrar hay una manera de entender. Aquí, se nombra lo interior, la forma, no la materia que iba desapareciendo. 
En los últimos versos, ni siquiera una estrofa, el hombre se rinde a la evidencia de lo frágil. Por esto era mejor decirlo con estos versos en los que los sueños marcan lo deseado, lo nunca hecho. En sí, el hombre es un sueño por llegar.
La expresión con la que finaliza el poema, Una bolsa de regalo para envolver la vida, es una manera de decir que todo lo dicho era algo que se me daba a contemplar gratuitamente. No siempre se está dispuesto a mirar la vida desde este lado de lo inútil, desde la nada, del lado trágico de la muerte. En definitiva, el poema, este poema, no es más que el grito de un aprendizaje, el de huir de las apariencias y vivir con intensidad desde lo que realmente soy: un ser en tránsito.



domingo, 26 de julio de 2015

De los "nombres" de la trona.




Una trona no es un trono en femenino sino la torre vigía desde donde Rodrigo divisa lo que le gusta; es, a veces, la silla de castigo cuando elude la obediencia a las pocas normas. Una trona es, valga la comparación, un campo de batalla donde comer se personaliza como un enemigo. En realidad, la trona es un estorbo en medio del salón o el office con la que todos tropezamos en nuestras idas y venidas. Bendito estorbo que sirve de remedio para alcanzar lo mejor o para sufrir el peor de los tragos con Rodrigo.

¿Qué pensará Rodrigo cuando pasen los años y vea este armatoste con diseño de IKEA?  ¿Se acordará de ella como potro de tortura o como taller donde dibujó los primeros garabatos? Creo que se reirá y hará chistes de esta silla deforme que le permitió estar a la altura de todos en la mesa. ¿Se acordará de las riñas ante los purés de pescado, más ricos que un potito, con el que jugaba y enfadaba a todos por ello? No creo, Rodrigo, como el resto de los humanos, tiene un especial anticuerpo que borra el pasado doloroso dejándolo en las emociones presentes. Se acordará, eso sí, de los achuchones y de las risas, de los momentos en el que le hemos querido viéndolo crecer y contando sus dientes.


Menos mal que existe la trona, "el trono", donde Rodrigo es rey y el freno desde donde poder dominar este potro desbocado, un niño feliz, con un gran arsenal de testosterona.

viernes, 24 de julio de 2015

Donde los versos sobran. (Comentario al poema)




Eran los últimos momentos de mi padre. La habitación del hospital se hacía cada vez más grande, más deshabitada, más fría. Solos, frente a frente, mi padre y yo y, como premio, el gesto de la mirada. El  poema resuelve, en tres estrofas, la emoción de ese solemne gesto convertido en diálogo de miradas:


Lo miré desde la victoria de un mundo 
a punto de sucumbir. Me miró sabiendo 
que no había derrotas sólo la vida 
en cada presente plantado.

Y en ese diálogo de miradas, donde los versos sobran, 
nació la luz dando forma al gesto, 
a esa tarea de mirar atardeceres por sorpresa.

No hay nada que decir cuando mira 
sin encontrar el rastro de la palabra.

(De Las siete vidas del gato. Imcrea.pág. 35)



-Comencé con unos versos, aparentemente tristes, con unas expresiones que hablaban de como la muerte estaba ganando la batalla, así el enunciado: "desde la victoria de un mundo a punto de sucumbir". Después, se me antojó rematar los versos con algo que diera un tono más positivo diciendo que lo que sucedía no era una derrota sino un triunfo de la vida misma hecha de presentes "plantados".Era cierto mi padre moría con la dignidad de quien sabe aceptar los momentos difíciles, de ahí la expresión "presente plantado".

-La segunda estrofa, apunta a ese momento íntimo, donde los seres humanos se encuentran sorprendidos por lo que está sucediendo, en el hecho de irse apagando una vida para nacer en otra. Así, la expresión: "nació la luz dando forma al gesto" le da sentido a todo lo que sucede y el mirar ya no es un simple mirar sino un encuentro con otra dimensión a la que no siempre se está preparado. 
-En la tercera estrofa intento resolver los interrogantes que, indirectamente, me habían surgido en  las dos estrofas anteriores. Lo hago con unos versos que sugieren  el silencio con ese "no hay nada que decir" .

De esta forma, y con todo lo expuesto, el título cobra sentido al decir que sobran los versos. En realidad, cuenta el hecho de no poder escribir la emoción del momento. No tenía palabras capaces de describir lo que allí sucedió... 

miércoles, 22 de julio de 2015

No había nada (poema y comentario)



No había nada,
nada
sólo silencio,
el suspiro del primer instante
cuando el creador de seres
terminó de mezclar el barro y la sangre.
No había nada,
solo el soplo,
el pensamiento
sobre el vacío.

(Del poemario: Las siete vidas del gato. Imcrea editorial. pag.15.)

Hace tiempo que escribí este poema que aparece en el libro Las siete vidas del gato, editado por Imcrea.  El poema se inspira en aquel otro de Enuma Elish, el poema babilónico que da base a los versos del capítulo segundo del libro del Génesis, en la Toraj.

El poema tiene dos partes: La primera hace referencia al ruaj o a lo que otros llaman alma; la última parte hago mención, de manera implícita, al logos inspirador, al dabar-yhw. a la palabra-pensamiento que está por encima de la propia realidad y del vacío.

domingo, 12 de julio de 2015

La poesía salta a las periferias.



Cada vez más la poesía se despega del centro que se le ha querido dar y salta a las periferias de lo cotidiano: de las tiendas, de las plazas...Me gusta. La poesía no es propiedad de los poetas ni de quien trata de encorsetarla, no es propiedad de nadie y si tiene algún lugar es en aquellos que se emocionan ante el revés de la realidad.

La poesía es como el ser de Heidegger  que cuando quieres apropiarte de él desaparece. Ojala y pudiéramos poseer esta realidad, la poesía, tan leve y al mismo tiempo tan potente que, la mayor de la veces, nos trasporta a otras realidades. Esta es como una ventana desde donde te miran. Es como una visión al revés. 

Y en esta acción de escribir versos se va más allá de lo útil, se roza lo metafísico aunque parezca lo contrario.En este estado  la mejor forma de entrar es de puntillas y con gran humildad. Esta última es la actitud que lo ocupa todo sin dejar rastros que estorben.

sábado, 11 de julio de 2015

No sé...



No sé cómo decirte que los días cinco de cada mes los celebro para no olvidar que un día de esos llegaste a esta realidad que nos envuelve. Tanto los vivo que confundo el mes exacto en que naciste. Me gusta vivir en este aire de momentos felices porque sigues creciendo en mí por encima de todo y de todos. No sé cómo expresarte que, contigo, el tiempo es un infinito con notas de rap, es un ahora con la emoción de saberte. El tiempo, así vivido, es incapaz de marcar la distancia de los días cuando no te veo.

sábado, 4 de julio de 2015

A la deriva



Abrazados por la noche la carne deja gritar 
al eco de la pasión en la locura de las manos. 
Ciegos por el deseo, los labios resbalan 
por la catarata del sexo  

No hay rincón por descubrir 
ni palabra por ocultar. Se rompe el silencio 
en la emoción del encuentro. La noche perdona 
el tiempo, a la deriva en un mar de luces. 

En este momento, no hay miradas solo piel 
y besos, la noche desatada y el vacío. 
En este instante que huye todo se vuelve claridad 
en el cielo de la piel que traduce la caricia. 

sábado, 27 de junio de 2015

Y te vas...


Como águila, oteando el horizonte,
vienes a mi alma, todavía con el dolor
del abandono. Despacio, reparas
el deseo en la intimidad del silencio.

Como agua, que aligera la inclemencia
del verano, te acercas a mi carne
y a  la sombra del tiempo, liberas
la emoción sin saciar mi hambre.
 .
Como transeúnte, sin lugar fijo, vuelves
a tu vida y a tus horas. Te vas, sin hacer ruido,
y me dejas con el temblor de los sueños
en la raíz de las palabras.


domingo, 7 de junio de 2015

Adverbios...



Aprendimos a decir ¡bien! , dando color al orden.
Una costumbre en la conquista del diario.
Y con él,  nos sentíamos  dioses al gritar ¡bien!
Un grito de triunfo, con sabor a caramelo
en la hiel de los días. Y junto al grito de victoria,
un ¡no! dando color a la existencia. Un gesto
que parece no decir lo que pronuncia.
Y en esta retahíla, de modo y negación,
el “aquí” y el “allí”marcando las presencias
de un paraíso donde jugar es descubrir
el sonido de la luz. Adverbios mágicos
que nos habitan  y nos hacen crecer.





lunes, 25 de mayo de 2015

Políticos y sonámbulos.




Estas elecciones no han dado muchas sorpresas. Algunos resultados ya se veían venir. Es normal que las izquierdas salten a la palestra de la política después de tanto destrozo como las derechas gobernantes han provocado en los asuntos sociales. 
Qué se puede esperar de una ideología liberal, sino lo que ha estado haciendo durante cuatro años: recortar en los asuntos sociales, aprovechando una mayoría parlamentaria. Y lo peor es que algunos, en detrimento de los ciudadanos, se han servido de sus puestos de poder para sus propios beneficios, El ciudadano de a pie está más que harto de estas actitudes maquiavélicas y ha dicho en las urnas: ¡ cuidado !. 

A pesar de todo, las derechas se resisten a perder su hegemonía y poder frente a unos partidos jóvenes con otra forma de hacer política. Hay que cambiar el discurso monótono y aburrido de jerga aprendida y sobre todo, las actitudes de un histrionismo exacerbado. Aunque, a decir verdad, es a esto  a lo que no están dispuesto los políticos "de casta". Ya les vale.
Lo mejor de una derrota es reconocer la pérdida y, con humildad, ser capaces de ver dónde han estado los fallos. Lo peor de la victoria, pensar que es la única y humillar, sin compasión, a los vencidos. Al fin y a la postre todo es tan pasajero y relativo que lo importante es crecer en humanidad. Los que nos rodean lo agradecen.

sábado, 23 de mayo de 2015

Sin palabras.




Comic enviado por Antonio Roguera.

jueves, 30 de abril de 2015

El sencillo color del tiempo.



Hoy, señalaste con asombro el estante de tus libros
y, con adverbios definidos, el lugar de los tesoros.
En la esquina de tus dedos, el balbuceo de las palabras
parecían apuntar el origen de un diálogo.

Enamorado de todo lo que ves, recitas las letras
de las paredes de tu cuarto. Con la rabia indolora
de un animal herido, comienzas a morder un plástico
sin nombre. Ríes, dejando traslucir el color de los deseos.

Y esta ida y vuelta, de antojos y llantos,
la prisa nos empuja hasta la calle. Con el recital
de los números pisamos el verso de las horas.
En las aceras se preparaba la liturgia del diario.

No había marcha atrás. La mañana nos tragó,
dejando en libertad la mirada de los sueños.
Hoy, señalas insistente el zoo matutino y sin saberlo,
descifras a la par el sencillo color del tiempo.

miércoles, 15 de abril de 2015

Paraísos de cartón


Espero contra toda esperanza
que el ritmo de los días no sea
un agujero por donde los sueños
escapen.

Que nada destruya la gravedad
de los momentos haciendo 
del instante
un vértice por definir.

Soporto la vida en el hilo invisible
de la espera. No hay palabras,
solo silencio que marca la distancia
entre el infinito y las horas.

Qué hacer cuando no hay mensaje
y la angustia se levanta en el centro
del alma. Qué decir cuando el ruido de la calle
lastra el azul de los recuerdos.



Puedo cerrar los ojos, pero no matar
el mundo. Hacer silencio, pero no huir
disfrazando las palabras. Por qué
estos paraísos de cartón, por qué.

jueves, 9 de abril de 2015

Un“kairós”que me seduce.


El recuerdo de tu risa se diluye en el tiempo.
Tus abrazos son memoria, una hoja en blanco.
Pensarte es, a veces, un duelo; otras,
el rostro  del placer.

Estás dentro de mí con esa fuerza mayúscula
que  me hace vivir. Tu mirada selló a “Cronos”
y me empujó al  vértigo de las cosas.
El rostro del silencio es un“kairós”que me seduce. 

miércoles, 8 de abril de 2015

Quién podrá matar el poema.



Te acercas hasta romper el silencio de los días.
me regalas la risa. El abrazo diluye los abandonos
haciendo gritar las aceras. Se para el tiempo,
y mi carne tiembla, como si estrenara versos.

Me miras hasta despejar los nublados. Al instante,
empecé a navegar en el rap  de siempre.
Celebro la mañana que rompe muros
y aleja soledades. Cuánto vale tu palabra.

Nunca será como ayer, porque el presente
tiene sus afanes y estos ya marcan el dolor
que hiere la garganta. La prueba despeja
las dudas, el mensaje la incertidumbre.

No quiero que tu alma se rompa por las esquinas,
sino que viva y afirme la voz. Es primavera,
siempre es primavera cuando estas. La pasión
me embarga. Quién podrá matar  el poema.

lunes, 6 de abril de 2015

Los espacios de la carne.




Hace más de dieciocho meses, 
cuando Rodrigo navegaba en el interior de su madre.




Siento tu transitar en el pulso,
en el agua de los dedos,
al tocar el vientre de tu madre.

Imagino como ocupas los espacios de la carne.
Y recreo tu sonrisa en ese delatar la noche
con protestas silenciosas.

Te descubro, nota de color, sorpresa
en la geografía de esta emoción
que nos desborda cada día.

domingo, 5 de abril de 2015

Utopía sin fronteras.



Los días se asoman a ese brocal del hastío
para sacar la hiel de los  recuerdos. El dolor
difumina la mañana. Vivo en la incertidumbre,
quiero descarnar la memoria del momento.

No hay vida sin dolor ni amargura sin sonrisa
en este impulso que me empuja a seguir.
Hay tantas perdidas, tantos fracasos, tanto error
que las victorias, las ganancias, parecen no ser.

Y a pesar del aparente  abandono
en  este domingo de resurrección
sigue el juego de los niños, el amor
de lo imposible, y la utopía sin fronteras.

La mañana me da una tregua, me entrego
a sus horas y dejo que pase este sentimiento
de la nada.Importa el abrazo del ángel
que frena la búsqueda de otros "paraísos".



martes, 31 de marzo de 2015

Desvelos y olvidos



Rodrigo nunca recordará las veces, que por las noches, nos hemos levantado a arroparlo. Aunque, a decir verdad,  sí tendrá el sentimiento de haber sido querido. Crecerá, esto sí, con la sensación de saberse entre quienes le apoyan. Cuando le lleguen los crudos inviernos, las circunstancias dolorosas, mantendrá la sensación de saber que -por muy duras que sean las circunstancias- siempre habrá  quien le arrope y le anime a seguir apreciando la vida. Y lo más importante, sabrá que alguien le ayudó a protegerse. Aprenderá a volar y a estar solo y a encontrar ese lugar misterioso que habita en el centro de sí y que le hará un ser único en medio de otros, distinto entre los iguales. Respetará, eso deseo, que con los otros no merece la pena establecer diferencias absurdas. De esta forma habrá aprendido a arroparse por sí mismo. Rodrigo vivirá lo que su madre y yo no vivamos. Tendrá todo su derecho, será libre. Eso deseo. Nunca recordará las veces que nos hemos desvelado por él.

lunes, 30 de marzo de 2015

El tiempo


El tiempo se me escapa por las aceras
se enreda en la huella del recuerdo;
se me va con  la prisa de la mañana;
se frena  en el regalo de tu sueño.

El tiempo se deshace entre luces, ruidos
y en los monosílabos  de color de este ángel
que nos nombra. El tiempo  no existe
en la memoria de la casa y los gestos de perdón.

El tiempo, una imagen sin hogar, un transeúnte perdido,
una letra en la pared, la espera del autobús, un beso improvisado,
el arreglo del ascensor, la nota del cartero, un juego de versos
en un poema por terminar. El tiempo, el bendito tiempo.


viernes, 20 de marzo de 2015

En medio de la lucha...



Cuando el día tiene ese punto gris que impide el eco de los ruidos
y  parece que el silencio tiende a dominar como protagonista,
entonces la mirada pierde el color ácido de la primavera
y  todo se vuelve denso como si estuviera del revés.

Cuando el cansancio te abate después del tránsito de la noche
y  el sueño obliga a los rituales de costumbre, entonces las manos
son como una encrucijada que reclaman la elección de lo mejor
y el fuego se apaga ante la locura de la imagen que no ves.

Cuando al hablar no pronuncio tu nombre ni declaro lo justo
y las palabras son el impulso de nuestro infierno, solo entonces
se abre la conciencia de los muertos ante el abismo del tiempo
que entorna las puertas al borrar la memoria de la risa.

Cuando la mirada, las manos, las palabras son el cortejo seguro
de lo real y la certeza del color no se brinda en el vacío y el fuego
se reaviva en medio del duermevela, entonces, solo entonces
siento que vivo en medio de una lucha que no pregunta, responde.


sábado, 14 de marzo de 2015

De “perdedores” y “resentidos”.



Me preocupa la soberbia de los "buenos”, esa actitud prepotente de quienes se consideran en posesión de la verdad. Los "malos", los que a veces nos enfrentamos con la actitud intolerante de los "buenos", no cabemos en la foto. Tan es así que llegamos a ser invisibles y si nos nombran es para cotejarlo con el mote de  “perdedores” o “resentidos”. En realidad, vivimos  en un sistema que exige el tributo de la "clap" (palmeros de oficio) y cuando no se cae en este “vasallaje”, de rendir pleitesía a los “buenos”, cualquier reacción es posible, por parte de estos.

jueves, 12 de marzo de 2015

Mientras tenga conciencia de que no soy un objeto de cambio.




Como olvidar la dignidad pisoteada mientras “los buenos” expulsan de sus paraísos a los que no obedecen y exigen la falacia del “perdón”. Como olvidar el sacrilegio de “los perfectos” que miran el lado bello de la vida donde la miseria no molesta y pronuncian discursos sin contenido falseando la realidad. Cómo olvidar la imagen de los desheredados buscando una salida mientras “los mejores” justifican el control de los mercados. Cómo olvidar este olvido impertinente de “los santos” que no aceptan el impulso imperfecto de los que quieren sobrevivir sin mascaras. Cómo olvidar la fragilidad de los inquietos frente al hastío de los pre-potentes soportando el aburrido siempre-lo-mismo. No, no puedo olvidarme de esa mayoría que nos equivocamos  mientras tenga conciencia de que soy alguien y no un objeto de cambio.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Como un balbuceo de sonidos inconexos.



Últimamente me emociona ver a Rodrigo mantener conmigo, mientras lo visto, un “a modo de conversación” que es algo más que un balbuceo de sonidos inconexos. A su edad, más de un año y medio ya sabe más de cincuenta palabras. Al menos las que dice tiene un significado para él. En realidad, aunque su lenguaje es  extraño, las palabras-monosílabos- que emplea tienen coherencia sobre todo en el   imitar a los adultos. Es increíble la rapidez con la que aprende, al menos a mí me lo parece. Al “parlotear” hay que unir el andar y el correr. Toda una experiencia. Rodrigo, transmite en su actuar una enorme sensación de independencia. Cuando corre entre los muebles detrás de los gatos se le ve feliz, o cuando anda a coger las pelotas-sonajeros varadas debajo de los muebles. Este hacer de Rodrigo es para mí una metáfora vital ante la que no puedo evitar el reflexionar. Siento que en mi vida mantengo una especie de balbuceo ante las cosas que, aunque las nombre, nunca las aprecio en su medida. Es cierto que este hecho responde a un superar torpezas o a la  búsqueda de lo mejor. En definitiva, la presencia de Rodrigo me hace feliz y me ata a la realidad. Su estar vivo me empuja, a mí también, a estarlo.

domingo, 1 de marzo de 2015

La vida tiene color de mañanas.




Este corazón acostumbrado a las sorpresas y a mirar desiertos hoy sigue  descubriendo que la vida tiene color de mañanas. Basta una sonrisa para ver la altura de lo descubierto, una palabra para mirar más allá del dolor. La luz de invierno tiene cadencias de misterio. Hace mucha luz, tanta que no sé dónde colocar la mirada. El tiempo se difumina en esta mañana de marzo. Avanzo en medio del dolor y las torpezas y sigo creciendo. Vivo este presente sin renunciar al pasado, aunque este tenga partes que quisiera borrar. Soy, en  parte, lo que he sido. Ahora me detengo ante la vida, ante la vida que tienen nombre y rostro. Merece la pena seguir escribiendo esta biografía de lo simple, esta historia que sigue rumiando el silencio de los que no salimos en la portada de los periódicos. Este corazón sigue latiendo al ritmo de la música que quiero tocar. 

viernes, 27 de febrero de 2015

No hay nada que hacer.




Cuando la muerte juegan por el jardín y en tu casa ves el temporal que se avecina entonces la historia comienza a tener tonos grises que se confunden con las nubes o al revés, que para todo hay tiempo. El gato maúlla y no hay nada que hacer. La televisión repite los horrores de la guerra. No procede evadirse sino apretar la vida hasta el punto de agotar el último hálito. No entiendo nada. Llueve. Hace un momento salía el sol pero sigue haciendo frío. El gato no deja de maullar. Huele a tarde y a pan. A lo  mejor el desastre ya se ha ido. Los dioses se pasean entre moldes de barro. Volverán a crear seres.

miércoles, 18 de febrero de 2015

En esa fragilidad del ser hecho silencio.



Te pienso porque temo olvidarte.
Y en este pensar mantengo tu imagen,
tus manos, tu mirada, esa mirada perdida
de los últimos días. Cuánto amor me diste.

Te busco, cada día, en los rincones
de mi alma, como el peregrino
que procura un refugio para descansar.
Y te encuentro, siempre, en este tránsito.

Te abrazo en mis sueños y aligero
mi pesar. Siento el temblor de tus miedos
y pongo mis dedos en tus labios
para impedir el último suspiro.

Te acaricio en mis recuerdos,
sin maldecir el beneficio de la muerte.
Porque la vida se presentó  ingrata
en esa fragilidad del ser hecho silencio.

Te hablo, madre, y me respondes
con esa dignidad de las mujeres
que han sabido superar hasta la guerra.
Y navego en tu rostro y en mi nada.


domingo, 15 de febrero de 2015

No sé cuánto tiempo hace...



Madre, no sé cuántas horas han pasado desde la última vez que cogí tu mano. No sé cuánto tiempo hace que te miraba, mientras dormías, en aquella habitación, la 112 del hospital. Sé lo que te dije, mientras acariciaba tu mano. Recé contigo, como a ti te gustaba rezar. Y me devolviste, por un momento, a mi ser de creyente. No pronuncié palabra, tan solo repetía de memoria las oraciones de siempre. También te pedí perdón, por las palabras que nunca te dije y por todos los abrazos que no te di. Sé que me perdonas, como otras veces hiciste. Para ti lo que hacía estaba bien hecho, nunca preguntaste ni por curiosidad. Siempre hubo una disculpa, un estar por encima de los enfrentamientos.  Mamá, el gesto de rozar tu mano me hicieron recordar las veces que tus  manos me cuidaron cuando lo necesité. Las mismas manos que zurcieron mi ropa rota. En esos momentos, mientras rozaba tu piel reseca, repasé todos los "sí" y los “está bueno” que me decías. Cuanto amor en tu manera de ser. Siempre en un segundo plano, coqueta y con tus abalorios pero sin destacar. No sé cuánto tiempo pasará hasta que se me borre la impresión de  esos últimos momentos. Sabía que eran los de una irremediable despedida. Ya no había vuelta atrás. Gracias mamá, por enseñarme el lado positivo de la vida.

MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto