miércoles, 25 de abril de 2012

La animalidad del no pensar.



Cuando no puedo manifestarme y se me pide delatar al vecino me pregunto si no estaré soñando o viviendo en una burbuja del tiempo que me sitúa en el siglo pasado cuando las medidas represoras mantenían el orden. 


¿Tanta presión política no nos hará confundir la ficción con la realidad? 


De llegar a esta situación, además de estar para un psiquiátrico, habría que gritar para que el impulso no se trunque, la vida no se rompa e impedir el descenso a ese punto donde la domesticación nos devuelve a la animalidad del no pensar.


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