miércoles, 3 de junio de 2009

Habitación 102


A mi padre.




Habitación 102. La mascara de oxigeno
le impedía hablar. No sé si eran nubes
o alas las que he visto a su alrededor. Creo
que eran ángeles dejando pasar el sol. Tomé
sus manos, sentí el calor de la fragua. Sus ojos
se perdían en el infinito de los rincones. Por un instante
se hizo el silencio, terrible silencio donde abundaban
todos los amores sin palabras. Después
me dedicó una sonrisa sellando
aquel instante. Era
la habitación 102.
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto