lunes, 16 de febrero de 2009

VERSOS HERIDOS



Hace unos días vino a mis manos un poemario de Alejandra Pizarnik, una poeta argentina de origen judío que se suicida la noche del 25 de septiembre de 1972. una poeta donde la literatura y la vida se confunden. Tenía 36 años cuando la Pizarnik nos deja. Algunos dicen que no se suicidó sino que fueron las palabras las que la mataron, las palabras: infancia, corazón, viento, pájaro, canto, silencio y muchas más. Alejandra estaba seducida por la palabra, en ella vivió y en ella hasta el momento descansa. Nunca superó ser adolescente, una joven aferrada a la memoria del holocausto nazi. Ella, herida antes que por la palabra por la tragedia del holocausto,se refugiaría en sus padres, después en el psicoanálisis.
Mantuvo el pulso de las vanguardias poéticas de Argentina entre los años cuarenta y cincuenta en lo que se dio en llamar el “invencionismo” o el surrealismo. Sus ídolos son Kafka y Nietzsche, Freíd y Baudelaire. Entablaría amistad con Cortazar, con la Bauvoir aunque su gran amiga es la poeta argentina Olga Orozco.

Su poesía está cargada de simbolismo, así lo reflejan unos versos:

Yo no sé de pájaros
No conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.


Con este sentimiento de la “soledad-sola” hace aparecer el fuego, elemento primordial, como fondo del sentimiento de la libertad.

En otro poema tomará el miedo, una figura recurrente en su poesía, como la situación a la que se está enfrentando constantemente:

El poema que no digo,
El que no merezco.
Miedo de ser dos
Camino del espejo:
Alguien en mi dormido
Me come y me bebe.


Como se observa en estos versos Alejandra Pizarnik se debate en una lucha interior propia de los místicos, de los que se sienten con una responsabilidad interna. Probablemente en estos versos pretenda hacer notar, de forma expresa, la realidad del espejo, que representa el ser más íntimo, el lugar donde se debate la lucha interior con un “alguien” que, desde dentro, la devuelve a la nada.

Otro elemento simbólico es el silencio: La Pizernik, herida de amor, busca irremisiblemente el silencio:

Tú eliges el lugar de la herida
En donde hablamos nuestro silencio
Tú haces de mi vida
Esta ceremonia demasiado pura.


En otros versos hablará de los silencios de forma indirecta:

La muerte siempre al lado
Escucho su decir.
Sólo me oigo.


Aunque en realidad para ella el silencio lo expresa en este otro poema escribiendo:

El silencio es luz
el canto sabio de la desdicha…


Para Alejandra Puzernik la vida fue la palabra y la palabra un río donde navegar hacia la noche. Así subraya en una de sus últimas creaciones:

Yo voces
Yo el gran salto
cuando la noche sea mi memoria
mi memoria será la noche…
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