miércoles, 8 de octubre de 2008

LA FAYETTE.

Me sorprende el color pardo violeta
de los cielos de Paris con su mensaje
de pamela aristocrática. Al son
de unos rostros pegados a las piedras
lloraban luz los rincones
del metro.

El sopor de Grandes Almacenes
besa la cintura del templo
de la danza. Fuera la lluvia
al ritmo de una brisa con olor
de mañana. Asomadas a la calle
Talia y Terpsícore calman los labios
de la Opera y el eco besa el asfalto
que resbala entre ruidos
por la avenue Haussman.

Ajenos al sonido multiforme
al amparo de aleros invisibles
el alma se baña
del deseo transeúnte
oculto en las esquinas. Mientras,
las águilas deshacen dorados,
los ojos de la memoria sueñan tormentas
al
compás
del tiempo.
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto