lunes, 17 de octubre de 2011

Rota la carne


Rota la carne sobre la carne, reclama

el perdón. Después hizo silencio para sobrevivir

vislumbrando trozos de cielo, escapar

de monocordes manías.


El dolor se le hizo viento, noche,

a punto de abortar el deseo.

Hay vientos que llevan palabras

y palabras que navegan en la tarde.


No hay vuelta atrás al recomponer

el sonido de la carne con la piedad

de la luz, sin impedir que la voz

se volviera brisa en la calma

del barro.


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Tiene Lisboa sonidos de agosto