sábado, 31 de marzo de 2012

Sobre “El testimonio del becario”


Acabo de leer en el club de lectura del IES “El testimonio del becario” de José Antonio Leal Canales. XIII premio de novela Ciudad de Badajoz.
Después he sacado algunas reflexiones:

Introducción.-

En esta novela, de veintiún capítulos, Leal Canales intenta mostrar las aventuras y desventuras, de un escritor que, siendo becado e impartiendo clases en la universidad, es acusado presuntamente de asesinato.

Con un esquema clásico en la trama los primeros capítulos nos inician en la vida del personaje ya encarcelado que cuenta, en su celda, las aventuras que ha tenido desde que le conceden una beca para impartir clases de creación literaria en la universidad. A estos les siguen otros capítulos centrales donde, en el contexto del hacer literario, se habla de un autor no muy afortunado ni en dinero ni en amores. Para terminar con un desenlace inesperado que comienza en los cinco últimos capítulos.

La novela tiene unas características críticas particulares con unas claras referencias a personajes reales de la literatura extremeña e incluso a asociaciones literarias, y a las editoriales, así como a los lugares donde se desarrolla la trama. Son interesantes las citas que se hacen de otras novelas y autores que sirve para construir el entramado literario de la obra y, al mismo tiempo, para indicarnos los gustos del personaje y por supuesto, del propio autor.

1. Respecto de los personajes.-
Estos parecen tener cierto viso de realidad, sobre todo cuando los que leemos la novela estamos próximos a los paisajes literarios del autor extremeño. No es de extrañar, por tanto, que la mayoría nos preguntemos si el decano que recibe al becario es Sanabre . Otros personajes del entorno literario como Irma se confunden con escritores reales como Ada Salas o Álvaro Valderde, este parece ser el “afamado” “siniestro” y un tanto “trepa”, Pizarro.
A los personajes ficticios nuestro autor los embarca en el proceso de la sospecha, los trata de “criminales” . No será que esta ficción trata de hablarnos de una realidad transliteraría donde la emoción referencial de la escritura, colocada en el personaje, es asesinada metafóricamente por los “jerifaltes”, por las masas grises, que dirigen la literatura del sistema oficial. No dejará de citarse en los capítulos centrales al consejero de cultura. ¿Quiere decirnos el autor que estos son “sospechosos del asesinato”, de la muerte, de la literatura en Extremadura.

2.- Sobre los lugares.- La ubicación física en la que se plantea la ficción se pueden tomar como metáfora literaria aunque, independientemente de ello, al autor le sirven para hacer críticas, a veces, un tanto ácidas de los lugares reales. Así, la ciudad de Parada, sin lugar a dudas, se puede identificar con Cáceres . Se habla de esta ciudad extremeña, como de un lugar de “raigambre antañona y levítica”. En otro , se dice de la ciudad que es “mustia y triste”.
Es probable que aquello que se dice de los personajes y de los lugares no corresponda, cien por cien, con la ficción. Sin embargo, José Antonio Leal al desarrollar la fantasía de los lugares retoma, en sus registros literarios, materiales de la realidad inmediata. Ningún escritor, y menos él, escapan al efecto sensible de los contextos reales. Los puntos físicos de referencia son evidentes e incluso necesarios emocionalmente.

3.- Con respecto a la realidad literaria extremeña.-
Llama la atención la crítica directa que el protagonista de la novela hace de la escritura de la región ficticia, así como de la Asociación de Escritores, y sobre todo de la politización que se hace de ello. Y aquí, sí que no es casualidad y la novela de Leal Canales no puede disimular lo que realmente sucede en Extremadura. En este punto da la impresión leyendo la obra de José Antonio Leal, que este tiene unas profundas desavenencias con el entramado oficial, con el “oficialismo”, donde escritores y escritos se ubican. Para suavizar el autor se oculta tras el protagonista haciendo que este hable con la acritud con la que lo hace . Su persistente crítica a todo el mundo literario lo mezcla con encuentros de corte romántico. Pasa revista al Congreso de Literatura y por ende a la Asociación de escritores y todo esto en boca de Patricia, la estudiante que es asesinada y por la que el protagonista siente una gran atracción. Es en este punto , donde se habla del oficio de escritor del método y el tiempo.

4.- Sobre las editoriales se hacen unas descripciones que las deja como empresas ególatras deshumanizadas

5.- Sobre la cita de otras literaturas.- Las citas a otros autores como registro para subrayar lo que se indica en la trama de la novela son interesantes. Este recurso sitúa al protagonistas, en su defecto al autor, en el conocimiento de su oficio. La inspiración no es una entelequia es un trabajo diario. Por esto mismo se sirve de H. Charriére en “Papillón” , un personaje acusado de un crimen que no cometió, cuando desarrolla las escenas del personaje en la celda de la cárcel. ¿Se inspira José Antonio en Charriére o simplemente es una cita culta para establecer paralelismos con la realidad? También cita a Stendhal seudónimo del escritor del realismo francés Henri Beyle con lo que subraya de forma evidente ese cierto sfumato de la realidad . Las citas a otras obras no dejarán de hacerse como materiales imprescindibles para situar el contexto literario de los personajes, como el guiño a la novela psicológica que hace de la novela de Ernesto Sábato El túnel. En otros capítulos retoma la visión satírica de Charles L. Ddgson ( Lewis Carrol) en Alicia en el país de las maravillas o el fatalismo de Crimen y Castigo de Dostoievsky. Otras citas, como las del poeta Goytisolo , sirven para enmarcar el romance de los personajes principales y ello con la música del autor más renacentista del barroco, Bach.

6.- De lo que adolece la novela.- Modestamente, pienso que al escribir una novela de corte “negro” donde el crimen o las confusiones truculentas del mismo es el leiv motiv de la trama, hay que investigar mucho y recabar bastante información del medio. Y esto para evitar las simplificaciones y hacer que la trama sea más creíble.

Por tanto, a esta novela creo que le falta:

a) un buen desarrollo de la investigación del crimen. Probablemente
no estaba en la intencionalidad del autor hacer descripciones más exhaustivas de los aspectos criminológicos, como el arma del delito o la investigación misma del crimen. Cuando se van desarrollando estos aspectos aparecen en la novela de manera muy simple. A lo mejor nuestro autor tendría que haber visto más películas americanas como las series CSI o haber investigado, y esto es lo más real, en el medio policial el cómo se hace un proceso de investigación. Los capítulos referidos a ello son pesados, flojos, tanto es así que aquí la novela pierde interés. Puede verse al respecto el capítulo trece.

b) unos registros emocionales de lo erótico y del juego sexual. El tratamiento de los encuentros se resuelve rápido sin desarrollar más que elementos tópicos. Véase las referencias a las relaciones sexuales del protagonista con las mujeres, sobre todo la que da paso a las situaciones truculentas del crimen, en el contexto de una cena donde todo se reduce a que la protagonista tenía el sexo húmedo . Importa también observar las escenas simplistas de las prostitutas en un burdel donde lo descrito es poco creíble. No hace falta ir a un burdel de carreteras o, a lo mejor, sí para saber construir esas escenas de la novela. De no saber es mejor obviarlo. Como dice Wigenstein de aquello que no sepas mejor no decirlo

c) agilidad para describir cuestiones secundarias que no tienen por qué ocupar más que el espacio que interese, como las referidas a las editoriales. La abundancia de esta referencia hace que se tome a estas como una fobia más en el contexto de lo no querido y criticado por el autor.

7.- Interrogantes.- La novela plantea una cuestión y es: No será esta obra una metáfora de situaciones reales sobre el escritor y su medio; no será, al mismo tiempo, la trama del asesinato una manera de contar la muerte de la literatura cuando esta se desarrolla en un medio tan oficialista como el descrito. Al terminar de leer esta obra se tiene la sensación que hay una metáfora dentro de otra para denunciar y criticar la realidad del medio literario en Extremadura.

En lo concerniente al autor aparece de relieve el sentimiento del escritor protagonista, unas descripciones sobre su forma de ser y sus habilidades literarias en un medio hostil. José Antonio Leal contextúa la narración de tal forma que parece que estuviera haciendo una confesión autobiográfica donde se describe el desánimo del escritor y la inutilidad de este en su hacer hasta el punto de apuntar a la mediocridad del trabajo literario .

Y por otro lado, lo que describe nuestro autor, con el pretexto de una novela negra, que no lo es, es el “negro” panorama de la escritura creativa regional. A este respecto intuyo que esta novela llegó en un momento oportuno a los premios de novela Ciudad de Badajoz. La obtención del premio de esta novela coincide con el cambio de comisión de lectura y de jurado en el Ayuntamiento de Badajoz a propósito del certamen literario. Hacia un año que la citada comisión había dimitido por la salida forzada de Álvaro Valverde. De la nueva comisión solo quedaba alguno enfrentado con la visión oficialista de los seguidores del PSOE. Una vez desaparecidos los escritores de “cámara” del jurado, los que ahora estaban acogían literaturas, como las de José Antonio, porque este ponía en tela de juicio la actuación “oficial”. Para muchos es cierto el sufrimiento de muchos escritores relegados a un segundo término. A nivel regional y de cara a la galería de los “cultos escritores” del régimen socialista, había que estar en su línea para obtener el “place” de la publicación e incluso pertenecer o estar en los “cenáculos” , en las aulas literarias queridas por el sistema para ser alguien.
Publicar un comentario

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto