lunes, 19 de octubre de 2009

Con nombre propio.













Huele a sal,
a mezcla agridulce
de deseos contenidos.

Sentimiento torpe que transita
en este dolor
del espacio
donde los pies no navegan.

El alma se aprieta
a la raíz
de los dedos, a las colinas
de esta ciudad que se deslizan

por la carne de sus calles.

Hierve Lisboa
con la multitud que la asalta.
entre olores de risas
hasta descuartizarla.

Respiro luz en este espacio
que sobrevive al consuelo
de los días,al abandono sustantivo
del color que huye por las grietas,

entre elegantes formas
que invitan a seguir.


Lisboa océano,
de equilibrio consentido,
labrado en las cuestas.
con nombre propio.

¡Cómo salir
de este último refugio
de la luz,
sin guardar el deseo de volver!


Del Poemario: Tiene Lisboa sonidos de agosto
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Tiene Lisboa sonidos de agosto