martes, 16 de septiembre de 2008

SOÑAR

SOÑAR despierto, con los ojos puestos
en el alba que abraza el firmamento
de tímidos soles ese frío sol de invierno
que saluda temeroso el día en el que estoy,
en el que me siento vivir y con la sangre ardiendo;

SOÑAR y saber que el sueño es ilusión,
regalo amable de un futuro ideal y sin pesos,
esperanza cierta de algunos momentos;
color de los deseos;- frescor para esos anhelos
de amor insatisfecho;

SOÑAR y vestir alas, blancas alas
de aguas, de torrentes, de manantial,
que surca ligera hasta penetrar y empapar
el corazón mismo del misterio
de este ser alentado, a veces, sin aliento;

SOÑAR un ángel guardián,
un querubín azul que custodie celoso
la intimidad de los secretos,
el Paraíso del ser, la interioridad
austera de vivir en silencio;

SOÑAR al amar este presente,
un tiempo de gracia lleno; un cielo sin medidas y abierto,
con la confianza de fundir la razón y el sentimiento,
lo que amo con música y color en rostros sin vientos,
están dome así, entre cielo y tierra, grávidamente viviendo;

SOÑAR diariamente, SOÑAR
siempre y calladamente SOÑÁR, saltando las vigilantes
normas, las lógicas humanas, razones frías y calculadas,
escarnio de la sensibilidad, asesinas de versos;
SOÑAR al descansar de la rutina,
SOÑAR siempre,
una y mil veces, SOÑAR.


De "Cuatro momentos para el poema".
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