jueves, 24 de mayo de 2012

Entre el abismo y la eternidad




Tenía esa luz pegada, esa misericordia 
de los colores que hace diferente la tarde. 
Tenía el perfume de la piedra entre mis manos 
y guardé el solemne silencio que aminora la distancia
entre el abismo y la eternidad. Todo lo tenía.


Foto de Carlos Rivero
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Tiene Lisboa sonidos de agosto