martes, 29 de abril de 2014

En el destiempo.


Los pasillos de los centros de salud son habitáculos con orden, llenos de rostros asustados, extraños, doloridos, muchos de ellos absortos en mil asuntos. Estos pasillos, con olor a humanidad y a medicamentos, se han convertido este año en mi particular lugar de tránsito.

Pinchazos para el sintrón, extracciones para otros controles, firmas de bajas continuadas, han sido mi normal tarea de estos seis últimos meses.

Lejos, mis alumnos aprendiendo por boca de otro las artes de pensar y la historia de los pensadores. No sé cuando recuperaré la normalidad de mis días de trabajo. Lo deseo.

Mientras tanto, estoy aprendiendo a ver como crece Rodrigo. Ya siete meses. Un tiempo para él y un destiempo para mí.

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