
Hoy tengo esa sensación extraña de saberme como montado en un barco, haciendo una aventura, unas veces con el mar en calma y otras en medio de tormentas a punto de naufragar.
Lo bueno es que me siento fuerte, con ánimos para tirar de esta madeja de alegrías y tristezas que, como un todo, me acompaña siempre.
Un año más en esta carrera de obstáculos que me hace crecer y un año menos en este seguir aprendiendo.
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