martes, 28 de octubre de 2008

HAY TANTO VIENTO


A mi padre
de quien aprendí a mirar la vida




Me desvelas la inocencia de tu carne
en el hálito de los días. Dejas que el viento
de la tarde acune el rostro de este árbol
dolorido de tu cuerpo.

Hay tanto viento
en tu mirada que la luz de tus ojos
llena el espacio
de mariposas blancas.


Cuanta ternura contenida en el gesto
de tus manos, cuánto dolor en esa fuerza
implacable de las horas, cuánta libertad
en la huella de agua que resbala por la sangre
de todas las primaveras.

Hay tanto viento
en tu mirada que la brisa es
un juego endemoniado
de niños en la plaza.


Tu memoria se quema a la sombra
del silencio, arde en el fuego original
de tu sonrisa. Cuánto aprendí
en ese no decir nada y en los gestos
diciéndolo todo, cuánto.

jueves, 16 de octubre de 2008

POEMA SOBRE LA POBREZA Y OTROS VERSOS

Me han invitado a recitar unos poemas en una manifestación contra la pobreza y la miseria en el mundo. Intenté ordenar las ideas y después de leer a algunos poetas surgieron estos versos...Estos poemas no sgnificana acallar la vergüenza que siento ante las miserias sabiendo que vivo en medio de los hartos y pertenezco a la generación de la abundancia.



No tengo agua en las manos,
ni palabras en la mirada, sólo
silencio ante la agonía silenciosa
de los sin nombre.

África persigue el rastro de Europa
que se fue con el futuro encendido
y con las noches de días mejores.

¡ Europa, el tiempo se te rompió en los ojos
mientras en la boca aprietas la vergüenza
de este genocidio infame !

¡ África, por tu cuerpo pasa la memoria
del hambre pegada a tus entrañas !

¿Cómo tener canto en los dedos
para desbaratar los silencios
de los que tienen un nombre?



PARA QUIÉN VIVIMOS

Si cada día viene con afán aburrido
Si las horas son un lastre
La vida una caja vacía
La calle una cárcel
Para quién vivimos

Si al hombre le falta aliento
La tierra se muere
El ánimo se rompe
En la vergüenza del pobre
Dime, para qué vivimos

Si alejamos el cielo
asfixiando el horizonte
si todavía hay árboles que talar
si cada día es un desespero
y el despertar una ausencia
para qué vivimos.

Riamos porque el mar todavía tiene olas
y las playas vida. Riamos porque el malvado
tiene ojos y no ve la belleza de las tardes;

Riamos porque todavía hay un niño que ríe,
porque volar es un deseo,
porque sobrevivir no es lo justo;

Riamos porque el llanto, la voz y los gestos no bastan
Riamos por no haber perdido la utopía de los simples
Riamos porque al final quien ríe el último ríe mejor;

Riamos porque la hartura no sofoca la luz y las viñas
siguen oliendo a otoño y cada primavera anuncia
una respuesta a la esperanza;

Riamos porque el mundo es de los pobres y la lluvia sigue
abriendo surcos, porque siempre habrá una voz
que impide quemar el canto del hombre libre.



QUITAR MÁSCARAS

Cuando en la confusión levantamos catedrales
Y al color lo camuflamos con matices
Y el cielo y la tierra es lo mismo
Y el hombre vale el interés de un político
Y al menor movimiento se le condena
y a los verdugos se les premia...

Cuando la existencia es una máscara y el indígena
un Lázaro derrotado y apostamos por la infidelidad
como un logro moderno y el fuego sirve para no ver
las cenizas del horror...

Cuando los silencios roban el vuelo de los ángeles
Y empaquetamos la luz para venderla y el paisaje
deja de serlo y la ternura es una broma de colección
y el engaño un guía para turistas despistados
y la bondad una fábula y el egoísmo un valor...


Quién es Picasso y quién el que llegó en patera
Qué es el agua de trasvase y qué la ambición embotellada
Cómo es la vida y cómo la suerte en la sangre de quien llegó
al olor del pan huyendo de la condena a morir
Dónde está el norte y dónde enterramos el sur
Por qué mezclamos los crápulas y los santos y bendecimos
la traición y no distinguimos la apariencia de la verdad
ni la paja del grano


Quitemos mascaras para ver la cara oculta de la luna
Las llagas del niño basurero, el hambre del coral
La huella desquiciada de la coca
Todo es blanco o negro y el próximo un espejo donde mirarse

Seré el tirano cuando me callo ante los cepos y las bombas lapas
Cuando permito que la justicia sea refugio de intolerantes
Cuando no dejo que amanezca en el dolor de los sin voz.


Y EL VERBO ERA EL HOMBRE

En el principio era la palabra
y la palabra no era dios
era la voz de lo frágil
era la puta y molesta palabra
hecha grito en las cárceles,
voz en la hambruna,
carne solidaria
que no reconoce la derrota
y pronuncia la espina dorsal
del adjetivo que dibuja el deseo
de los hombres y mujeres
capaces de llorar y reír.

Y las palabras,
la puta y molesta voz
se volvió semilla
del pueblo
re-volución
de los días con mañana...

lunes, 13 de octubre de 2008

Olor a Picasso

Te sorprende ver pintores
rondando la plaza, un cuadrado
oculto bajo toldos grises donde
unos ojos verdes se cuelgan
de un pincel. Nada es igual a otros
tiempos aunque huela
a Picasso
en los rincones.

Me asusta descubrir el vigor
de la bohemia volverse confusión
mientras los estómagos
suplantan el amor de los cubistas.
Venus es destronada por un Baco
callejero. Imposible esquivar
el canto de sirena que sortea
las esquinas del Têtre.

En ajenas almohadas

Fundida en el paisaje Montmartre se levanta
con sonidos de Marruecos y con olor
a café. Es lento el despertar
de
la
cima
arrugado en ajenas almohadas.

Era verdad la mirada carmesí
de este lugar. Tú también me miras,
única mirada entre todas, un misterio
desvelado a la sombra de Montmartre.

Todo está a la vista, rozando el tejido
de un silencio no inventado, cosido
a la espalda del gentío. Una aventura
de azúcar y canela en esta esquina
de Paris donde la mirada y la memoria
se mantienen.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Una poética del tiempo o el verso del pincel

Exposición de Marisa Batanete en el Gran Casino de Badajoz ( 11 de septiembre al 10 de octubre).

Hay trabajadores del arte y creadores donde el arte se hace vida. Este segundo caso es el de Marisa Batanete que hasta el 10 de octubre expone en el Gran Casino de Badajoz. Marisa es una creadora que, más allá de la técnica (tekné), sabe mirar el otro ángulo de la realidad para traerla al lienzo una veces en monocromías y otras en una atrevida y delicada composición. Una maestra de la pintura, en el sentido más lato de la palabra, que los amantes del arte no pueden obviar.

La Batanete se deja llevar por el regalo de la sorpresa que habita el cotidiano, esos instantes que pasan desapercibidos y que ella es capaz de captar para recrear su obra. Su hacer pictórico no es un estudio al uso ya que, por decirlo de algún modo, su "no-método" fijo de trabajo sigue un des-arreglo de las formas situadas que la van llevando a nuestra artista de la nada al todo, de la levedad de la percepción al sentimiento de los volúmenes diseñados.

Cuando nos acercamos a su obra, que repito no hay que perderse, descubrimos esa esencialidad del misterio apuntado en las cosas. Una pintura de los gestos y del sentimiento, difícil de encuadrar en una escuela de pintura. Y es que, importa decirlo Marisa es consciente del cotidiano dejando que las formas pictóricas vengan después. Con esto no quiero decir que Marisa Batanete confiese intimidades a través de sus obras sino que ésta se une al universal donde todos nos encontramos. Aunque en realidad a través de sus cromías se puede ver el ensueño y la inquietud de la artista.

Importante ver esta exposición preparados para que el lienzo, como una ventana abierta, nos comunique la espiritualidad de lo representado. En esta obra de Marisa Batanete la esencialidad de la imagen (del eikon) interactúa con el visitante y no al revés. En sus trazos, en la creación de texturas, Marisa deja que el ser interior tome cuerpo en el espacio de los sujetos con los que la propia obra se interrelaciona. Para nuestra artista pintar es una forma de sobrevivir a la confusión y la complejidad de la vida acomodada a formas.

Para descender a lo concreto de esta obra y teniendo en cuenta la precariedad del espacio haremos un breve recorrido por algunas de las obras:
Arranca la exposición con una obra titulada Presentación, una pintura que recuerdan a los maestros del cubismo, aunque no es cubista la obra. Este lienzo guarda una estrecha similitud con otro titulado Novia desnuda. En Presentación las formas se traban unas en otras en una delicada perpendicular donde las manos abismales se entrecruzan dejando el rostro de la tierra besar el fondo del misterio. Un cuadro sugerente donde la ficción de los signos parecen abrazar el sentimiento diseñado en unas formas angulosas y rectas.
En el segundo, Novia desnuda, la sensualidad toma cuerpo en ese aparecer de un rostro, como el mascarón de un barco, que quisiera romper la mitad el cuadro, envuelto de los azules a modo de olas. En el centro, resaltando una figura femenina, una ventana se abre a los blancos infinitos. Hay que estar atentos a los trazos del pincel donde el tacto y el olor se acercan al espacio de unas formas regulares.

Marisa trabaja la composición o la destruye en el sentido de reconstruir nuevos sentimientos, una perfecta deconstrucción de la forma. En el lienzo Pan y peces el sentido de lo espiritual se dibuja en unos peces que ondulan en medio de monocromías azules. Importa observar que el rostro de un hombre nos aleja del centro y el rompimiento de color, en el ángulo opuesto, equilibra esta manera particular de la composición.

Un cuadro perfecto para un estudio de la metafísica de las formas es el llamado No. El título, fuera de su elección aleatoria, no es una negación sino más bien la afirmación de la realidad íntima de la persona. En el centro del lienzo aparecen diseñados, con gran delicadeza de formas, un rostro y su reflejo en una máscara (person) que hacen de esta composición, de cromías blancas y azules, un decir del yo-mismo. Una meditación sobre el ser más profundo. En definitiva, una forma de indicar esa realidad del misterio personal. Una metafísica en clave pictórica.

Pero la obra de la Batanete nos lleva también de lo metafísico a lo antropológico, de lo más esencial y profundo a lo más cercano. Para constatar esto hay dos obras, Penélope XXI y Amén, donde el color tierno del misterio y de los azules da paso a la carnalidad de los sienas y tostados, a la presencia de los rojizos, cobres y la profundidad compleja de los azules grisáceos.

Todo un despliegue de matices cromáticos propio de una paleta bien trabajada. En el primero de los lienzos, la postura fetal y sedente del dibujo nos deja patente ese ser que somos pegados a la tierra; en el segundo lienzo, la postura del hombre diseñado indica, más que la de un vencido, la de un ser que terminó su obra o la de alguien confiado a la suerte. Los dos cuadros recuerdan a los clásicos del Renacimiento, como Rafael o Miguel Ángel, interpretados, en este caso, por esta maestra de las sensaciones. Estos dos lienzos, al igual que el resto de la exposición, no dejan indiferente a nadie ya que nos acercan, una vez más, a la reflexión de lo inmediato, a la contemplación de ese ser humano pegado a la tierra, la criatura en su habitat primigenio.

En este marco de las esencialidades vitales Marisa muestra un lienzo,A veces mariposas, que nos lleva, con un magnífico juego de los trazos a lo más profundo del subconsciente. Las estructuras triangulares dividen en tres partes el cuadro. Este es un dibujo de lo onírico, del sueño que hay que contemplar sin tiempo previsto. En él llama la atención la muñeca rota o vencida del fondo. También son interesantes observar en el lienzo los recursos arquitectónicos empleados ( una escalera o un rascacielo en el centro), así como la síntesis de ocres y azules en atrevidos escorzos.

De la exposición de Marisa merecen atención otra serie de lienzos donde la pintura se convierte en un delicado dibujo capaz de generar multitud de sensaciones. En ellos, la mixtura de blancos y azules se une, de manera magistral, a las formas redondas del diseño. Esto se puede contemplar en Todos fuimos heridos donde los escorzos se confunden con el horizonte dejando entrever lo contrario de lo que el título de la obra indica. Otro de los lienzos de esta manera de diseñar es el lienzo Adan y Eva, en el que los desnudos en movimientos se unen a los elementos primordiales (agua, tierra, aire).

No me olvido de la obra que cierra la exposición Se nos muere Platón. Aquí, la referencia crítica a la muerte de lo sencillo representado en la pintura de unas casas con tejas que son ojos. Un cuadro que se vuelve al observador con una llamada de atención ante la complejidad obtusa de lo urbano capaz de matar el pensamiento ( el logos vital).

Tengo que aclarar que este comentario de la obra Marisa Batanete no es más que un relatorio de palabras orquestadas que intentan apuntar a la pintura de una luchadora del color. Estas obras, expuestas en el Gran Casino, son una secuencia de la poética del tiempo, como un verso pictórico de los momentos abundados de la vida. En definitiva, la exposición es todo un magisterio del color y de las formas que hablan de las sensaciones del ser humano a través de la pintura.

LA FAYETTE.

Me sorprende el color pardo violeta
de los cielos de Paris con su mensaje
de pamela aristocrática. Al son
de unos rostros pegados a las piedras
lloraban luz los rincones
del metro.

El sopor de Grandes Almacenes
besa la cintura del templo
de la danza. Fuera la lluvia
al ritmo de una brisa con olor
de mañana. Asomadas a la calle
Talia y Terpsícore calman los labios
de la Opera y el eco besa el asfalto
que resbala entre ruidos
por la avenue Haussman.

Ajenos al sonido multiforme
al amparo de aleros invisibles
el alma se baña
del deseo transeúnte
oculto en las esquinas. Mientras,
las águilas deshacen dorados,
los ojos de la memoria sueñan tormentas
al
compás
del tiempo.

El secreto de las piedras

A los pies del Sacre Coeur una cascada
de ojos desciende por las plazas
leyendo en las nubes el mensaje
de las horas.
Arriba,
la cúpula
del Gran Templo
rompe soledades
en medio del gentío. Te gusta descifrar
el secreto de las piedras reflejadas
en el cielo de Paris.

Mientras la siembra
del color se repite en las aceras,
unos turistas roban
el sueño de las flores. Una mezcla
de verdes y grises abraza las cuestas.

Dejamos que las manos jugaran
a besarse midiendo el sabor
del mágico momento.

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto