sábado, 24 de noviembre de 2012

Todo cambia





Todo cambia en esta inercia de la  piel y las mañanas
cuando las horas asoman por el vértice singular del tiempo.
Todo cambia en el fondo de mi alma que se adhiere a la  roca
de la vida más allá de los cansancios donde la  corriente del  verso
 me hace solidario con la noctámbula, allí donde es fácil
el encuentro con las  dudas y el  destino ya no es un juego de dioses.

Todo cambia, en este margen de mi rostro, donde la fragilidad
de mi ser  se talla ,sin compasión, con un canto de sombra y  soledad,
 o con un verbo de  angustia que siempre transita buscando 
una  morada definitiva. Todo cambia, las formas de sentir, 
los caminos por tomar. Todo cambia en este barro que soy,
 donde salta la  luz, siempre carne, siempre sueño.

Todo cambia 
las  voces de los otros, la  claridad de los días, todo cambia
con esa  misericordia. que deja la huella del  misterio 
entre los  matorrales del deseo. 

Todo cambia, sí, en el vértigo de los  muros donde creo protegerme, 
allí donde no puedo impedir que aniden las tormentas 
ni siquiera que el alma se doble, como juncos sin fuerza.
Todo cambia en este  vestido de la  piel y de las  manos. Sí,
todo cambia en este río que se desborda en mí sin ahogarme.

Foto de Carlos Rivero
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