martes, 1 de julio de 2008

VIAJE INTERIOR

Semáforos en rojo, después una rotonda y la prisa
de compañera indiscreta. Delante el coche fúnebre
y a la izquierda el largo seto que divide la avenida.

Dentro de mí el sentimiento me golpea las arterias.
Estoy vivo y te quiero. Te lo diré con un gesto
cuando llegue a casa, ahora conduzco. Tu sonrisa
seduce el pensamiento entregándome al camino
de tus brazos sin rotondas ni semáforos
solo tú, la piel y los besos.

Me duele esta avenida interminable del día.
Consuela verte en ese punto donde la gravedad
del amor resuelve la geometría de la pasión
que se desborda en los rincones.
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MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto