sábado, 5 de junio de 2010

Apuntes de un aprendiz de escritor




Esta mañana, sábado cinco de Junio en la Biblioteca pública de Mérida he presentado, en la Tertulia de Gallos, unos apuntes sobre el hacer como escritor durante estos diez años últimos. De entrada dije que “escribir ha sido la mejor terapia de estos años”, que este hecho me ha puesto delante de mí mismo “siendo los versos un espejo donde me ha mirado. Dije además que aquello “que empezó siendo una forma de entretenimiento terminó como una necesidad, más allá de un oficio”. En estos años, he leído más que escrito y publicado.
La charla la titulé: Apuntes de un aprendiz de escritor. Somero análisis de algunas obras. Esta la dividi en tres partes:
En la primera hablé de los inicios de este arte del escribir “que queda atrás y que forma parte de ese volcán donde los versos se atropellaban”. Fueron los años del “Cancionero gitano”, premiado en Lanciano (Italia), que me ayudó, a “decir lo que llevaba dentro, aquello que el ánima captaba en lo oculto, allí donde nadie ve o no quiere ver. Fue también el momento de la publicación de un políptico, una separata de los cuadernillos Kylix, que se llama “Pegados al horizonte” un escrito en dos capítulos definidos por el desamor y el amor: Cantos de Sirena o poemas de ausencia y Cantos de tierra adentro o poemas de presencia . De este se leyeron algunos poemas como este:

El tiempo arrasó la ilusión
de querer un mar donde
navego prendidos los dos
a la línea de horizonte, a la orilla
donde descansar lejos de naufragios.



Fueron también los días del poemario: Cuatro momentos para el poema. Premio ciudad de Montijo, un “empuje definitivo para lanzarme a escribir y publicar”. Actualmente, este libro de poemas ha sido traducido al portugués, siendo soporte literario de una de las coreografías de danza de la Compañía portuguesa Axpress-Arte. A raíz de esto se ha vuelto a publicar el poemario en formato de audio-libro.

En la segunda parte hablé de los grupos poéticos y de la publicación de Quiebros del Laberinto. De este tiempo destaqué la participación en grupos, como el de las tertulias de los jueves en la cafetería La Regenta de Badajoz y en los que comencé a tener una referencia con el grupo Gallos Quiebran Albores. Mientra tanto seguía publicando en El Vuelo de la Palabra del Ayto de Badajoz. Un proyecto anual en el que participaba desde el año 99.
De “Quiebros del laberinto”, un poemario muy significativo dije, tomando palabras de Ramón Pérez Parejo, que en esta obra hay cuatro ejes muy definidos: el temático, donde el dolor prevalece sobre la luz con palabras que se suceden como suspiros, abandono, sangre, dolor, ausencia, vacío, grieta, amenaza, sombra, etc.; el rítmico donde las anáforas estróficas se emplean como técnica querida…; el estilístico donde lo experimental es un hecho magnífico; y el estético con la obra de las ilustraciones de Juan Leyva. En definitiva, el poemario “Quiebros del laberinto”, tiene una actitud contemplativa que repercute en el predominio léxico de los nombres y adjetivos sobre los verbos.

En la tercera parte destaqué las publicaciones de Las siete vidas del gato, y los poemarios conjuntos de Poetas en el Libertad 8 y Diez poetas diez poemas. Del primero, analicé algunos poemas y de él comenté que era un poema sobre la fragilidad humana. Analicé también el poemario destacando poemas como estos de los que doy unos fragmentos. El primero, con el que se inicia el poemario:

No sé si los encuentros
favorecen la tortura
de esta vasija quebrada
dejando que el sueño venza
al horizonte. No sé. (fragmento)


Y otro poema, con el que termina el libro de versos:

Me desvelas la inocencia de tu carne
en el hálito de los días. Dejas que el viento
de la tarde acune el rostro de este árbol
dolorido de tu cuerpo



Quise destacar las citas de los capítulos de este poemario, así como algunas palabras, la brisa y el viento diciendo de ella su sentido metafórico y filosófico. Resalté de este poemario “el título de cada uno de los capítulos obedece a una estrategia formal de la lógica del meta-relato”.

Terminé con unos poemas publicados por Kit-Book uno de los cuales es este:

Puedo escribir en el invierno
de tu piel, saboreando primaveras.

Verde es el aire, azul tu sueño.


Cada uno de los participantes leyó poemas conforme se iba desarrollando la charla.
Importante lo que apunté sobre el hecho de la creación diciendo que “cuando se escribe se entra en la dinámica invernal donde la frialdad de la técnica hace podar lo que se creía mejor, y siempre saboreando: por un lado, los impulsos pasados (primavera) y por otro, se aquietando el torrente inspirador primero (verde) en el misterio (azul) que siempre nos invade.”
Al final di las gracias sobre todo al grupo de Gallos por admitirme “como compañero en este continuo navegar por las aguas impetuosas de las letras”.
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