viernes, 1 de agosto de 2008

HABITÁCULO CON VISTAS

Llegó el cartero en el destiempo
de las horas tempranas. El zumo
de naranja brillaba intacto
junto a las tostadas de pan. Los ruidos
se espantaron con el timbre de la puerta.
La firma sobre un plasma
absorbía los colores. El carné y la identidad
mantuvieron retenidos los efímeros bordes
de la gloria.

Nada que hacer ante este empuje cotidiano
que guarda la ilusión en el correo que llegó
pajareando a su puerto.

Un rito de piel y agua, desbordó la habitación
mientras los olores y los ruidos se escondían
en la frontera desnuda de las sábanas. Flotaba
en el aire las risas de otro tiempo, musitadas
al compás
del placer que curó las heridas.

El corazón
seguía el ritmo de la sangre
y la sangre fluía en el tránsito vital
de un silencio.

El agua y la piel
se hicieron aire. Nadie detuvo
el maremoto que inundaba la geografía
de los labios repletos de sombras
y palabras por decir.

Todavía no he cerrado las ventanas,
los ruidos se pasean por la casa
quebrando los rincones.Hoy sopla
un viento favorable. No hay puntos
cardinales que soporte este vértice
del centro donde la emoción se vuelve

habitáculo con vistas
al mar de los sueños.
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto