martes, 12 de enero de 2010

Otros paraísos.





Se rompían las paredes con la indiscreción
del viento. En el portal no estaban sus huellas
sólo hojas errantes. Un festival de paraguas
trazó el paisaje sorteando la pasión
del agua.

Los labios despertaron otros vientos,
otras guerras con sonido de caricias
acopladas al barro.

Un cambió de rumbo mantuvo el timón
en el norte de las miradas. Todo en suspenso,
a la deriva de los minutos
que, crueles, abrían otros paraísos.

Se impone el deseo al viento
sin romper la fantasía de las manos
grabadas en la piel.
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto