domingo, 14 de enero de 2018

gramática de la luz




                   1

Emerges, imponente, 
con ese gesto orgulloso 
propio de los débiles,
hasta romper la luz que te abraza. 

Te sigo con la mirada. 
Guardo silencio.
Desapareces, desdibujado 
en el lento amarillo del paisaje. 


Silencio.


                         2

Como las piedras guardas el eco de la luz, 
trazos de mañana que arden en la periferia. 
Como las sombras, huyendo con sus miedos, 
te alejas al centro de la soledad.
Como el alba que vigila el ritmo del Sol,
perdono tu silencio
y la soledad
que nos derrota...




                      3


Lo inundas todos. Estás 
en el reflejo del espacio...
Naces 
en las vocales inciertas 
de la mañana 
como una terrible diosa
que no admite otras presencias.


Me arrastras en tu estela, 
en esa huella que perdona 
la noche. 
Susurras, leve, con el gesto 
de las palabras 
que entreabren el misterio.

miércoles, 10 de enero de 2018

Saber leer los versos. M.A. Lonardi



El 31 de diciembre del año pasado recibí este regalo de la poeta Mariángeles Lonardi. Fué un regalo de Navidad de estos que te llegan muy hondo. Le agradezco este detalle. Transcribo el comentario literalmente: 

Comentario del libro:
Las siete vidas del gato” de 
Faustino Lobato Delgado.  
La Editorial.es



      Hace unos días, Faustino me regaló su libro ( Las siete vidas del gato) versión digital y me propuso que le hiciera una reseña o comentario, a lo que accedí encantada, porque considero que es un detalle de su parte y es un libro que merece la pena. A pesar de que, de primeras parece una historia personal, intimista y hermética, este libro es un canto a la vida, pensado para todos los hombres de buena voluntad, porque todos somos iguales a los ojos del Creador y todos tendremos que enfrentarnos algún día, de una u otra manera , al mismo desenlace.

        Sé, por referencias del autor, que este libro lo escribió en un momento muy duro y muy difícil en la vida. Precisamente en esos momentos, es cuando nos planteamos sobre nuestra existencia. Es tan corta la vida, es tan poco el tiempo que tenemos y creo que, más nos afecta la incertidumbre de no saber hasta cuándo.

      Faustino intenta darle a su padre siete vidas pero también dárnoslas a nosotros, para poder sobrevivir a todas las pruebas y seguir aquí, dándolo todo, insistiendo, con más ganas de vivir. Porque parece que él quiere que nos quedemos aquí.
Un gran temor a la pérdida se trasluce en el fondo de este grito desesperado por sobrevivir, cueste lo que cueste.

          También me parece que, conocer de cuestiones de Fe y por su cercanía a Dios, hacen que el autor deje una puerta entreabierta a todos los interrogantes. Sabedor de nuestras limitaciones, da una prueba más de que los hombres no tenemos las respuestas.
Y me viene  a la memoria una frase del genial Ricardo Piglia, que me parece muy interesante destacar en este punto.

             Hay que vivir en tercera persona (Ricardo  Piglia)

               No siempre puede uno saber a qué ha dedicado una mujer o un hombre los últimos años,                     meses o días de su existencia. La vida se parece entonces a uno de esos filtros degradados                  en los que apenas se perciben los límites del final. Uno solo sabe que se acaba. Fin.
           Y ante la inevitable partida, la fragilidad y lo vulnerable de nuestra condición humana, toman protagonismo. “Las siete vidas del gato” está dedicado a su padre, de quien aprendió a mirar la vida, dice el autor. Y a modo de un intento por organizar las piezas del puzle, divide el libro en  cuatro grandes capítulos y unas Reflexiones finales, como un epilogo, muy recomendables para ampliar la visión y la perspectiva que pretende  darle el autor.

          PARTES DEL LIBRO

I Enfrentar latidos

II Las siete vidas del gato

III En la frontera de los pasos

IV Hay tanto viento.

Reflexiones finales.

                    No voy a hacer una crítica literaria, ni a ahondar en recursos y tecnicismos académicos, pero sí diré que este libro, lo que necesita es ser leído, y con detenimiento, puesto que tiene mucho que aportarnos.
             El autor conoce las metáforas y recurre a ellas para expresar desde  la hondura del sentimiento, lo que a veces, resulta indescriptible. Acepta lo que está viviendo pero, también sabe de la crudeza del dolor y de lo contrariados de sus sentimientos y de lo que está experimentando en este duro trance. Y con una habilidad exquisita, recurre a la simbología también. Pretende decir, pero no herir susceptibilidades. Utiliza imágenes sensoriales que, nos hacen descubrir el excelente dominio del lenguaje figurado. Por ejemplo, hablará del viento en lugar de la mirada o se referirá a lo efímero de la existencia con la expresión “carne”.
                     A lo largo de los poemas la tensión aumenta, la trama y la urdimbre tejen la expectación. Una lucha interna por mantenerse integro junto al padre que se va y por soportar, como corresponde, lo que no estamos preparados para aceptar ni soportar, a ojos de una sociedad costumbrista, que hasta te dice cómo tienes que hacer el duelo.
Cuando la partida es inevitable aparecen los interrogantes, las incógnitas, las dudas y los planteamientos y nos replanteamos prácticamente todo y nos detenemos ante la falta de respuestas, ante el silencio y Faustino, lo describe magistralmente en estos versos finales:
Tu memoria se quema a la sombra
del silencio, arde en el fuego original
de tu sonrisa. Cuanto aprendí
en ese no decir nada y en tus gestos
diciéndolo todo, cuánto.
¿Hasta qué punto estamos dispuestos a mantenernos firmes hasta el último aliento? ¿Hasta qué punto somos capaces de escuchar y de entender los silencios que, aunque parezca una frase hecha, dicen más que mil palabras?.
¿Hasta dónde somos capaces de llegar? Quemamos los cartuchos, esperanzados en obtener otra vida para seguir y seguir, porque sería un alivio saber que tenemos disponibles varias vidas, antes de la partida definitiva  ¿verdad? 
Estas son algunas de las reflexiones que suscita el libro a la vez que te va estremeciendo. Se nota la madurez del autor, el saber estar ante las circunstancias y una aquilatada estabilidad emocional envidiable. Una capacidad que le permite enfrentar con entereza, a pesar de las debilidades de la carne,  ciertas tempestades de la vida. Va buscando la luz para, aferrado a ella, soportar con mayor fortaleza los embates del camino.
Ojalá aprendamos a ver con los ojos de Faustino, que le dio valor al momento y se mantuvo firme, integro, para seguir aprendiendo de su padre, de quien aprendió a mirar la vida -como dice -. Sería una buena prueba de que este libro tiene mucho que aportarnos, para que no sea solamente “un tránsito animal”.
Solo hay que saber leer estos versos que están escritos con el corazón y que son la carne del poema. Una intencionalidad que nos lleva a un marco contemplativo para enseñarnos a ver de manera más sensible, el otro lado de lo inevitable.

María Ángeles Lonardi
Almería, 30 de diciembre de 2017.

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sábado, 6 de enero de 2018

Rehacer el alba. Memorias de un Naufragio.

Recién llegado del horno. Mi nuevo libro Rehacer el alba, editado por Vitruvio. Espero que se expanda, como el anterior. Un buen regalo de Reyes. 



Gracias, Pablo Méndez  por seguir confiando en mis letras.

Efi Cubero prologa el libro y dice de él, entre otras cuestiones, que este es: 


 "...Lúcido soliloquio donde a la vez que interroga halla respuestas. Depurada conciencia lingüística de concentración y agilidad en unos versos que interpelan con contenido y forma. Hay aquí desconfianza, dudas e incertidumbres, pero también afirmación y luz. Coherentemente, el dolor que transita en cada página, a la vez que escarba en lo personal, elude las anécdotas aproximándose a ese punto esencial de lo experimentado en carne y alma propia o en la íntima conciencia vulnerable. Un libro tenso e intenso en forcejeos, encuentros y desencuentros, diálogos entre el vacío y la autenticidad que la palabra contiene más allá de ella misma, como todo lenguaje que supera los muros fronterizos y es digno de ser llamado  Poesía."

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ES POSIBLE la luz cuando la paciencia de la noche rehace el alba. 
Es posible la claridad a pesar de sentir el peso de la propia historia, 
esa levedad de la existencia donde las heridas parecen cerradas, 
donde los fantasmas y sus infiernos simulan no existir a la vista de todos. 
Y en esta posibilidad, de cercanas utopías, el albor revela, con insolencia, 
que no tengo agua en las manos ni palabras en la mirada, sólo silencio 
ante la agonía de un naufragio permanente.  



Rehacer el alba. Memorias de un Naufragio
Editorial Vitruvio, colección Baños del Carmen. 
Madrid 2017, pag. 74

viernes, 29 de diciembre de 2017

Sumar memorias


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Este monstruo que vigila y corta el espacio, este monstruo
que nos habita en la sombra...




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Naces en el revés de la luz.
Trazas espejos infinitos
que deshacen la confusión del nublado.

Estás ahí, en la línea de horizonte, 
abrazándolo todo.


Gramática de los cuerpos (fragmento).



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Cómo mirar sin ver 
esa timidez de la luz 
que escapa 
en la línea del día.


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La luz, siempre la luz 
delimitando la ciudad 
y las sombras...
la luz, 
la 

luz.

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Reflejos...versus hormigón

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El gris solo es gris cuando el azul
está por llegar y el rojo es una utopía.

(De Gramática de emociones, pag. 103)

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Otras formas de silbar el miedo.

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 La obra de Luis Oroz, Otras formas de silbar el miedo se presenta en Badajoz.

SOBRE EL AUTOR. 

de Luis Oroz podemos decir, entre otras cosas, que es un madrileño afincado en Mallorca, que fundó junto con otros poetas el foro de poesía Alaire.  Y que desde el 2005 viene publicando en Antologías, siendo esta obra,  Otras formas de silbar el miedo, la primera que él hace en solitario. Es de agradecer ver un libro donde Oroz es el único autor, porque así se ve su gran sensibilidad y su forma peculiar de crear.  

Hay que decir, también, que su vida, como autor, está cotejada de reconocimientos literarios. Así lo muestran sus premios: Es ganador del II certamen de poesía “Poemas sin rostro” 2006 en Murcia; del premio Ágora  (el VI premio “Francisca Adrover” de Poesía 2007) en Palma de Mallorca. Ganador, también,  del II certamen poético “Amparo Bletisa” 2010; y en el mismo año,  Premio Nacional de Poesía en el XV certamen Literario San Jorge (Madrigueras)  de Albacete. Además ha quedado finalistas en otros tantos certámenes literarios. Así: en el V Certamen Internacional de poesía “Memorial Bruno  Alzola García” 2008; en las ediciones XXIV y XXV del Premio “Gerardo Diego” de poesía del 2008 y 09.

Aunque, a decir verdad,  cuando se habla de Luis Oroz, más allá de sus premios, hay que hablar de su persona, de alguien entrañable que –en opinión de quienes le conocen- hace que las cosas sean más sencillas de lo que, a veces, las hacemos y son. Creo no equivocarme si digo que en Luis, como autor,  su cosmos existencial y la obra guardan una estrecha relación. Y, siguiendo con esta reflexión, me uno a las palabras de nuestro común amigo Julián Borao, que en el prólogo de esta obra, comenta que ante Luis Oroz, nos encontramos con una, de esas personas de las que se puede decir que ha sido capaz de trascender a su cotidianidad una persona sensible que ha convertido su asombro y su emoción vital en poema, siendo plenamente consciente-sigue diciendo Borao- de que la poesía está también más allá de sí mismo. Creo que que estas palabras del prólogo, resumen bien lo que Luis es.




         SOBRE LA OBRA

      El poemario lleva un título muy sugerente: Otras formas de silbar el miedo. Digo sugerente porque, es cierto, se silba cuando uno siente cerca el vértigo de lo desconocido, o el sabor de lo inesperado y en soledad. Pues bien arrancando de esta magnífica expresión  Luis Oroz nos trae un libro donde los versos trazan unas herramientas particulares para enfrentar ese sentimiento irracional que es el miedo. 

El libro tiene cuatro partes.  Cada una de ellas con unas citas cabeceras que no podemos pasar por alto. Estas son de autores como Blas de Otero, Pepe Hierro, Ángel González y Gil de Biedma. Todos ellos forman parte de lo que se dio en llamar la poética social, e incluso intimista. 

Bien, después de una lectura atenta de los poemas de cada una de estas partes he hecho mi reflexión particular:

Nuestro autor hace hincapié,a lo largo de este libro, en realidades diferentes: el tiempo, los existenciales, como la libertad, el dolor, la esperanza, las emociones… Y todo ello, con el trazo de metáforas sugerente, unas imágenes que sorprenden porque, como dice Borao- juegan con la contradicción y con lo inesperado. Es muy importante decir que  la  poética de nuestro autor es lo que algunos llaman-poética del instinto y de la experiencia. Este aspecto queda perfectamente  reflejado en las páginas de este libro. 

Antes de comentar cada parte, quiero dar un apunte del poema principal. Este,titulado Contraportada, es pórtico de los cuatro capítulos. Pienso que este poema es la clave de toda la obra. Imprescindible leer despacio los primeros versos:

Espera. El libro está cerrado/… Estás justo en el vértice donde nace la historia, para terminar con una estrofa final, para mí,  llena de significados:
Puedes coser tu tiempo a mi destierro,/  alargar la bufanda de las horas /por si el frío se extiende, /infeccioso y tenaz,/ de mi mano a tus manos./ El libro está cerrado,/ nuestras vidas a punto de estallar sobre la mesa.

Magnífico. Maravilloso este primer verso donde el yo literario invita, a un lector imaginario, a abrir la obracosiendo su tiempo al destierro del poeta…” Solo con esta expresión podríamos hablar hasta mañana.

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En el primer capítulo he visto como,  entre los versos, el tiempo toma protagonismo.  Sí, el tiempo vital, existencial, con el que se establece un duelo. La cita en esta primera parte es de Blas de Otero, el poeta de lo social, que dice: Que mi voz brille libre, letra a letra/restregué contra el aire las palabras.

Desde el primer poema, se observa este sentimiento de Blas de Otero que Luis Oroz hace suyo. Así, lo que nos encontramos de entrada son unos escenarios propios de la farándula de un bar de copas.  Aquí es donde nuestro autor nos hace entrar para decirnos, de manera casi intimista, que hay que ser capaz de separar el whisky del silencio, la realidad desbordada de lo profundamente íntimo.  Sí, en este hábitat perdido en un desierto de cócteles y luces, es donde el yo literario subrayará la amistad, donde pondrá el acento de lo que supone el  amigo encendido en mitad de la noche apuntando a mis párpados. Es en  este lugar, un bar de copas-donde el tiempo se dilata hasta dejar de existir,- donde Oroz nos invita a  entrar  para hablarnos como el amor se sumerge en una copa que no puede beberse, donde el abrazo rompe los relojes a las cuatro y sin voz de la mañana. Sí, es aquí donde el Yo incuba en los ojos del otro una edad diferente, una curva irreal que fragmenta la cáscara del tiempo.

Entre los versos de esta primera parte, aparece el tiempo, a veces el tiempo pasado, frágil, sutil,  como expresa uno de los poemas: Lo cierto es que el pasado se desliza bajo los altavoces, igual que de la duda se descuelga la araña venenosa de la soledad. O como expresan estos versos: Los años, /como adverbios de tiempo suspendido, / han formado su nido /en la copa nocturna de las irrealidades/y desmiembran “ahoras” y “mañanas”/  en la hambrienta garganta del pasado. Considerado así, el tiempo que se hace  historia, una historia sujeta por los brazos que se apoyan en una mesa de humo que el yo literario conoce bien. Sí, el tiempo, el tiempo, como vida que es la costumbre de romperse los ojos, de abandonar la claridad, de sumergir- aunque parezca paradójico- al tiempo en un vaso de tiempo.

Este tiempo – dirá el poeta-  se disuelve en la inmortalidad (como destiempo), haciendo aparecer “el rastro de tu voz sobre mi voz, la longitud inmensa de lo que, tal vez, alguien  recorrerá también sobre nosotros”.

Me pregunto si no será esta consideración del tiempo que veo ,entre los versos de la obra, una forma distinta de silbar ante el miedo, ante el vértigo que provoca  el hecho de que todo pase y se acabe.

Aquí, en este primer apartado tomaría el segundo y el último poema 


LAS ÚLTIMAS COPAS                


A veces alguien llora 
sin otra realidad que la de ser 
extranjero en su cuerpo. 

Era triste mirar, 
bajo el aire indigente de lo que ya no importa 
gravitaba un ayer desconocido. 
El amor sumergido en una copa 
que no puede beberse, 
el abrazo que rompe los relojes 
a las cuatro y sin voz de la mañana.  
En un naufragio de sonrisas 
flotaban, boca arriba, los recuerdos. 
Ajenas, perseguidas,  
dulcemente inaudibles, 
las palabras caían 
sobre la cresta blanca de la música. 
Era triste mirar aquellos labios 
posados en la rama, estrecha y vacilante,  
de la felicidad. 
El humo y la pasión son dos himnos de fuego 
y el alcohol un país cuya bandera 
ondea en las miradas. 

Yo incubaba en sus ojos una edad diferente, 
una curva irreal que fragmentara 
la cáscara del tiempo. 
Pero fuimos burbuja,  traslúcido jabón entre las manos,                                             
la frágil convicción que sobrevive 
suplicando vacíos sobre el mundo. 

Allí, mientras reíamos,   
ahora lo comprendo, 
murió de inanición mi adolescencia, 
o tal vez siga viva, 
inmensa y transparente, 
como el dolor soluble que sujetan las lágrimas



INMORTAL 


Nos dejaste las hojas y el rocío 
el mar 
las instrucciones 
para aprender a andar sobre las aguas 

Raquel Lanseros 
   


La emoción que resbala,  
la evidencia 
de no saber si todo permanece. 
La nostalgia es el rastro de otras voces, 
de la ajena palabra que en tu boca se hunde 
para imprimir su huella 
sobre esa playa que llamáis silencio.  
Unas manos distintas sujetarán tu copa 
mientras brindamos juntos 
por la certeza de la incertidumbre. 
Como un pez diminuto que en el cristal comprende 
la transparencia de la inmensidad, 
así se expande el mundo 
desde el vidrio convexo en el que habitas. 
Y sin volver  regresas de la muerte a la vida, 
gravitando las aguas 
y alejándote 
de todo lo que un día conocimos. 
Yo no diré tu nombre 
ni el motivo  
por el que estás aquí mientras te pierdo,  
porque tal vez es eso 
lo que te hace inmortal; 
el rastro de tu voz sobre mi voz, 
la longitud inmensa de lo que, tal vez, alguien 
 recorrerá  también 
sobre nosotros.   


En la segunda parte, en el segundo capítulo, es José Hierro el poeta de cabecera. La cita es significativa respecto del contenido de este apartado: No es frecuente que sea así, pero sucede, como ahora: de súbito se encienden mar y música; estallan tiempo, espacio, fuera y dentro; giran deslumbradores vida de ayer y sangre fresca, es como un huracán irresistible.

Aquí, mi reflexión, después de leer unos poemas magníficos, se centra en los sentimientos, las emociones. Es curioso, la temporalidad pasa ahora del pasado al presente.  Así dice el poeta:

Hoy /entra por mi boca, /expira con mis labios, /utiliza mi lengua para desempolvar el corazón de su significado. /Me ama de verdad y, sin embargo, espera / a morirse de mí para besarme. Sí, son las emociones que existen como pájaros que emigran hacia el sur para acercarse.

En esta segunda parte, el tiempo recibe el apelativo de  zoo-ilógico donde todo es posible. Zoo (animal). El tiempo es como un animal fuera de toda lógica.  Este, el tiempo, junto con la distancia, forman un mundo a donde se regresa, al goce de no ser.

Interesante los dos primeros poemas 

INEXPLICABLE

Nosotros siempre tuvimos claro 
que un ave podría generar el cielo 

J.J. Ferreiro 


La miro conversar, la reconozco 
frágil,  
como una risa huérfana 
de oídos. 
Está en el otro lado de lo que conocemos,  
donde la realidad y su ficción  
jamás han existido, 
bajo el túnel hermético que el desamor construye 
de silencio a silencio.  

Hoy 
entra por mi boca,  
expira con mis labios, 
utiliza mi lengua para desempolvar  
el corazón de su significado. 
Me ama de verdad 
y, sin embargo, espera 
a morirse de mí 
para besarme. 

La intuyo respirar, no puedo verla 
enhebrando mi luz 
en la aguja que cose nuestros sueños. 
Si le grito ¡ya voy!, 
ella despierta, 
si me susurra ¡ven!, 
yo me deshago. 
Tal vez la vida solamente exista 
cuando has sido capaz de compartirla. 


INNOMBRABLE 

 ¿Cómo puedo decírtelo? 
si nombrarlo es romperlo, 
si no existe raíz 
para lo no sembrado todavía, 
si buscarle un lugar es destrozar  
su vocación de dios sobre los hombres. 
Yo sé que puedes verlo, 
que sonríes 
cuando escuchas callar lo que te cuenta, 
que pisas tú también cada una de esas huellas 
que no podrás pisar 
(es lo que pasa). 
No,  
yo no puedo decírtelo, 
ni tú preguntarás cómo ha llegado, 
porque tan solo aquello que se sabe inconsciente, 
como un acto reflejo, 
puede vivir sin nombre y sin origen. 
porque, después de todo, 
cuando todo esté cerca, de tan lejos, 
tal vez será la única 
e indescifrable forma de esperanza. 



 En la tercera parte, la cita de entrada es de Angel Gonzalez. Esta marcará el contenido ya que en este apartado aparecen los existenciales, como la libertad y el dolor, entre otros. Estos existenciales se describen con imágenes sugerentes que apuntan a otras formas de silbar ante lo irremediable. A cada uno de estos existenciales el poeta le exige hacer frente a la dificultad. A la libertad se le pide que sujete la lengua con su lengua sin márgenes  -/y pronuncia, /si puedes, / un te quiero infinito.

Y así, en medio de este ambiente existencial, aparece el apunte de un rasgo metapoético, al hablar del poema como un arma para silbar ante el miedo de la vida. Así es, el poema se transforma en  un niño imprescindible,/ un bebé que disfraza en su boca de trapo /todas esas palabras que nada significan. Es el poema del que el yo literario dice: Provocas el amor o cierta sensación de indiferencia, sin embargo los que escuchan tu sangre sienten miedo, porque también se vence a los ejércitos hiriendo el corazón y la memoria. En el mundo hay cariño de sobra para un niño perdido. /No vas a crecer nunca. / Jamás estarás solo, / porque llevas escrito en tu inocencia /el último secreto de los hombres. /No existe muerte alrededor el mundo /que deje en orfandad el pensamiento.

POESÍA 

Tal vez eres un niño imprescindible, 
un bebé que disfraza en su boca de trapo 
todas esas palabras que nada significan. 

Vulnerable y aislado, 
te dejas desear mientras ocupas 
otra cuna vacía. 
A nadie perteneces, pero lloras 
y tus lágrimas forman una madre imprevista. 

Provocas el amor 
o cierta sensación de indiferencia, 
sin embargo 
los que escuchan tu sangre sienten miedo, 
porque también se vence a los ejércitos 
hiriendo el corazón y la memoria. 
En el mundo 
hay cariño de sobra para un niño perdido. 
No vas a crecer nunca. 
Jamás estarás solo, 
porque llevas escrito en tu inocencia 
el último secreto de los hombres. 
No existe muerte alrededor el mundo 
que deje en orfandad el  pensamiento. 

En la cuarta y última parte, la cita que aparece es de Gil de Biedma: Oh innoble servidumbre de amar seres humanos, y la más innoble que es amarse a sí mismo! La cita subraya las antítesis  de la generosidad. Es la generosidad que arranca del propio poema. Posiblemente, este valor apuntado,  sea otra de las formas de hacerle frente al miedo, de silbar el miedo.  

En este cuarto capítulo me he fijado especialmente en los dos últimos poemas. En ellos el yo lírico subraya el valor de las palabras, esas que plasman la inmortalidad del que se acerca al poema mismo. El deseo noble de la inmortalidad es otra forma de hacer frente a los miedos, otra manera de silbar ante el vértigo de lo finito. Ser inmortal es ir muriendo en las vidas ajenas, -dice el poeta- es ir abandonando sus memorias para quedarse, ausente, en las palabras, para ser otra vez, y esta vez para siempre, el poeta sin cuerpo que antes eras.

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              Resumiendo: En estas cuatro partes nuestro poeta, presenta  las estrategias necesarias para hacer frente a la gravedad  de la propia existencia. 


jueves, 7 de diciembre de 2017

Luz

Esa luz que acaricia el espejo de la tarde...
que restablece la gramática del agua,
un orden misterioso 
que solo ella entiende.Esa luz 
trae la brisa del misterio,
huella de voces extrañas 
que despiertan el deseo
de  infinitos horizontes.
Esa luz, desata la línea sutil
de la muerte, el ocaso 
de la existencia que rompe 
la absurda gloria del ser.




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martes, 28 de noviembre de 2017

Llueve

Llueve...Las gaviotas vuelan 
a contracorriente, a ras del agua, 
perezosas. Llueve.

Tú, en la deriva de este río 
que lo abarca todo, 
sigues ahí
con el silencio de siempre.

Llueve y nadie,nadie, habla.
Todos caminan por esa línea endeble 
que abraza el ser. 

No espero nada 
en este remontar el vuelo, 
río arriba, 
con el horizonte a mis espaldas.
Llueve.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Oscuras dimensiones

Luis Oroz




Luis Oroz nos visitará el 12 de diciembre. Presentará en Badajoz, en la librería Universitas su nuevo poemario, Otra forma de silbar el miedo, publicado por Vitrubio. 

Este es el poema que fue finalista del II Premio Internacional de Poesía Jovellanos.

La tarde era pequeña como el beso de un niño,
no existían, de pronto, las respuestas
y en el vaso de agua
respiraban, exánimes, los peces del silencio.
La tarde era pequeña,
os lo juro,
aunque fueran las horas terriblemente idénticas
y el sol se derramara a las 10 menos cuarto.
La tarde era pequeña como un Oroz sin padre,
hoy, la vida
ha empezado a caber en cualquier sueño
.

lunes, 23 de octubre de 2017

Munela


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Este fin de semana hemos tenido  la visita de Munela. Esta es una muñeca que pertenece al proyecto Mun de Santillana para Educación Infantil.

 En fin, Munela ha sido la invitada de Rodrigo. Él ha tenido  que cuidarla,  procurado que Munela estuviera  bien y no le ocurriera nada.

Eso sí, le ha tocado convivir con el friquismo de los guerreros de Starword y Mario GrÖss.

                                                   No hay texto alternativo automático disponible.

MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto