domingo, 5 de julio de 2009

Un domingo en Coimbra

Después del desayuno y una hora y media de deporte me dispuse a patear rincones de esta ciudad estando sin perder de vista el horario, por aquello que aquí se come más temprano que en Espanha. Fuí a un restaurante que se llama O cantinho dos reis, pero estaba cerrado y tuve que ir al otro de al lado que se llama O restaurante do terreiro. Pregunté por la comidad de los escritores pero como vi que iban a tardar tiempo en prepararla me decidí por un plato de los que tenían para el día. Creo que esta fue una buena decisión. Tardaron lo que no está escrito en los papeles pero aguanté, aunque con dolor de estómago. Un amigo ya me avisó que aquí en Portugal cuando vas a los restaurantes sientes que el tiempo está detrás del Tiempo, es decir, no existe. Después de mucho esperar y conocer a medio mundo de los que pululaban por el restaurante llegó la comida. Un poco antes de venir o carapalu que pedí com batatas y salada de tomates, entró una pareja de Madrid, un tanto despistada que preguntó por el plato típico y, cosas del idoma, el camarero entendó lo contrario y tuve que intervenir previendo el desastre. Hay que decir que aunque el espanhol y el portugués sean dos idiomas parecidos no son iguales y las cosas no funcionan lo mismo. Gracias a Dios. Bueno, conocí a la pareja y ella me invitó a sentarme con ellos en la mesa. Acepté gustoso. Mientras llega mi mujer sufro de eso que por aquí llaman saudade.
Por la tarde fui a tomar un café a la Praça oito de Maio a una cafetería que se llama de Santa Cruz y más tarde con los colegas del curso fuimos a cenar unas enseladas a la orilla del mondego. Y ahor aquí para retormar la cotidianidad del dormir ys eguir manhana con el curso. Buenas noches. Un saludo a todos.
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto