miércoles, 22 de marzo de 2017

DECADENCIA.

 Estaba leyendo unas páginas del Cantar de los cantares de Salomón  cuando me dormí. Creo que tuve  una pesadilla mientras repetía algunos versos del primer canto.



La higuera madura sus frutos.

No hay tiempo para madurar,
todo pasa rápido. La estupidez
se aferra a los costados
del Niño-grande dominador.

No hay fruto, solo raquitismo imbécil
del hombre-deshumanizado que magnífica
 lo poco que entiende. Palabras vacías
en el foro de la grandilocuencia.

Las viñas en flor exhalan su aroma.

Un olor a podrido inunda las aceras
la nariz se acostumbra al pútrido
aroma que secciona la pituitaria.
Todo es gris.

Defecar en la calle es una moda,
primero fueron los perros
ahora es el turno de los que un día
levantaban las correas y el bozal.


Levántate, amiga mía, hermosa mía.

Mejor dormir que levantarse
estar sentado que caminar,
ser un vegetal hasta la inexistencia
quebrando el punto cero.

Todo está ajado, los gobiernos
dejaron de funcionar.
La anarquía domina la calle.
Todo es tan triste.

Ven.

Nadie acude porque no hay llamada.
No hay gritos de alerta solo el sonido
de las ambulancias que recogen
cadáveres abandonados.

Una pesadilla, un sueño.
Me desperté y vi que la primavera
hacía de las suyas. O era invierno.

Me miré en el cristal de lo perplejo.

Recordatorio. El 30 en Madrid presentación.



A todos los amigos y conocidos que os guste la poesía, o sencillamente queráis que os firme mi último  libro editado por Vitruvio, El nombre secreto del agua, os RECUERDO que estaré el día 30 en la Biblioteca del Parque del Retiro de Madrid. La presentación de este libro será a las 19,30 h. Después, si os apetece nos tomamos unas cervezas. 

Es posible que me acompañe Sensi Falan, cantautora almeriense. Si está ella la velada será de diez cum lauden

martes, 21 de marzo de 2017

Ni un verso.


Hoy no he hecho ni un verso. Sin embargo, he estado en la puerta del cole, confeccionando buenos días colgado de Rodrigo en su primer día después de su convalecencia. Y en el trajinar de la casa, escribiendo silencios...uno, dos,tres...
Hoy no he tenido más poemas que el vacío de los bolsillos pero no del alma que cada vez más rehuye la alharaca. Y el aplauso fácil.
Hoy,como ayer, quiero no ser esta suerte de humano que no sabe mirar el dolor de los que realmente sufren en los campos de refugiados. Y reniego de los versos fáciles, de la lírica al uso, de las bocinas que anuncian la política modorra de siempre.
Hoy, hubiera hecho un poema pero he preferido acompañar a mis amigos a la puerta del quirófano mientras intervenían a su hija aquejada de cáncer.
Hoy, hoy, no ha sido más que un día intenso donde he aprendido a crecer desde lo innombrable. Hoy.

viernes, 10 de marzo de 2017

Solidaridad contra desamparo.


                    Hace unos días mi hijo pequeño de tres años y yo tuvimos un accidente a las puertas del colegio. Eran las nueve de la mañana, recién abiertas las puertas de la entrada del ciclo de infantil. Los padres que habían dejado a sus hijos ocupaban la acera de acceso y nos obligaron a tener que salir de ella porque era imposible pasar. En la vía de servicio, la mala fortuna hizo que mi hijo se asustara de un coche y saliera corriendo tropezando hasta caer sobre las grietas del asfalto cortándose el cuero cabelludo. Cuando pedía ayuda nadie, nadie, se acercó para echarme una mano. Todos iban tan entretenidos en sus conversaciones y prisas que otro asunto parecía superarles.

                    Tuve que parar a un coche para que me llevara al centro hospitalario. El conductor muy amable no sabía cómo sortear los obstáculos de rotondas y cedas el paso.  No sé quién es este señor que me ayudó. Siempre le estaré agradecido. Su cara no se me olvidará como tampoco la de aquellos que miraron para otro lado. Menos mal que, en medio de la insolidaridad, el ser humano tiene estos rasgos de ayuda al prójimo.

              En el hospital sentí el alivio de estar en manos de unos buenos profesionales. Les agradezco su buen hacer con mi pequeño, que lloraba desconsolado, y conmigo, bastante nervioso. La sanidad pública, nuestra Seguridad Social, creo que es la mejor. Al chico le hicieron pruebas, hasta un TAC, para descartar trauma craneal. Al final de la mañana le dieron cerca de veinte puntos de sutura.  Después de dos días de observación ya estamos en casa. Repito, agradezco a todos los que nos atendieron en el Materno Infantil su buen hacer y profesionalidad.


                 No le deseo a nadie el susto que pasé ni siquiera a los que se desentendieron del asunto, como si con ellos no fuera. Nunca, como en esos momentos, he tenido esa sensación de abandono, de absoluto desamparo. Había salido sin móvil y sin dinero. Quién se iba a imaginar lo que, en segundos, sucedería frente a mi casa.  

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto