lunes, 13 de octubre de 2008

En ajenas almohadas

Fundida en el paisaje Montmartre se levanta
con sonidos de Marruecos y con olor
a café. Es lento el despertar
de
la
cima
arrugado en ajenas almohadas.

Era verdad la mirada carmesí
de este lugar. Tú también me miras,
única mirada entre todas, un misterio
desvelado a la sombra de Montmartre.

Todo está a la vista, rozando el tejido
de un silencio no inventado, cosido
a la espalda del gentío. Una aventura
de azúcar y canela en esta esquina
de Paris donde la mirada y la memoria
se mantienen.
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto