martes, 30 de marzo de 2010

Le amordazaron el gesto



Los silencios le amordazaron el gesto
al reclamar abrazos por los rincones.
No perdía la fe.
Agarrado a los bordes del tiempo, limó
asperezas sin dejar que el pensamiento
le robara el alma.

Solo, huérfano de caricias, descubría
otras flores sucumbiendo a la ignorancia
de su especie.
En las ventanas, el ruido de la calle
dibujaba mapas extraños.


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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto