lunes, 26 de diciembre de 2011

¿Navidad o cinismo ?



Hay un cierto cinismo en las celebraciones de estos días, sobre todo cuando estas se expresan, a través de palabras hermosas y elocuentes, con pretensiones solidarias que nos emocionan e incluso nos vuelve más cercanos al sufrimiento del mundo. Del mundo de allí, porque el de aquí, cada vez más en crescendo en el paro y en otras desgracias sociales, se queda a la puerta de una solución política que nunca llega.

La navidad, que el mundo cristiano hizo religiosa, ha terminado por ser un simulacro maravilloso donde la imaginación nos despierta los mejores sentimientos en forma de gratuidad. Esta palabra viene de gracia, de don recibido, de regalo. Y es justamente este, el regalo, perdiendo ese sentido religioso de lo gratuito, el que se ha convertido en el sello fundamental del consumo, haciendo que la Navidad se vuelva un producto de multinacional. Para regalar hay que comprar y no cualquier cosa. Mientras más caro mejor. En estos momentos, excederse sin necesidad es un insulto para los que sufren las secuelas de la crisis económica. En este sentido, la Navidad se ha convertido al cinismo con el descaro propio de quien no le importa el otro. Esto no deja de ser paradójico ya que, mostrando la pobreza significativa del Pobre de Belén, se hacen ostentaciones innecesarias frente a los que no tienen nada.






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Tiene Lisboa sonidos de agosto