domingo, 11 de diciembre de 2011

La lírica está enferma de prisas.Notas.


Las nueve de la noche de un domingo de diciembre. Hace frío. En la avenida, los ruidos se amortiguan entre hileras de coches mal aparcados, . La gata reclama nuestra presencia. Sus crías corretean por el pasillo. En el telediario se sigue hablando de los recortes. Un hartazgo que provoca indiferencia. Me pregunto si este es el mejor momento para escribir y hacer versos. En estos tiempos la lírica está enferma de prisas. Me vienen a la memoria imágenes de los últimos atentados en Afganistán. Una poética del desespero donde sólo cuenta el Carpe Diem. Cuanto miedo, cuanto llanto innecesario, cuanta inseguridad a la vista del mundo; cuanto “mirón” de telediarios insensible al sufrimiento; cuanto sufrimiento sepultado en la memoria de los pueblos. Cierro el cuaderno. Mañana seguiré escribiendo. Apago la luz del despacho, pero no el impulso de contar historias. Son las nueve y once minutos. Un domingo de diciembre, después de un puente interminable.



Notas


Vuelvo a escribir entre la prisa

y el desespero.

Se amortiguan los ruidos.


Miedo,

llanto,

inseguridad,

sufrimiento sepultado


en las páginas de la tarde.

Vuelvo a escribir

entre el silencio y el impulso.





Publicar un comentario

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto