martes, 26 de julio de 2011

En sus ángulos absolutos



Tras los muros, se siente el sufrimiento de los otros. Mar y angustia en una batalla que no termina. Nada amortigua el dolor de las esperas en medio del caos. Todo se vuelve complejo, tras los macizos perfiles de piedra. Sobrevivir, la consigna en los ojos de todos. Y después del ruido de las armas, el silencio, el brutal silencio que deja el amargo dolor del alma.
Las murallas siguen ahí, descansando en sus ángulos absolutos. Alrededor, se mantiene el eco del sufrimiento y la fragilidad del tiempo, incapaces de borrar la huella de miradas prisioneras.
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