miércoles, 17 de agosto de 2011

Su recuerdo se agranda en los rincones



Hoy estamos de luto en casa, Shaky, nuestra gata se ha caído del balcón y se ha matado. Así, como suena. Intentamos reanimarla pero el golpe fue demasiado grande. Lola, la veterinaria no pudo hacer nada. Hoy vamos a enterrarla en el campo, cerca de donde nació.




Mientras escribo estas líneas tengo el corazón encogido. Siento esta muerte como la de un ser querido. Y es que Shaky era uno mas de casa. Ni mi mujer, Gema, ni yo hemos podido dormir. Es terrible el vacío que ha dejado.

Nos han aconsejado tener otro gato pero no sé yo si es lo mejor mientras estamos en el duelo. Se me hace imposible querer a un animal de esta manera y después de verlo crecer, sentir su muerte...Es duro. Si no se tiene un animal es imposible comprender este grado de unión con la naturaleza.



Cada vuelta que doy en la casa la siento, esa mirada callada, protectora. Porque en algún momento sentía que Shaky nos protegía haciendo que las malas vibraciones se fueran de casa. Calmó más de dos malos humores...

Mientras siento su sombra sobre mis espaldas su recuerdo se agranda en los rincones. A lo mejor volvemos a tener otro gato pero nunca será Shaky.
Ahora me dispongo a estar entero para enterrarla dejando que su jugueteo me calme la ansiedad y las ganas de llorar.



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