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jueves, 11 de septiembre de 2008

EL LENGUAJE DE LA NOCHE

Vidas rotas, con sabor africano,
invadían Trocaderos con reproducciones
de la Tour Effiel. Un enjambre
de bocas asaltaba el entusiasmo
donde más dolía. Cuántas lenguas
y lenguajes alborotando la noche
rompiendo la magia de Paris.

La huella de África en los ojos,
aburridos de ver siempre lo mismo,
en las manos cansadas
de ofrecer
siempre
lo
mismo.
Escultura
de ilusiones, perdidas en el naufragio
de la ciudad, deshechas en el asfalto
de Trocaderos.

La musa saltaba en la ingenuidad luminosa
de unos rostros apretados al paisaje, África
sonreía a su paso remedando lenguas
sin contenido mientras Trocaderos
respiraba el agridulce desesperado
de un abrazo tendido entre el placer
y la pobreza.

sábado, 6 de septiembre de 2008

EL CIELO SE PROLONGÓ EN EL AGUA

La noche abrazó la multitud
mientras la torre se iluminaba
con mágico misterio. Un circo
de rosas con sabor a tortas de maíz
ascendía artificial por el metal
de las farolas. Los flases
de mil cámaras despellejaron
la silueta de la torre. Después
nada fue igual. Trocaderos hervía
de color y lenguajes.

Mientras África vendía replicas
de Eiffel los pies protestaban
al ánimo excitado dispuesto a seguir.
Paris esperaba. Todo un rito con olor
a brisa del sur, a palabras grabadas
en el asombro de la ciudad
latiendo al son de mil luces
repartidas en el silencio.

Abajo, ajeno a la cara triangular
de los turistas, el Sena seguía
desnudándose entre los puentes.
Aguas, hartas de mirar iglesias
y palacios que arrastraban el sonido
del verano. Las estrellas se mezclaron
con las luces melancólicas
del bateau musse. Y el cielo se prolongó
en el verdinegro del agua.

jueves, 4 de septiembre de 2008

ROMPECABEZAS

El azul grisáceo
del Barrio Latino se redimía
en los umbrales
de unos restaurantes al uso.
Parecido a conchas gigantescas,
las calles se abrían al ajetreo
de vendedores que sellaban affiches
de menús baratos. Todo un rompecabezas
de sabores y lenguas..

Miradas con hambre se mezclaban
con la curiosidad y el cansancio.

En una esquina se sorteaban aplausos
mientras alguien emulaba a Edit Piaff
y otros devoraban helados italianos.
La babel se aplastaba entre veladores
de color y los suspiros se exponían
en las ventanas sin rejas. Todo era
confusión organizada, un caos regado
al azar por las calles del Quartier.

miércoles, 27 de agosto de 2008

INVASIÓN

Cuando la lluvia invadió
los Campos Elíseos, el lenguaje
de los paraguas se extendió
por las aceras, reflejando
la prisa
en
el
espejo gris
de los escaparates.

Era mediodía, los signos del hambre
se agolpaban bajo los toldos rojos
de las brasseries. Un misterioso pudor
se mezcló con la lengua multicolor
de mil paraguas. Al fondo, la gran puerta
del Arco recogiendo miradas sin nombres.
La lluvia
se
columpiaba
en
las
banderas.

Trozos de sentimiento rodaban
por la Avenida, inmensa,
ruidosa.
Nos miramos sin deshacer
la dulce Eternidad
del momento, oculta
en la trastienda del diario. Qué hacer
para apretar la magia
del instante.
Son
re
ir

La lluvia seguía partiendo
en dos mitades
el fuerte olor a pizza
y a crepes quemadas. En las mesas
se amontonaban
platos
y
planos
de
París. Ettoile bulle con fuerza,
como un arca a la deriva.

MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto