viernes, 10 de abril de 2009

COIMBRA

La idea de ver el lugar donde voy a estar este verano, nos ha dispuesto a visitar una de las zonas más bellas de la Beira interior: Coimbra. Un lugar maravilloso no sólo por la hermosura de la ciudad y sus monumentos sino también por sus gentes. Nunca me ha costado menos "falar português" que aquí. De esta viaje me traje impresa algunas instantáneas que quiero compartir.

Al día siquiente de nuestra llegada nos dispusimos a ver Coimbra.




Estas portadas manuelinas, del gótico civil portugués apuntaban a la metáfora de un hecho: el contraste entre lo abierto y lo cerrado en la historia de la humanidad. El arte manuelino es la expresión clara de lo nuevo. Las puertas de Coimbra no estaban cerradas, tenían abierta el alma del renacimiento, cuando el hombre se situó en el centro de la vida y de la producción...Todo estaba abierto, como estos arcos conopiales que se alzan ágiles sobre el muro.

















Luego vino el sosiego de la Sé velha (la Catedral Vieja), el remanso de paz de su imponente claustro lleno de luz y de historias...





Cada rincón, cada esquina, rebosa solemne espiritualidad capaz de conducir al más agnóstico al callado silencio, a la contemplación de los "pasos perdidos"...










Por la tarde un descanso en el café Da Santa Cruz. Un hermoso café que aprovecha un rincón de lo que fué Monasterio de la Santa Cruz.










De sus vidrieras cuelga la luz de todos los días y los gritos de la Praça 8 de Maio



hermosos contraluces que hace la tarde más tarde y el reposo un lujo.











Después vino la claridad de Buarcos, la costa blanca abierta al mar...



Figueria da Foz, un pueblo costera lleno de historias ahora abortadas por el turismo. Belleza en todos los rincones.









Arte en cada esquina...















Pero más interesante aún que la belleza de los rincones es la gentileza de las personas, la amabilidad de la gente. Durante el viaje, que sirvió para "falar português" y que ayudó también a abrir la puerta a otra cultura, a otra forma de vivir, comprobamos que Portugal es diferente.




La gente del norte, menos cerrada en sus expresiones que las del Alentejo, nos muestra, sin lugar a dudas la apertura del mar, una forma de ser clara y sin adicamentos.

Un viaje realmente maravilloso del que todavía tengo que sacar tesoros...
Publicar un comentario

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto