domingo, 16 de enero de 2011

Hora bruxa







Atendiendo la sugerencia de mi amigo "Desconcierto", en su comentario al fragmento publicado, cuelgo ahora todo el poema. Dedicado a todos los que se atreven a mirar la cara oculta del día a día.

Llegó el cartero en el destiempo
de las horas tempranas.
El zumo de naranja brillaba intacto
junto a las tostadas de pan.

Los ruidos se espantaron con el timbre
de la puerta.
La firma sobre un plasma absorbía los colores.
El carné y la identidad mantuvieron retenidos
los efímeros bordes de la gloria.

Nada que hacer ante este empuje
que guarda la ilusión en el instante.

Un rito de piel y agua, desbordó la habitación
mientras los olores y los ruidos se escondían
en la frontera desnuda de las sábanas. Flotaba
en el aire las risas de otro tiempo, musitadas
al compás
del placer que curó las heridas.

El corazón
seguía el ritmo de la sangre
y la sangre fluía en el tránsito vital
de un silencio.

La piel y el agua
se hicieron aire. Nadie pudo detener
el maremoto que inundó la geografía
de los labios repletos
de palabras por decir.

Todavía no he cerrado las ventanas, los ruidos
se pasean por la casa quebrando los rincones.
Hoy sopla un viento favorable. No hay puntos
cardinales que soporte este vértice
del centro donde la emoción se vuelve
habitáculo con vistas al mar de los sueños.
Publicar un comentario

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto