jueves, 17 de mayo de 2012

Vuelve el estilo cuartelero del “tito Franco”.




He asistido esta tarde, con indignación al debate, al triste debate, de los Reales Decretos sobre educación, sanidad y otros. Y digo debate por decir algo, ya que los Reales decretos, no han sido debatidos sino contestados. Porque debatir es algo diferente a imponer leyes por la vía del decretazo. Unas leyes que salen así, de esta forma tan dogmática, ni siquiera son impopulares sino injustas

Y lo peor de lo que he visto  en el aula del Congreso es que, mientras intervenían los partidos, no hubiera más que unos pocos diputados. La mayoría de estos diputados volvían al aula del Congreso minutos antes de la votación por el interés de sacar adelante las vergonzates” propuestas. Vergonzosa la no presencia de los diputados mientras se trataban leyes que solo servirán para “degollar” los aspectos básicos de nuestra sociedad: educación y sanidad, entre otros.

Vergonzosa la forma de tratar estos asuntos, de forma urgente, rápida sin considerar pros y contras, sin escucharse. En esto último me asombra como diputados que nos representan están de “cháchara” faltando el respeto a quienes presentaban sus contrapartidas a las reformas.
Cómo es posible que los “peperos” critiquen a quienes se les oponen de demagogos. Me da la impresión que los dirigentes del PP desconocen qué es la demagogia, esa estrategia política que sirve para conseguir el poder desde las emociones, los prejuicios y los miedos intentando persuadir al contrario. Como es posible que hagan esos juicios de valor del contrario cuando son ellos quienes meten miedo al pueblo con ocasión de la crisis y así justificar sus posiciones absolutistas y liberales.
Qué hipócritas estos gobernantes que un día dicen una cosa y mañana hacen la contraria. ¿Cómo se llama esta artimaña de aprovechar la ignorancia de los demás? ¿Sofisma? Ojala y fueran unos buenos sofistas, articulando bien las palabras y no rebuznos liberales que amedrentan al personal.
En fin, nada que hacer con unas Leyes injustas en su contenido que desde ahora regulara la vida de enfermos, médicos, alumnos y docentes. Y digo injustas en su contenido primero por ser tratadas desde un punto de vista economicista y no desde una perspectiva médica o docente; y segundo, porque no se mira tanto  regular los abusos como de primar la gestión económica frente a Europa.

Desde ahora ¿cabrá alguna alternativa? ¿Dónde están esos que nos defienden? Me entran ganas de declararme insumiso ante la  falta a los Derechos Humanos y a los de la Constitución.
¿Qué pasará cuando, después de dos años, a uno se le acabe el paro y se le retire la cartilla de la seguridad social? ¿Qué le pasará a los jóvenes que todavía no entran en el mundo laboral? ¿De qué estamos hablando cuando consentimos esto? ¿Qué ocurrirá en nuestra comunidad cuando el nuevo consejero de sanidad, que no llega más que a ser diplomado de magisterio,  desconoce los entresijos de las necesidades médicas? Ocurrirá que los parados de larga duración, los jóvenes menores de 26 años y aquellos que no tenga dinero para ir a una mutua de sanidad se quedará sin atención medica. Algo parecido a lo que pasa en EEUU. Lo universal de la sanidad se ha perdido, digan lo que digan los del PP. Basta leer el decreto para ver que esto ha desaparecido.

 ¿Qué pasará con una enseñanza a la que se le quita la dotación de profesores y se aumenta el número de alumnos con todo lo que esto supone de empeorar la disciplina en las aulas y recortar la atención diversificada y personalizada de los alumnos? Ocurrirá que el sistema educativo, malo de “cojones”, se vuelva peor y caiga en picado; que los estudiantes tendrán una pésima preparación y no darán la talla fuera de el estrecho mundo de la provincia.

Todo es puro “terrorismo social” y el pueblo sirviendo de chivo expiatorio. La ley del terror se impone, vuelve el estilo cuartelero y chusquero del “tito Franco".
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