domingo, 6 de marzo de 2016

Punto y seguido.



Este corazón, acostumbrado a las sorpresas
y a mirar desiertos,         sigue descubriendo
ese color de mañanas que tiene la vida.   La   
luz de invierno tiene notas de misterio.  Hay
tanta luz que no sé dónde colocar la mirada.       
El tiempo se difumina en la niebla de marzo.    
En medio del dolor y las torpezas;     crezco.     
Ahora, ante la vida que tiene               rostro,
me detengo. Vale la pena                 escribir
esta biografía de lo simple,       esta historia
que rumia, en  silencio,             las palabras
y el gesto de los que no salimos          ni en
la página izquierda del          periódico local.
Este corazón late al ritmo de la música que
quiero tocar.                         Este corazón…


           /Del poemario: La gramática de los días)
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto