domingo, 2 de enero de 2011

Entre el hambre y la sed


Pasa el día, este día del nuevo año con la fortuna de los otros, con el gris tornasolado rebotando en las tejas, con los impertinentes ruidos de la calle, con el olor a comida que entra sin permiso por el patio de luz. Este día, como otro, te miro y te reconozco en los paisajes de mi piel y en este reconocerte todo se hace tan solemne, tan magnífico que lo ordinario se cambia en algo especial.
Los colores son lo que queremos que sean.
Tan animales somos que oler se convierte en comida o en búsqueda para saciar la sed. Este día, no es cualquier día porque estás con esa sonrisa que me rompe la visión de las cosas.
No hay guerra, ni dios alguno, que me impida besarte entre el hambre y la sed animal de este día del año nuevo.
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Tiene Lisboa sonidos de agosto