miércoles, 23 de julio de 2014

Los días sufribles del verano.



Cuando el día tiene ese tinte de calendario ajado y parece perderse en medio de los meses; cuando todo tiene ese tono agridulce de un día que, irremediablemente, se presenta caluroso; cuando todo esto sucede queda, entre otras cosas, cerrar puertas y ventanas, bajar las persianas y dejar que la calamidad del temporal pase...Salir corriendo no procede porque el desgaste es mayor...Irte a la piscina es lo más saludable aunque, a veces, es preferible hacer lo primero. Sí, lo mejor es replegarse en el cuartel de la casa y,con la ventana entornada, leer unos buenos poemas. Como  fondo musical cualquier pieza de Ludovico Einaudi ...¡Ay, los días sufribles del verano! Estos que nos marcan el tono muscular y nos ponen a prueba en la resistencia física.
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Tiene Lisboa sonidos de agosto