domingo, 12 de julio de 2015

La poesía salta a las periferias.



Cada vez más la poesía se despega del centro que se le ha querido dar y salta a las periferias de lo cotidiano: de las tiendas, de las plazas...Me gusta. La poesía no es propiedad de los poetas ni de quien trata de encorsetarla, no es propiedad de nadie y si tiene algún lugar es en aquellos que se emocionan ante el revés de la realidad.

La poesía es como el ser de Heidegger  que cuando quieres apropiarte de él desaparece. Ojala y pudiéramos poseer esta realidad, la poesía, tan leve y al mismo tiempo tan potente que, la mayor de la veces, nos trasporta a otras realidades. Esta es como una ventana desde donde te miran. Es como una visión al revés. 

Y en esta acción de escribir versos se va más allá de lo útil, se roza lo metafísico aunque parezca lo contrario.En este estado  la mejor forma de entrar es de puntillas y con gran humildad. Esta última es la actitud que lo ocupa todo sin dejar rastros que estorben.
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