domingo, 23 de octubre de 2016

LA LIBERTAD DEL VERSO



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Ahora, no hay negro o blanco sino el color del verso, que brota en cada rincón de esos sigilos agónicos, en cada espacio vacío, en cada espera. Sí, ahora hay voces, no ruidos, en esta sinfonía donde vivir aparenta ser un presente de horizontes, más que de fronteras. Estoy aquí, intentando aprender lo necesario para no encerrar el verso en un impenitente siempre-volver.
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto