lunes, 1 de febrero de 2010

Presentación del poemario en Madrid







Momento de la firma de libros después de la presentación.

Texto de Antolín Amador en la presentación del poemario:


Buenas noches a todos, antes de nada darle la(gracias a Manuel por su generosa manera de darme la palabra y muchas gracias a ustedes por asistir: Cuando Manuel me dijo que Faustino había pensado en mí para presentar en Madrid su libro Las siete vidas del gato, dije que sí inmediatamente. Confieso que hasta ese momento no conocía el libro, no había tenido la oportunidad de leerlo todavía aunque sí que conocía bastante el versar de Faustino. Nos conocimos hace ya unos años en los foros de poesía, como otros muchos poetas, intentando satisfacer nuestra necesidad de compartir el silencio, no tardé en darme cuenta de que al leer a Faustino estaba leyendo a un poeta abrazado a los valores más importantes de la poesía. Me hicieron llegar el libro y el pálpito era correcto. Todas las sorpresas que me ha deparado Las siete vidas del gato han sido positivas.

No encontrarán en Faustino a un poeta difícil, de esos que, por seguir las corrientes, entierran los sentimientos bajo toneladas de imágenes ostentosas que no son más que marcas de imitación" trajes hechos a la medida de un surrealismo ajeno a sus funciones porque Faustino es transparente desde el hueso a las uñas, real y sincero para exponerse desnudo a la mirada razonable de cualquier lector que no tema a la sensibilidad de un alma a pie de calle. Faustino es un autor que, ante todo, cree en lo que hace y la poesía corresponde esa honestidad con palabras desintoxicadas, con versos de conversación que él utiliza con sumo respeto para comunicarse con el lector a un nivel muy íntimo que nos permite apreciar sus interiores';]unos interiores decorados con el buen gusto de la sencillez y el calor de la verdad en tinta, EI autor no sólo realiza su fundamental obligación como óbservador, sino que se inmiscuye en el mundo que observa como elemento activo, tratando así a la realidad cara a cara y expresándola limpia y auténtica.

Una de las cosas, entre otras muchas, que me llaman la atención de su poesía es la forma en que utiliza el verso blanco, el dibujo con que encabalga versos de una manera que a veces causa intermitencias en el ritmo de la lectura. Esto, que a priori podría interpretarse como algo poco positivo, a mí me resulta muy atractivo. Esta peculiar manera de formalizar el mensaje empasta con agilidad en el contenido. Las emociones nos recorren los sentidos unas veces enteras, otras en ráfagas, incompletas en muchas ocasiones y alteradas en muchas otras, Faustino es un poeta como les decía de emociones, y fiel a ellas es como esculpe las formas. Estamos ante un poeta que no sabe mentir al lector, que no quiere ni puede mentir al lector porque tiene un compromiso con la lealtad lírica y el alrededor humano en que transcurre.

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En Las siete vidas del gato tienen la prueba de todo ello. Es un libro que
les conmoverá y quitará las legañas a la empatía para hacerles sentir parte Comienza el libro con la dedicatoria: a mi padre, de quien aprendí a mirar la vida. Y es que este libro tiene como emoción y eje central los sentimientos del autor hacia su padre, los sentimientos de alguien que ve llegar lo inevitable a un ser querido, los sentimientos que se reproducen al interpretar un viento, una luz, un agua que pudieran ser los últimos en cualquier instante. En las cuatro partes de que consta el poemario, su autor nos lleva en barco por el caudal de la vida, los accidentes del camino y el final del mismo. Todo ello reflejado en las circunstancias de la enfermedad de su padre, el durísimo Párkinson, en la difícil espera de la muerte y en el impresionante intercambio de amor y energía entre padre e hijo. Faustino esto lo transmite con una suavidad impresionante, eliminando la crudeza para dejar vía libre a esa mirada con la que su padre le enseñó a mirar la vida. EI autor no deja en ningún momento de preguntarse por qué, de analizar la ternura y el desconcierto para aprender de cualquier respuesta por leve que sea; que si bien hay preguntas que no tienen respuesta también es cierto qué una pregunta siempre es un paso hacia delante.

El primer poema se titula sólo sé que me besas dedicado a su padre y a todos aquellos que sufren de Parkinson. Y comienza así:

No sé si los encuentros
Favorecen la tortura
De esta vasija quebrada
Dejando que el sueño venza
Al horizonte. No sé.


El autor comienza el libro ya preguntándose, poniendo en duda, con los ojos bien abiertos y receptivo a la verdad. A la verdad que tiene enfrente y necesita comprender. Y lo consigue con tremenda dulzura, con una amabilidad de percepciones digna de elogio yen la que yo encuentro, también, una oportuna dosis de, entre comillas, optimismo. La emoción que desprende Faustino en sus versos tiene como progenitor precisamente a ese optimismo, porque un poeta inteligente, y él lo es, sabe a la perfección que la vida tiene su necesidad en la muerte y que la felicidad no está en el olvido sino en el recuerdo.

Vuelvo a citar versos del autor, el poema se titula por estrenar y lo leeré entero, es muy breve:
En sus labios había una palabra
por estrenar. No cabe
el gesto, sólo la mirada
a punto
de retomar la tarde.

Sus manos, orillas de un río
Que arrastra silencios.


Esta es la ternura con la que Faustino acepta las respuestas a la vez que sigue cuestionando. En estos versos llenos de amor el autor se vuelca sin ningún tipo de reparo, y de la vulnerabilidad de la persona de quien nos habla, su padre, nace también la suya, Sólo hay que leer con un mínimo de atención para darse cuenta de que estamos conociendo a Faustino Lobato escalón a escalón, de que el autor se nos está dando a conocer con una sinceridad implacable.

Son muchos los poemas a destacar en los que nos demuestra todo esto y se expone a los lectores como quien se expone ante un amigo: Confiándonos sus silencios, sus gritos, sus virtudes o sus ausencias. Preparado, una orgía' de sabores o podar versos son poemas todos ellos de un tacto meticuloso puesto al servicio del alma, de lo cotidiano, de la memoria y de la sangre que eyacula los sentidos. Cada una de las cuatro partes Faustino las titula con acierto e intención, podríamos decir que pone nombre a las cuatro paradas del trayecto: 1a Enfrentar latidos, 2a Las siete vidas del gato, 3a En la frontera de los pasos y 4a Hay tanto viento. Podrán comprobar cuando lean la obra que nada tienen de casual ninguno de estos cuatro nombres, cada uno de ellos define con precisión una parte del viaje.

En los poemas de la cuarta y última parte, Hay tanto viento, el verso blanco desaparece casi por completo. Ese viento es el vehículo en el que llegan los versos finales del poemario, un viento de miradas recibidas y regaladas que se han negado a encuadrarse en el verso blanco, que han desechado sus formas para liberalizarse y parecer precisamente eso, viento, al ordenarse como contenido en un caos de razón y sensibilidades descubiertas:., Nace otra vez la pregunta cuando el último aliento se anuncia, el último viento, ¿final o principio? Duda que el autor no logra responderse, al menos no por completo pero que le deja lo más importante y que está contenido en estos versos que son los últimos del poemario, los últimos del último poema y que dicen así:



Hay tanto viento
en tu mirada que la brisa es
un juego endemoniado de niños en la plaza.
Tu memoria se quema a la sombra
del silencio, arde en el fuego original
de tu sonrisa. Cuánto aprendí
en ese no decir nada y en tus gestos
diciéndolo todo, cuánto.




No podría cerrarse el poemario sin que contrasten el dolor y la esperanza, que no son excluyentes y la inteligencia del autor así sabe interpretarlo. Permítanme que no desvele mucho más del cuerpo del poemario, entren a descubrir ustedes mismos la claridad con la que pone en movimiento las letras en su huida del pesimismo relativista. El propio autor cierra la obra con Algunas reflexiones a punta de versos (a modo de epílogo ) donde deja las claves de la lectura y extiende con naturalidad sus motivos y objetivos.

En definitiva, y no importa si me repito, un poemario con versos a flor de piel que emocionan y envuelven. Un poemario de agua que no entiende de presas ni embalses y que nos habIa, según las propias palabras del autor, de lo penúltimo. Léanlo con suavidad y a pecho descubierto, naden en sus palabras aprovechando la fuerza de su corriente; sepan que están leyendo el alma de un poeta.
Ya para terminar y darle la palabra ya al autor quiero decirte Tino que me emociona acompañarte en la presentación de este último poemario tan importante para ti y que es un placer leerte y ser tu amigo.
Muchas gracias a todos por su atención.
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