lunes, 27 de enero de 2014

Islas de lo cotidiano.




Hay días que es mejor no levantarse y más cuando la tarea doméstica se sobrepone a otras de ocio o de negocio.Hoy, por la mañana todo fue atender teléfono y otros menesteres culinarios. Por la tarde continuó lo mismo. Se salvaron de la maldición y el aburrimiento: la conversación con un amigo, para tratar sobre la presentación del poemario Un concierto de sonidos diminutos y la compra de unas raciones de bacalhau dorado y con espinacas, en la tienda de comida portuguesa. Y se salvan de la "quema" porque, tanto con uno como con otro, la conversación tuvo ritmos fuera de lo común. Con el segundo tuvo tonos portugueses. Não é facil falar português em Badajoz. Estas islas de lo  cotidiano me resultan necesarias, son un consuelo para evitar la melancolía y el hastío de hacer siempre casi lo mismo.Esta tarde me ha salvado de la linealidad cotidiana el tener que planchar y el  salir al supermercado a comprar pan. Y mientras planchaba veía
la  noticia de como la sanidad pública madrileña ha ganado la partida a los oligarcas que les gobiernan. Vengan islas en lo cotidiano para poder crecer y sentir que uno está vivo. 
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto