martes, 1 de junio de 2010

Vuelo en la sombra




No tenía derecho a nada
sólo a ser vuelo en la sombra,
espera ansiosa
que frena los segundos.

Cuando se pierde el olor
de los abrazos, los rostros terminan
por hundirse en la trama azul
de la memoria.


Su oficio, buscar con calma
en la piel de los silencios
para leer
el signo torpe de las horas.

Fecundaba los surcos con recuerdos
limpiando de abrojos la emoción,
pequeñas sílabas de un verso.
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Tiene Lisboa sonidos de agosto