sábado, 30 de agosto de 2014

Las hormigas se comen nuestra sombra.






"Juventudes perdías en parques 
bebiendo sin vaso. "

(Rap inédito de D.O. Fragmento.)





Cuando en la memoria se diluyen los recuerdos 
y la emoción se encoge en el epicentro del alma;
cuando la vida sigue indiferente a todo y tú
sigues en ahí, en tu reino de dolor, y yo en este
desamor que me agota, entonces, solo entonces, 
la cordura se despierta dispuesta a podar.
Y me duele la poda de los gestos perdidos,
de los sueños ideales, de  la magia de la utopía. 
La sangre que arañaba el viento, ahora
se atempera en una melodía sin violencias.
No hace calor, la brisa moldea la casa.
Tú en tus necesarias cosas y yo sin querer pensar.
Crecemos por separado con las vasijas rotas,
con los agujeros de siempre, con los defectos
y las medias verdades que nos consuelan.
La única verdad es que ahora no mentimos
a lo que tenemos  pero sí a lo que somos.


Cuando la emoción ya no está y morir de amor
es una locura de  revistas; cuando adormecemos
el sentimiento para asegurar la tranquilidad
de la casa y una mentira sigue a la siguiente,
entonces solo entonces, la rebeldía se vuelve basura.
¿Por qué cada vez más distantes, más extraños?
¿Por qué ser carne de las ”normas”?
La noche tiene sus ruidos y los buitres acechan
para anidar en el alma. En esta deriva del desencuentro
siento que nos  hundimos en el fango del "equilibrio". 
Una pérdida. Qué difícil es seguir el reto de la utopía,
 la estela de esa puta locura de amor que nos mantuvo
vivos. La vida es un tren de pocas paradas. Me resisto
a apearme en esta. Hay mucho ruido y dejamos
que las hormigas se coman nuestra sombra.
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