jueves, 30 de abril de 2015

El sencillo color del tiempo.



Hoy, señalaste con asombro el estante de tus libros
y, con adverbios definidos, el lugar de los tesoros.
En la esquina de tus dedos, el balbuceo de las palabras
parecían apuntar el origen de un diálogo.

Enamorado de todo lo que ves, recitas las letras
de las paredes de tu cuarto. Con la rabia indolora
de un animal herido, comienzas a morder un plástico
sin nombre. Ríes, dejando traslucir el color de los deseos.

Y esta ida y vuelta, de antojos y llantos,
la prisa nos empuja hasta la calle. Con el recital
de los números pisamos el verso de las horas.
En las aceras se preparaba la liturgia del diario.

No había marcha atrás. La mañana nos tragó,
dejando en libertad la mirada de los sueños.
Hoy, señalas insistente el zoo matutino y sin saberlo,
descifras a la par el sencillo color del tiempo.

miércoles, 15 de abril de 2015

Paraísos de cartón


Espero contra toda esperanza
que el ritmo de los días no sea
un agujero por donde los sueños
escapen.

Que nada destruya la gravedad
de los momentos haciendo 
del instante
un vértice por definir.

Soporto la vida en el hilo invisible
de la espera. No hay palabras,
solo silencio que marca la distancia
entre el infinito y las horas.

Qué hacer cuando no hay mensaje
y la angustia se levanta en el centro
del alma. Qué decir cuando el ruido de la calle
lastra el azul de los recuerdos.



Puedo cerrar los ojos, pero no matar
el mundo. Hacer silencio, pero no huir
disfrazando las palabras. Por qué
estos paraísos de cartón, por qué.

jueves, 9 de abril de 2015

Un“kairós”que me seduce.


El recuerdo de tu risa se diluye en el tiempo.
Tus abrazos son memoria, una hoja en blanco.
Pensarte es, a veces, un duelo; otras,
el rostro  del placer.

Estás dentro de mí con esa fuerza mayúscula
que  me hace vivir. Tu mirada selló a “Cronos”
y me empujó al  vértigo de las cosas.
El rostro del silencio es un“kairós”que me seduce. 

miércoles, 8 de abril de 2015

Quién podrá matar el poema.



Te acercas hasta romper el silencio de los días.
me regalas la risa. El abrazo diluye los abandonos
haciendo gritar las aceras. Se para el tiempo,
y mi carne tiembla, como si estrenara versos.

Me miras hasta despejar los nublados. Al instante,
empecé a navegar en el rap  de siempre.
Celebro la mañana que rompe muros
y aleja soledades. Cuánto vale tu palabra.

Nunca será como ayer, porque el presente
tiene sus afanes y estos ya marcan el dolor
que hiere la garganta. La prueba despeja
las dudas, el mensaje la incertidumbre.

No quiero que tu alma se rompa por las esquinas,
sino que viva y afirme la voz. Es primavera,
siempre es primavera cuando estas. La pasión
me embarga. Quién podrá matar  el poema.

lunes, 6 de abril de 2015

Los espacios de la carne.




Hace más de dieciocho meses, 
cuando Rodrigo navegaba en el interior de su madre.




Siento tu transitar en el pulso,
en el agua de los dedos,
al tocar el vientre de tu madre.

Imagino como ocupas los espacios de la carne.
Y recreo tu sonrisa en ese delatar la noche
con protestas silenciosas.

Te descubro, nota de color, sorpresa
en la geografía de esta emoción
que nos desborda cada día.

domingo, 5 de abril de 2015

Utopía sin fronteras.



Los días se asoman a ese brocal del hastío
para sacar la hiel de los  recuerdos. El dolor
difumina la mañana. Vivo en la incertidumbre,
quiero descarnar la memoria del momento.

No hay vida sin dolor ni amargura sin sonrisa
en este impulso que me empuja a seguir.
Hay tantas perdidas, tantos fracasos, tanto error
que las victorias, las ganancias, parecen no ser.

Y a pesar del aparente  abandono
en  este domingo de resurrección
sigue el juego de los niños, el amor
de lo imposible, y la utopía sin fronteras.

La mañana me da una tregua, me entrego
a sus horas y dejo que pase este sentimiento
de la nada.Importa el abrazo del ángel
que frena la búsqueda de otros "paraísos".



martes, 31 de marzo de 2015

Desvelos y olvidos



Rodrigo nunca recordará las veces, que por las noches, nos hemos levantado a arroparlo. Aunque, a decir verdad,  sí tendrá el sentimiento de haber sido querido. Crecerá, esto sí, con la sensación de saberse entre quienes le apoyan. Cuando le lleguen los crudos inviernos, las circunstancias dolorosas, mantendrá la sensación de saber que -por muy duras que sean las circunstancias- siempre habrá  quien le arrope y le anime a seguir apreciando la vida. Y lo más importante, sabrá que alguien le ayudó a protegerse. Aprenderá a volar y a estar solo y a encontrar ese lugar misterioso que habita en el centro de sí y que le hará un ser único en medio de otros, distinto entre los iguales. Respetará, eso deseo, que con los otros no merece la pena establecer diferencias absurdas. De esta forma habrá aprendido a arroparse por sí mismo. Rodrigo vivirá lo que su madre y yo no vivamos. Tendrá todo su derecho, será libre. Eso deseo. Nunca recordará las veces que nos hemos desvelado por él.

lunes, 30 de marzo de 2015

El tiempo


El tiempo se me escapa por las aceras
se enreda en la huella del recuerdo;
se me va con  la prisa de la mañana;
se frena  en el regalo de tu sueño.

El tiempo se deshace entre luces, ruidos
y en los monosílabos  de color de este ángel
que nos nombra. El tiempo  no existe
en la memoria de la casa y los gestos de perdón.

El tiempo, una imagen sin hogar, un transeúnte perdido,
una letra en la pared, la espera del autobús, un beso improvisado,
el arreglo del ascensor, la nota del cartero, un juego de versos
en un poema por terminar. El tiempo, el bendito tiempo.


viernes, 20 de marzo de 2015

En medio de la lucha...



Cuando el día tiene ese punto gris que impide el eco de los ruidos
y  parece que el silencio tiende a dominar como protagonista,
entonces la mirada pierde el color ácido de la primavera
y  todo se vuelve denso como si estuviera del revés.

Cuando el cansancio te abate después del tránsito de la noche
y  el sueño obliga a los rituales de costumbre, entonces las manos
son como una encrucijada que reclaman la elección de lo mejor
y el fuego se apaga ante la locura de la imagen que no ves.

Cuando al hablar no pronuncio tu nombre ni declaro lo justo
y las palabras son el impulso de nuestro infierno, solo entonces
se abre la conciencia de los muertos ante el abismo del tiempo
que entorna las puertas al borrar la memoria de la risa.

Cuando la mirada, las manos, las palabras son el cortejo seguro
de lo real y la certeza del color no se brinda en el vacío y el fuego
se reaviva en medio del duermevela, entonces, solo entonces
siento que vivo en medio de una lucha que no pregunta, responde.


sábado, 14 de marzo de 2015

De “perdedores” y “resentidos”.



Me preocupa la soberbia de los "buenos”, esa actitud prepotente de quienes se consideran en posesión de la verdad. Los "malos", los que a veces nos enfrentamos con la actitud intolerante de los "buenos", no cabemos en la foto. Tan es así que llegamos a ser invisibles y si nos nombran es para cotejarlo con el mote de  “perdedores” o “resentidos”. En realidad, vivimos  en un sistema que exige el tributo de la "clap" (palmeros de oficio) y cuando no se cae en este “vasallaje”, de rendir pleitesía a los “buenos”, cualquier reacción es posible, por parte de estos.

jueves, 12 de marzo de 2015

Mientras tenga conciencia de que no soy un objeto de cambio.




Como olvidar la dignidad pisoteada mientras “los buenos” expulsan de sus paraísos a los que no obedecen y exigen la falacia del “perdón”. Como olvidar el sacrilegio de “los perfectos” que miran el lado bello de la vida donde la miseria no molesta y pronuncian discursos sin contenido falseando la realidad. Cómo olvidar la imagen de los desheredados buscando una salida mientras “los mejores” justifican el control de los mercados. Cómo olvidar este olvido impertinente de “los santos” que no aceptan el impulso imperfecto de los que quieren sobrevivir sin mascaras. Cómo olvidar la fragilidad de los inquietos frente al hastío de los pre-potentes soportando el aburrido siempre-lo-mismo. No, no puedo olvidarme de esa mayoría que nos equivocamos  mientras tenga conciencia de que soy alguien y no un objeto de cambio.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Como un balbuceo de sonidos inconexos.



Últimamente me emociona ver a Rodrigo mantener conmigo, mientras lo visto, un “a modo de conversación” que es algo más que un balbuceo de sonidos inconexos. A su edad, más de un año y medio ya sabe más de cincuenta palabras. Al menos las que dice tiene un significado para él. En realidad, aunque su lenguaje es  extraño, las palabras-monosílabos- que emplea tienen coherencia sobre todo en el   imitar a los adultos. Es increíble la rapidez con la que aprende, al menos a mí me lo parece. Al “parlotear” hay que unir el andar y el correr. Toda una experiencia. Rodrigo, transmite en su actuar una enorme sensación de independencia. Cuando corre entre los muebles detrás de los gatos se le ve feliz, o cuando anda a coger las pelotas-sonajeros varadas debajo de los muebles. Este hacer de Rodrigo es para mí una metáfora vital ante la que no puedo evitar el reflexionar. Siento que en mi vida mantengo una especie de balbuceo ante las cosas que, aunque las nombre, nunca las aprecio en su medida. Es cierto que este hecho responde a un superar torpezas o a la  búsqueda de lo mejor. En definitiva, la presencia de Rodrigo me hace feliz y me ata a la realidad. Su estar vivo me empuja, a mí también, a estarlo.

domingo, 1 de marzo de 2015

La vida tiene color de mañanas.




Este corazón acostumbrado a las sorpresas y a mirar desiertos hoy sigue  descubriendo que la vida tiene color de mañanas. Basta una sonrisa para ver la altura de lo descubierto, una palabra para mirar más allá del dolor. La luz de invierno tiene cadencias de misterio. Hace mucha luz, tanta que no sé dónde colocar la mirada. El tiempo se difumina en esta mañana de marzo. Avanzo en medio del dolor y las torpezas y sigo creciendo. Vivo este presente sin renunciar al pasado, aunque este tenga partes que quisiera borrar. Soy, en  parte, lo que he sido. Ahora me detengo ante la vida, ante la vida que tienen nombre y rostro. Merece la pena seguir escribiendo esta biografía de lo simple, esta historia que sigue rumiando el silencio de los que no salimos en la portada de los periódicos. Este corazón sigue latiendo al ritmo de la música que quiero tocar. 

viernes, 27 de febrero de 2015

No hay nada que hacer.




Cuando la muerte juegan por el jardín y en tu casa ves el temporal que se avecina entonces la historia comienza a tener tonos grises que se confunden con las nubes o al revés, que para todo hay tiempo. El gato maúlla y no hay nada que hacer. La televisión repite los horrores de la guerra. No procede evadirse sino apretar la vida hasta el punto de agotar el último hálito. No entiendo nada. Llueve. Hace un momento salía el sol pero sigue haciendo frío. El gato no deja de maullar. Huele a tarde y a pan. A lo  mejor el desastre ya se ha ido. Los dioses se pasean entre moldes de barro. Volverán a crear seres.

miércoles, 18 de febrero de 2015

En esa fragilidad del ser hecho silencio.



Te pienso porque temo olvidarte.
Y en este pensar mantengo tu imagen,
tus manos, tu mirada, esa mirada perdida
de los últimos días. Cuánto amor me diste.

Te busco, cada día, en los rincones
de mi alma, como el peregrino
que procura un refugio para descansar.
Y te encuentro, siempre, en este tránsito.

Te abrazo en mis sueños y aligero
mi pesar. Siento el temblor de tus miedos
y pongo mis dedos en tus labios
para impedir el último suspiro.

Te acaricio en mis recuerdos,
sin maldecir el beneficio de la muerte.
Porque la vida se presentó  ingrata
en esa fragilidad del ser hecho silencio.

Te hablo, madre, y me respondes
con esa dignidad de las mujeres
que han sabido superar hasta la guerra.
Y navego en tu rostro y en mi nada.


domingo, 15 de febrero de 2015

No sé cuánto tiempo hace...



Madre, no sé cuántas horas han pasado desde la última vez que cogí tu mano. No sé cuánto tiempo hace que te miraba, mientras dormías, en aquella habitación, la 112 del hospital. Sé lo que te dije, mientras acariciaba tu mano. Recé contigo, como a ti te gustaba rezar. Y me devolviste, por un momento, a mi ser de creyente. No pronuncié palabra, tan solo repetía de memoria las oraciones de siempre. También te pedí perdón, por las palabras que nunca te dije y por todos los abrazos que no te di. Sé que me perdonas, como otras veces hiciste. Para ti lo que hacía estaba bien hecho, nunca preguntaste ni por curiosidad. Siempre hubo una disculpa, un estar por encima de los enfrentamientos.  Mamá, el gesto de rozar tu mano me hicieron recordar las veces que tus  manos me cuidaron cuando lo necesité. Las mismas manos que zurcieron mi ropa rota. En esos momentos, mientras rozaba tu piel reseca, repasé todos los "sí" y los “está bueno” que me decías. Cuanto amor en tu manera de ser. Siempre en un segundo plano, coqueta y con tus abalorios pero sin destacar. No sé cuánto tiempo pasará hasta que se me borre la impresión de  esos últimos momentos. Sabía que eran los de una irremediable despedida. Ya no había vuelta atrás. Gracias mamá, por enseñarme el lado positivo de la vida.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Sin hacer ruido.




Tu imagen se ha vuelto blanca en mis manos
todavía con el calor de las tuyas. El latido
de tu sangre es un eco profundo que me abraza.
Y te abrazo. Tus palabras, las que siempre
terminaban con un sí, crecen en mi interior
dando calor a mi alma. Y son rocío
que me inunda y alimenta desde alba.
Siempre ahí, tu gesto de acogida, tu ternura,
me devuelve a la vida, al trabajo,
a sonreír, aunque muera de dolor con tu recuerdo.
Y en este morir, madre, te siento viva
en el mejor lugar que tu vida merece.
Porque no has muerto solo te has ido, despacio
sin hacer ruido. Hasta luego.


( A mi madre que partió un día de febrero...)

martes, 10 de febrero de 2015

El temblor de su lucha.


Cómo permitir que el alba resbale
por el rostro macilento y amantisimo 
sin negar el dolor del tránsito. Cómo, 
cuando el silencio se quiebra en sus manos 
y las palabras le brotan como un frágil suspiro 
difícil de entender. Cómo acariciar su rostro 
sin sentir el temblor de su lucha.

(Ecos... Ante mi madre)

sábado, 31 de enero de 2015

Descender al vacío del amén.


Los hospitales tienen ese punto límite donde lo trágico y la esperanza se tocan. Sí, hay momentos donde la tragedia y los olores sin identificar se confunden con la responsabilidad mecánica de auxiliares q siguen el protocolo  al detalle. Se diría q un hospital cumple con los requisitos ambiguos de un lugar intermedio, como el de un purgatorio necesario para la salvación. Y esto sin contar con los ruidos de las horas puntas: carros q se desplazan, enfermeras q saludan, aerosoles disparados, toses, voces...
Ahora, todo está en calma, nada molesta el dormir monótono de mi madre. Esta se altera con el eco de su tos. La miro y descubro ese paisaje de lo frágil ante el q es mejor guardar silencio. Un sin-palabras solemnizando las horas, un descender al vacío del amén.

martes, 27 de enero de 2015

Una especie de balbuceo.



Últimamente me emociona ver a Rodrigo mantener conmigo, mientras lo visto o juego con él, un a modo de conversación que es más bien un balbuceo de sonidos inconexos y guturales que pretenden decir algo. El lenguaje es extraño y creo que tienen coherencia en ese  imitar las palabras que le dirigimos los adultos. Es increíble la rapidez con la que aprende. Y al “parlotear” hay que unir también el andar e incluso correr. Toda una experiencia para él. Rodrigo, creo que con todo esto tiene una sensación de independencia que  le hace sentirse mejor. Cuando corre entre los muebles detrás de los gatos es feliz, o cuando anda a coger las pelotas-sonajeros debajo de los muebles. Este hacer de Rodrigo es para mí toda una metáfora vital de la que aprendo o ante la que no puedo evitar el reflexionar porque también, y todavía, siento que en mi vida me manejo en una especie de balbuceo ante las cosas que, aunque las nombre, nunca las aprecio en su medida. Es cierto que esto responde a esa  búsqueda de lo mejor a la que muchas veces me lanzo. La presencia de Rodrigo me ata a la realidad, su estar vivo no me permite más que estar yo vivo también. 

Hoy, sigo creciendo.


Hoy, madrugada del 25 de enero de 2015, tengo la sensación de saber que crezco. En realidad, no percibo que sea un año más, que lo es, ni un año menos, por aquello de ir restando una vez que pasas el ecuador de la vida. Hoy, cumplo años tendido en una silla de hospital mientras velo el sueño de mi madre y cuido que no se le caiga la goma del oxigeno. Creo que la vida traza estas circunstancias por algo. Ante esto, prefiero guardar silencio y dejar que la vida me siga regalando el poder ayudar a quien tanto me ayudó. 

Hoy, otro año para seguir creciendo por dentro, y esta vez, a la par que mi hijo Rodrigo, que crece por fuera. Y en este crecer, agradezco a Gema su paciencia. Vivir conmigo no es facil. Gracias a los dos por ayudarme a vivir la vida. Siento que soy en la medida que me rindo al perdón de las torpezas y me dejo querer sin parapetos. 

Y en este balance de aniversario no puedo dejar de pensar, también, en todos aquellos que me han enseñado a mirar de frente y a seguir "sin tirar la toalla". Hoy, sigo creciendo

domingo, 4 de enero de 2015

Un ímpetu difícil de contener



Anda, como quien empuja la vida
sorteando las dificultades del frente
unas veces la alfombra, otras la silla.
Un ímpetu difícil de contener.

Con tropezones y risas persigue a los gatos
despertando en el ambiente ancestrales cacerías.
Y entre andares y gateo saltan bolas de colores
hasta aterrizar debajo de los muebles.

El salón, antes desierto de estorbos,
es un campo de batalla, donde sus pies
y sus manos trabajan ávidas por colocar,
descolocando, camiones, perros y peluches.

Y en este quehacer te mira colgado su risa
de nuestra sorpresa. Anda Rodrigo y, con él,
andamos todos al son de gritos y palabras inconexas.
Un ímpetu maravilloso difícil de contener.

.





miércoles, 24 de diciembre de 2014

Sobre "Un concierto de sonidos..."Carta de Ana Castillo.




Hola, Faustino.

Quiero felicitarte estas fiestas y enviarte un comentario sobre tu libro que he dejado aparcado más tiempo del deseado.Se trata de un poemario lleno de encanto con cuya lectura he disfrutado bastante.

              El título" Un concierto de sonidos diminutos", ya es todo un poema que atrae, sugiere y predispone al lector a iniciar su lectura con curiosidad. Un homenaje a los pequeños grandes momentos de cada día en los que tanto recibimos y damos si sabemos estar atentos.

Se abre el poemario con el poema "Cómo reconocerte".

Los versos en cursiva, que abundan en el libro, son un acierto, atrapan aún más la atención e intensifican el contenido.

Cómo reconocer la voz del alba/ 
en medio de tanto griterío.   
Cómo reconocer el idioma de los gestos/ 
repetidos en el espejo de tu cuerpo.

A estos dos interrogantes ofrece el autor una rápida y acertada respuesta con la última estrofa:

La mañana desata las alas/
de tu voz sobre el bullicio./ 
Sumido en la magia del abrazo/
reconozco los ángulos del misterio,/
como un tropel sin frenos,/
al atravesar las curvas/ 
del alma. 

Así comienza el poemario, con una apuesta por el amor que sobrevuela y vence todos los obstáculos. Y de la mano del amor, el misterio que vibra en cada uno de los "sonidos diminutos" que componen el singular concierto de un día cualquiera en la vida del autor y en la vida de cualquier ser humano. 

                      Así, avanzamos a lo largo de la mañana, desde que el camión de la basura con su ruido empieza a despertar a los ángeles. Nos encontramos con tantos ángeles a lo largo de la mañana...: la madre, el cartero, el tendero. Hay que poseer una sensibilidad especial para ser consciente de esta angelical compañía, para reconocer al ángel en los demás, y Faustino la tiene.

                Llegamos al mediodía donde el tono sereno que había acompañado la mañana, se trastoca en dolor. El mediodía, dice el autor, es un sonido impenitente, es una avenida interminable, que  duele porque, de pronto todo se queda en silencio, un silencio que oprime, que plantea interrogantes existenciales para los que no encuentra respuestas. Pero la vida, lo cotidiano, prosigue su curso envolviéndolo, de nuevo, en él y haciéndole comulgar con lo sencillo. Así lo refleja al final de esta segunda parte en el párrafo en prosa que dice:

Vivo donde el tiempo se trasviste de pequeños chasquidos que no molestan. En el último piso donde los peldaños se acaban pero no las ganas de vivir con ese orden casi perfecto que dibujan la libertad y tu amor.

Una vez más, es el amor el que salva, el que ofrece cordura y armonía.Llegamos a la tarde en la que el mundo es un solemne abrazo, como una puesta de sol.

                La tarde trae recuerdos dolorosos (reflejados en la acertada imagen de bajar al trastero). Pero la tarde avanza con su irremediable cotidianidad y sigue colmando al autor de momentos intensos.

Tú me sigues queriendo, como el primer día,/
con un amor desnudo,/sin límites.

"El amor no entra en las rebajas" es un poema sorprendente en el que el autor demuestra, una vez más, su habilidad, su sensibilidad, para descubrir en cada acto del día, por prosaico que parezca, como puedes ser ir a la compra, un aspecto enriquecedor que le lleva a conclusiones profundas como esta, mientras está esperando para pagar:

Y en el empeño por pagar descubro/ 
que en el amor no hay esperas.

Por último, llegamos a la noche,  Ese punto de fronteras en el que "Enciendo la casa" "Enciendes la casa." "Todo está a punto de cumplirse." "Hora bruja, de permanente espera en la indolencia del tiempo; donde no subo ni bajo y solo asisto a la solemne deriva de la quietud."



                 En cuanto al aspecto formal, llama la atención los versos en cursiva intercalados en los poemas. A veces estos versos en cursiva constituyen, por si solos, un poema. También llama la atención y, en mi opinión es un acierto, los párrafos en prosa son los que interrumpe el ritmo de los versos pero para nada la fluidez de la lectura. Todo esto aporta atractivo al poemario. Abundan maravillosas imágenes y maravillosos poemas como "Como todos los días",  "Llueve", "La sonrisa de los momentos", "Mirada uno", "Uno de estos días", "Hora bruja". 

            Y para no desentonar con la belleza del contenido, la belleza de la edición es un hecho: delicada, con una imagen en la portada que es un poema, esa cascada de relojes lenta, entrañable, íntima, acogiendo todo un universo en las esferas que habrán de recorrer sus manecilla. Enhorabuena al editor y al poeta.

                  Enhorabuena, Faustino. Que el nuevo año te siga colmando de sensibilidad y que nos sigas ofreciendo nuevos poemarios.

Un fuerte abrazo.

Ana Mª Castillo Moreno



martes, 23 de diciembre de 2014

Con el perdón en la boca.




El tiempo me ha desnudado hasta quedar expuesto
a la invasión de lo peor. Estoy  a la intemperie, 
consciente de esta fragilidad, desprovisto y a merced de todo. 
Un silencio diferente levanta un muro, una elegía al desencanto.

Me resisto a no empezar de nuevo, a mirar a la cara, a sonreír
aunque me atenace la nostalgia y los recuerdos se vuelven alimañas,
monstruos al acecho. Sobrevivo. La mañana tiene ese temple
de invierno con sol, de ruidos mínimos, de sordina en las aceras.

La calle está invadida de soledades andantes. Dentro de mí
te alimento, como el primer día, al dibujar las partes borrosas
de tu imagen. Y trazo murmullos de encuentros, que no sucederán.
Prefiero fabular con el eco del pasado que morir de hastío.
  
Y en este presente de fiesta, de risas y contradicciones, el fuego
se agota, como si la luz se empañara en negarme tu presencia.
No quiero vivir entre fragmentos de historias por terminar
ni en la decepción, ni en la mentira. Quiero vivir, a secas.

La felicidad se hace notar en medio de las ruinas,
dando color a lo que todavía  permanece en pie.
Y en este deseo de lo mejor dispongo la mesa,

enciendo las lámparas, con el  perdón en la boca. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Nada que hacer



No hay nada que hacer cuando la vida sigue
su cauce y la piel, pierde el olor de la aventura.
Por qué evitar  el dorado de las aceras
y el barro de la calle, si no estás . Por qué no admitir
el  destrozo transeúnte que  convive con  el tiempo,
ese gigante obsceno que engulle lo mejor.
Por qué no dejar que este éxodo del desespero
encuentre refugio entre los  huecos vacíos del alma.
Nada que hacer cuando tu silencio invade el verso

y la mañana sabe a huida y la tarde a invierno. 

martes, 9 de diciembre de 2014

Cuando la cuerda se rompe

                           



Todo lo que la mirada alcanza y espabila la memoria
a punto de perder tu nombre, todos esos momentos inútiles
y preciosos, lo que ignoré,  lo que aprecio y cabe
en el revés invisible de las manos, todo se vuelve hacia ti.

Hace frío, solo hay ojos transeúntes entre lanas.

Hay silencios que ahogan el recuerdo. Lo querido se vuelve fugaz,
como palabra nunca dicha, como un verso por hacer.
Cuando la cuerda se rompe por la parte más endeble,
ya no se recobran esas mañanas felices de incontables regalos.

Las hojas gritan escarcha entre pies ajenos.

Pocas cosas conforman el ángulo vital donde revives.
Escucho un rap, voz rota  en la frágil frontera de los sonidos
que buscan dueño. Huyes y no busco, te alejas y permanezco,
animal herido.

Los semáforos engullen la monotonía del invierno.

Quiero levantar la mano y pronunciar tu nombre
y dejar que los versos recorran la carne del recuerdo.
El silencio responde sin velar tu imagen. No hay piedad
en esta huida. La cuerda se rompió por la parte más endeble.





sábado, 29 de noviembre de 2014

Con sabor a paraíso perdido.



Es difícil encarar la noche y sus misterios
con ese impulso extraño que solo el corazón entiende
cuando no hay razones para fingir. En mi interior
todavía  cabe esa locura que me hunde en los infiernos.
Busqué su mirada y la encontré con la timidez
de esa emoción contenida que tiene piedad del sentimiento.
Y con las palabras, las pocas que permite la estrechez
de un forzado encuentro, rescatamos lo vivido en  las ausencias .
El tenor quería  tener voz…

La avenida estaba en silencio

No hubo tiempo en el tiempo detenido de la calle.
Todo parecía agotarse en  el  dolor del no saber.
Qué lejos estaban las promesas, las caricias y los verbos
que en otro momento rompieron muros.
Mil voces asomaban de  los garitos queriendo amortiguar
las palabras. Y las miradas tuvieron ese punto de emoción
que la soledad permite. En el interior un grito: ¡sostén al tenor!

El frío recorría las aceras con ecos de castigo.

Una larga espera  hasta que los perros se callaron
y el cansancio me venció. No llegaste. Y en este no volver
hubo un mensaje con sabor a paraíso perdido.
La cabeza contrariaba el reclamo que las vísceras hacían.
No sé si es el miedo el que  elige entre el orden y  la gravedad  
del sentimiento que empuja a la peligrosa sinrazón.

Un ascensor sonaba despellejando la solemnidad del silencio.  

Y en este no saber si hay despedida,
se mantiene la hipoteca de una historia sin final
que vuelve a imponer  el  espacio del silencio.
Otra vez los mil interrogantes que no aceptan la derrota.
Un movimiento de huidas y de sueños que deja la huella
de  un “fuerte abrazo”queriendo decir todo sin decir nada.
Imposible soñar cuando los sueños no nos pertenecen.
No cabe volver, ni empezar de nuevo, ni morir en vida
cuando frenamos  la inercia del corazón para no defraudar
a los ángeles guardianes. Es duro sobrevivir ignorando
las lluvias de otoño.

Amanece con sol.  







martes, 4 de noviembre de 2014

Vocales inciertas



Me siento como barro de las horas, sin la humedad
del primer momento. Busco entre las vocales inciertas
de la mañana ese rastro de promesas que adornaron
los  mejores instantes. Está nublado, hace frío.

Imágenes deformadas se arrastran por ese punto
donde la memoria quiere romper los silencios.
La bruma de  noviembre  desfigura la ilusión
que navega a la deriva entre versos rotos.

Cierro la página de lo vivido para volver a comenzar
otro paraíso donde el ángel guardián estrena puerta
y la luz se hace sentir en la precariedad de los minutos.
Hay consignas de hambre. Sigue nublado.

La hambruna del amor se desliza por la monotonía imperativa
que traza la vigilia común de los mortales. La vista alcanza
lo que el oído entiende en este mercado sin ganancias.
Qué vivir en esta inestabilidad mohosa de los mensajes.

Me siento tan lejos y tan cerca de ti que la realidad
no parece mejorar este estado de sitio. Huir no es lo mejor
cuando las vísceras se mueven anunciando cambios.
Las noticias no mejoran la situación. Parece que llueve.



jueves, 30 de octubre de 2014

La distancia de los graves.






Lento se despierta el día. La luz lame las paredes despejando
la guadaña de las sombras. Y en este acoso de grises y perezas,
los recuerdos se amontonan envueltos en sonidos de la calle.
La memoria juega a regresar al punto cero. Hay mucha soledad.

Las sonrisas no llegan y la palabra golpea las paredes.Todo se repite 
con la mecánica vertiginosa de la prisa. Se marca la distancia 
de los cuerpos. No basta los buenos días, ni el sabor del café, 
ni las tostadas a punto de quemarse. Hay tanta ausencia.

Libros desplegados; un punto rojo en los sábados de octubre;
recordatorios de visitas; marcas en las hojas pares de un libro
por comenzar. Todo descolocado, parecido a  la maqueta
de un jardín inglés. No hay dentro ni fuera, hay  caos.

La carne reclama el suicido de las formas, el comienzo de otra
secuencia. Todo tiene ese apresto falso del ir sin saber a dónde.
Hay que parar esta inercia sin sentido. El deseo retoma el color
de la vida. Duele el parto de lo infinito en este límite de la carne.

En esta lucha no hay  tú ni yo, solo el deseo de alcanzar
el silencio de las cosas, esas que no se nombran,
las que impiden decorar las aguas insaciables de Narciso.
Hay mucha fuerza en la sangre, alas, en este anhelo de vivir.


sábado, 18 de octubre de 2014

En este paisaje de paso



                                                                       Cómo vengar la levedad del alma
                                                                       que calla soledades.


Qué ligera el alma en esta jungla de seres voraces,
Intentando sortear los abismos del abismo
en el que estoy. Sometida al puro devenir
me hace crecer bajo cielos insospechados.

No hay línea recta, todo es azar, improvisación
que me obliga a seguir errante. Y en este tránsito
hay un diálogo que sabe a silencio, a lluvia de otoño,
que cose soledades en el revés de las horas.

Cómo desagraviar esta prudencia inútil que amordaza
el instinto; cómo permitir que la intuición deletree
el mensaje de los instantes en blanco; cómo ver
la cara oculta de las cosas que nos atan a la emoción.

Qué frágil el alma, qué leve su presencia, cuando la carne
reclama las vocales del verso y las horas  levantan ídolos
que controlan la risa y la pregunta. Llueve. Cuánta soledad
en este paisaje de paso donde la vida es dirección sin definir.

viernes, 17 de octubre de 2014

En este naufragio de vivos.




Me duele el cuerpo hasta salpicar las vísceras de miedo,
como si fueran dibujos de un calidoscopio. Siento que muero
al ritmo de este otoño. Sale el sol. Las voces resultan ajenas.
Todo es ajeno al ser cuando la vida escapa de lo simple.

Me duele la carne en este naufragio de vivos.  No quiero
esconder  la gravedad de los sueños bajo al barro.
Quiero vivir sin forzar los silencios, dejando a la palabra
su razón  y a los impulsos su momento. 

Me duele este ser que vuela con frágiles alas  en el espacio
breve de los días. Cómo cansa responder al eco de los muros,
a las palabras de siempre,  y a la lucha inútil de los seres perfectos
que reclaman sus egos. Difícil que la vida mantenga su rumbo.

Me duele tanto este tardar de lo nuevo que el alma
se acostumbra a sobrevivir sin religión y sin patria.
Duele, pero menos, cuando el ser abre los ojos
a la inquietud sin adjetivos y a la súplica sin máscaras.


martes, 14 de octubre de 2014

Hilos de un movimiento alterno.



No sé si emprendí un viaje sin retorno, atrás dejé
alegrías desbordantes, paisajes generosos, y la  silente hermosura 
de las mañanas. El laberinto se estrecha, existe el impulso de seguir. 
Al rozar la levedad de tu cuerpo, escucho voces.

La sequedad del ambiente agota 
el movimiento de los labios. Tanteo entre las sombras.
Lo dulce se vuelve oscuro y las palabras se agolpan
en el hueco de los labios esperando un beso redentor.

Empañado por el frío, un espejo marca la frontera
de los sueños. Todo está nublado. Los ruidos se amortiguan
en el paso de las horas. Quiero volar y me descubro
amarrado a las rejas de esta cárcel, sin tus caricias.

No quiero esconderme de las bestias y enfrento,
cuerpo a cuerpo, la lucha animal del yo incierto.
Un dolor me atraviesa dejándome exhausto.
Todo es tan frágil, que tu mirada me devuelve la vida.

Besos, caricias, miradas. Un universo de emociones
entretejen los hilos de un movimiento alterno
que aleja de la muerte y busca el equilibrio
entre la tierra y la carne de un cielo por descubrir.






jueves, 9 de octubre de 2014

Entre las sombras del asfalto…




Llueve, llueve tanto que la gente corre y se agolpa
en las calles con la ceguera propia de quien teme
un peligro. Llueve. Los vehículos se parapetan
tras los semáforos. Una guerra de poder.
El tambor del miedo suena entre las ruedas.
Un paso de peatones vomita gente en todas las direcciones.
Hay un hambre insaciable de libertad en los pasos que se cruzan.

El olor a café invita a entrar en los garitos abiertos de la avenida.
Un aire familiar recorre la acera. El griterío de los niños,
en el patio de un colegio cercano, pone un punto de color
a la mañana. Y en medio de este infierno, de sonidos y sabores,
me siento como nota en el núcleo de un compás. Una canción
rebelde de cuatro tonos.  El mensaje es directo, tiene pocas letras
en esta estrofa de la mañana, una pesadilla.

Me escapo entre las sombras del asfalto y multiplico los sueños
en el chapoteo de los charcos. Rompo así con la monotonía
del silencio. Miro al cielo y éste me devuelve el eco  del agua.
No deseo  confundir el tiempo con la prisa ni la conciencia
con el perdón en estos versos de cristal que reflejan el otoño.
Pierdo el sentido de la ausencia encendida en la memoria
al  traducir el lenguaje de la lluvia.

Y doy gracias al aire y a las voces que me empujan a leer
esta sintaxis de la calle y sus ruidos, este emigrar de los sentidos
que se afirma en el poema. Y no hay sangre sino ideas
que vienen y van emulando el giro de las aves
atrapadas en el viento.
Llueve, llueve tanto que el agua entra por todos los rincones
del paraguas.

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto