domingo, 24 de abril de 2011

Entre la nada y el todo





Estar de pie sin pretender robar la fragilidad de los elementos
que endulzan el espacio y empujan a la primavera de los sentidos.
De paso, en una infancia permanente que nos ata
a una forma irregular de ser. Fragilidad
que empuja a buscar el sentido
de la vida en el dolor
sin resolver
los problemas.

Todo es posible.
Desde el límite
no se confunden
los papeles.

Estar de pie, en el umbral
del misterio, escribiendo historias.
Solo conocemos el afuera. Un instante donde
la muerte y la vida se citan. Un momento con el relieve
de dos caras en tensión. Escribir sensaciones, delante de lo inevitable:
Soledad, miedo, muerte, las paredes vacías, las manos…Vivir en lo incierto,
entre las rocas y la arena a merced de las olas del gesto cotidiano; entre la nada y el todo, provocando ilusiones, creyendo que la emoción nos hace sentir más vivos. Una mentira que reclama el pasado, como un ángel guardián dispuesto a resolver los conflictos del alma. Existir en el fondo de un misterio agotado, como un ciego pegando palos al aire. Viviendo el presente con la intensidad de un amanecer o de un orgasmo, de un abrazo o de una sonrisa, o tal vez como un sueño a punto de alcanzar.
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