viernes, 18 de junio de 2010

En el límite de las horas




















Sus ojos tenían la sonrisa de las cosas eternas,
tenían el mar, descargando olas en playas lejanas.
Mientras hablaba sonreía con el gorjeo de las fuentes
poniendo en cada palabra mil historias por terminar.
Todo ocurrió por sorpresa, en el límite de las horas.
Orilla de alas, fundidas en la carne
rodearon la melodía de la prisa
y la embriaguez del fuego.
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto