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miércoles, 18 de octubre de 2017

Presentación en Sevilla, el séptimo lugar.

             


                Ayer martes 17 de octubre, con el calor en la espalda me encaminé hacia Sevilla para presentar por octava vez El nombre secreto del agua. Me acompañaba mi buen amigo Manuel Muñoz, compañero de instituto. Gracias a él no perdí los nervios una vez que llegué a Sevilla, después de dos horas y media de viaje. 

              Eran las 19 horas cuando estábamos aparcando en la misma calle de la librería La Casa del libro de Nervión, en la calle Hernando del Pulgar, 2., esquina con la avenida Luis Montoto.

              Cuando llegamos y preguntamos por la cuestión de la presentación  nadie llegó a acogernos, a darnos la bienvenida. Todo estaba correctamente colocado, justo en la misma entrada, sillas para los asistentes al evento, una mesa don sillas para los presentadores. Todo muy correcto pero sin alma. Esta me dije la teníamos que poner nosotros.

             Una vez visto el lugar salí para recibir a mi amiga y poeta Ana Villalobos que era la persona encargada de presentarme y a Antonio Magdaleno, un amigo de Ana, que generosamente había accedido a ponerle un punto musical al recital ( segunda parte del acto).

             Comenzamos pasadas las 19,30 concediendo unos minutos de cortesía a los que rezagados que por causas miles no llegan puntual a la cita. Me alegró ponerle cara a Agustín, un poeta de la Asociación Intimad de Sevilla. 

            Magnífica Ana y maravilloso Antonio. Ellos le pusieron un punto emocionante y cálido a la presentación y salvaron la situación de una pésima acogida de La casa del libro. Efectivamente era casa de libros, donde se expenden volúmenes pero no donde se acoge a quienes los hacemos al escribirlos. A pesar de todo agradezco a esta librería de Nervión el haberme abierto sus puertas para presentar El nombre secreto del agua.


La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas de pie

(Después de la presentación de El nombre secreto del agua con Ana Villalobos Carballo y Antonio Magdaleno. Magnífica presentación, la de Ana y preciosa música la de Antonio.)


               El nombre secreto del agua se presentó, por primera vez, en mayo del año pasado en Badajoz. Recién salido el libro de la editorial Vitruvio. Aquí lo presentó mi amiga y pòeta Mila Ortega. Después vino la sede de la Uned de Mérida, allí presentó Victor Bermudez, mi amigo filósofo. A esta ciudad le siguió Cáceres, de la mano de Norbanova y el poeta Jesús María Gómez, en el Palacio de la Isla. Magnífico lugar, entre otros asistió mi amigo Jose María Cumbreño. Después de Cáceres y ya en este año se presentó en Almería. Qué cuatro días mas maravillosos acogido por el mejor anfitrion que he conocido Perfecto Herrera. En Almería  participé como invitado principal  del Velorio que organiza mi amigo, mi hermano, el poeta Perfecto. Fue en la librería Bibabuk de las Ramblas donde Perfecto, junto con María Lagos, presentó la obra. Mas tarde, en abril de este año, viajé a Jerez de la Frontera, allí en la Fundación Caballero Bonald y de la mano de mi amigo de la infancia Juan Salguero, Pepa Parra hizo los honores. En Mayo y organizado por Pablo Médez, editorial Vitruvio, la obra se presentaba en Madrid, en la biblioteca Eugenio Trias (antigua Casa de las fieras). Aquí, el poeta Manuel Cortijo hizo de presentador Y ahora, con Sevilla, hace el séptimo o lugar de este periplo poético.

viernes, 28 de abril de 2017

Tarde en Jerez de la Frontera.


                   Este 27 de abril, lluvioso y frío abril, presenté el poemario El nombre secreto del agua que me editó Vitruvio el año pasado. 

                    A las 16,30 llegué a Jeréz de la Frontera en Blablacard, conducía Aaron un profesor de Valencia de Alcántara oriundo de Cadiz. Me dejó en la venta Esteban donde me recogió mi amigo Juan Salguero. Juan es amigo mío de la infancia. El reencuentro fue feliz parecía que había pasado un corto espacio de tiempo. En realidad era treinta años que no nos veíamos. El encuentro con Juan estaba siendo magnífico. Este evento nos volvía a unir para compartir, especialmente lo que en estos momentos nos ocupa a nivel literario. A él la investigación sobre la Comedia a mí la poesía. Magnifica la conversación con Juan sobre este asunto de su investigación. 





               Una hora antes de comenzar el evento, Juan me volvió a recoger en el hotel Gaudalete. Dimos una vuelta turística por Jerez. Interesante esta ciudad de más de 200.000 habitantes, cuna de Caballero Bonald. 


            A las 20,00 horas de la tarde, cuando sobre Jerez de la Frontera caía una lluvia generosa que limpiaba el ambiente de ácaros y otras miasmas alérgicas, la Fundación Caballero Bonald me abría sus puertas.  La anfitriona de la Fundación se encarnaba en Josefa Parra. A esta, por fin, le ponía rostro. Pepa Parra, era una poeta que admiraba desde hacía tiempo. Un honor encontrarme con ella, un honor que me presentara este poemario que tantas alegrías me está reportando. Le agradezco su acogida, el aprecio de mis letras para ser expuestas en la Fundación que ella coordina.



                 Al acto acudió Dolors Alberola a la que había pedido recitar algunos de los poemas del libro que presentábamos.  Me alegró muchísimo que aceptara y que acudiera. Dolors es una poeta, de las grandes, a la que admiro por su poesía clara y directa, por sus versos llenos de emoción. 

        


                     Comenzó el acto con la presentación de Juan Salguero. Este no reparó en detalles bio-bliográficos y en otros que pertenecían a nuestras andanzas de juventud por Tierra de Barros, por Almendralejo, de donde somos los dos.  A este le siguió Pepa con una presentación ingeniosa, emotiva, llena de trazos poéticos. 
             
                La segunda parte del encuentro, después de las presentaciones, fue un recital de poemas de las tres partes del libro. Maravillosas las voces de Pepa y Dolors acariciando los versos de El nombre secreto del agua. 



                    A la mañana siguiente, cuando repasaba este evento, donde las miradas habían estado puestas en mi, consideré que lo mejor era guardar silencio. Obsequioso silencio que abrazara cada uno de los rostros y sus mundos,cada uno de los sueños que,sin pretenderlo,pulularon en ese espacio de la Fundación Caballero Bonald. Sí,silencio para dejar que la vida siga fluyendo sin cortapisas de egos.

                 Quiero dejar patente mi agradecimiento  a todos los que han hecho posible este evento.

viernes, 31 de marzo de 2017

Agradecer la presencia

La imagen puede contener: 3 personas, personas sentadas, mesa e interiorQuiero agradecer a Pablo Mendez, Manuel Cortijo, y , en especial, a Sensi Falán el haber participado en la presentación de El nombre secreto del agua. Fue una entrañable media hora que no olvidaré. Gracias. He dicho en especial a Sensi Falán porque hizo el esfuerzo de venir de Almería tan solo para este acto. Nunca le pagaré lo que ha hecho por este evento con el handicap de haber musicalizado algunos poemas tomándose su tiempo. Gracias


Agradecer también la presencia de todos aquellos que se acercaron a compartir versos y canciones a ese espacio de la antigua Casa de las Fieras hoy convertida en Biblioteca Municipal. Y como no, dar las gracias a todos los que quisieron ir pero, por motivos mayores, no pudieron estar. Un abrazo para ellos.
Fue un honor firmar libros en ese espacio de la Eugenio Trias para poetas y amantes de la poesía.

viernes, 24 de marzo de 2017

Manuel Cortijo presenta El nombre secreto del agua.

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Pablo Méndez, de la Editorial Vitruvio, me acaba de comunicar que mi poemario, El nombre secreto del agua, lo presentará Manuel Cortijo Cieza, un poeta-filósofo placentino afincado en Madrid.

Vaya desde aquí mi agradecimientoPablo Méndez Jaque y a Manuel Cortijo por su generosidad.

El acto se celebrará el día 30, a las 19,30, en la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías. Casa de Fieras de El Retiro en Madrid.
La imagen puede contener: exterior
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De Manuel Cortijo Cieza (Plasencia, Cáceres). Estudia bachillerato en Valladolid y Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid. Tras una corta andadura en el campo de la realización televisiva y cinematográfica, recala en la poesía.

Cofundador de tertulias literarias, director de la revista Voceando, desarrolla una intensa actividad como colaborador de diversas revistas literarias y ofreciendo recitales poéticos.
Su obra ha obtenido diferentes galardones: Certamen poético del Ayuntamiento de Tetuán, de Madrid, VI Premio de la revista Peliart y Premio Zenobia 1986, concedido a su libro De un pájaro de amor que anidó primavera al oriente de Capadocia.

Tras unos años de silencio, recupera su pulso creativo con Romanza del halcón y el agua, libro que destila su mejor quehacer poético.


Su ultima obra“Sutiles Territorios de Memoria” la publica Vitruvio

viernes, 17 de junio de 2016

Purificación, sosiego y vitalidad en El nombre secreto del agua.

Dejo en este HABITÁCULO el texto completo de Victor Bermúdez, o mejor dicho las notas de lo que fue la presentación del poemario El nombre secreto del agua, en la sede de la UNED de Mérida. Una presentación con tintes filosóficos que, además de agradarme, me reconforta. La presentación de Victor reseña perfectamente este poemario dado que todo él está insertado, estéticamente, en un contexto filosófico. La mayoría de los aspectos que toca en esta disertación-reseña tocan el corazón de la obra, El nombre secreto del aguaVuelvo a darle las gracias a Victor Bermudez, mi amigo y compañero, por esta magistral presentación. 



"Es un honor para mi presentar este poemario de Tino Lobato, editado por la prestigiosa editorial Vitruvio, en esta insigne y siempre acogedora casa, que es la sede de la UNED en Mérida. Gracias a Irene Mañas, su directora... por su siempre generosa disposición... y a Paco Molina, profesor de esta casa, por sus gestiones....


Dios y misticismo.

Decía Jerzy Grotowski, un famoso gurú del teatro de vanguardia del siglo pasado, que el artista no debe actuar, escribir, pintar... para el público (esto le convierte en un artista fatuo, frívolo), pero tampoco para sí mismo (esto le hará ensimismado, neurótico...). ¿Entonces? (preguntará alarmado cualquier hombre moderno de los que hay en la sala). Si fuera creyente, decía Grotowski, diría que para Dios, como soy ateo (y moderno), decía Grotowski, no sabría cómo decirlo... Pero no es tan difícil decirlo. Actuar, escribir, pintar para “Dios” es hacerlo mirando hacia un cierto ideal de perfección que no puede estar ni en la imperfección del mundo ni en la nuestra."

Esto no es nada nuevo. Ya los griegos pensaban que la inspiración era una suerte de locura o posesión divina. El sustantivo entusiasmo procede del griego ἐνθουσιασμός que viene a significar etimológicamente algo así como 'rapto divino' o 'posesión . Pero en la modernidad, esta posesión se vive como negatividad, como ausencia, como desesperación, silencio, o como una especie de inmanentismo mágico y “presocrático”... Aunque ni siquiera este “enthousiasmós” moderno es nuevo...

“Neti, neti”... decían invariablemente los viejos brahamanes a sus discípulos: “no es eso”, “no es eso”... Nada de lo de este mundo, nada que puedas decir se corresponde con aquello que buscamos ser y representar... Es otra cosa siempre la perfección, aquello a lo que dirigimos nuestros deseos, rezos, versos o besos...

El deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe... una hora cuya rama no existe”, decía, de nuevo más modernamente, " Cernuda.

Esta teología negativa de Dios, que lo identifica como lo que no se deja identificar con nada, y lo dice como lo que no se deja decir... es la que corresponde al espíritu moderno, es lo mejor que puede hacer este espíritu, después de haber matado a Dios, y a la Razón, para quedarse con esas formas negativas suyas, que son la nada (lo que no es nada concreto) y lo inefable: lo que no se puede nombrar pero es, a la vez, lo que – como nombra Heidegger – se oculta, secreto, en todo nombre, como alude nuestro poeta en el título de su libro...

A ese innombrable Dios, (parece hablarle) le habla nuestro poeta cuando dice todo lo que dice (cuando dice (abran el libro por) la pág. 26:

Cómo romper mi ansia de vivir
en la bóveda de lo improbable,
saber de tu voz,
dejar que tu abrazo me bañe
hasta la última coma de mi cuerpo




¿Quién es esa voz? ¿La voz secreta del agua?  Pero será un agua divina, como la de Tales de Mileto, que nos mueve al ansia de sacar la cabeza del agua (o meterla hasta el fondo) hasta esa bóveda de lo improbable...

Tino Lobato se desnuda, como debe hacer todo artista – volvería a decirnos Grotowski-- , se desnuda, nos sale al camino, y nos invita a bañarnos con él, paralelamente a él, en él, más allá de él,  en la corriente del verso de este nuevo poemario-río...

“El agua fluye, y me siento río, guardián de la memoria, del mar y de las islas”

El poeta nos llama (en todos los sentido de la palabra llama) a sumergirnos, místicamente (la inmersión es un “vuelo a la inversa”, nietzscheano, dionisíaco, presocrático) en ese viaje secreto del agua. Pero, a la vez, es un viaje, dice el poeta, hacia un cauce o mar de nubes, esa bóveda de lo improbable, donde está el sol, dueño de sus apenas nombrables retazos o reflejos...

Yo diría, así, que el río de este libro va haciéndose entre las dos orillas de lo místico... Entre esa teología positiva del misticismo heracliteano que conduce a Platón y la luz (la dialéctica-río que reconoce a la razón común como medida y a Dios como la unión de los contrarios – lo real y sus sombras--), y el misticismo invertido de Nietzsche, absoluta teología negativa, que nombra a Dios auyentando todo nombre y se consagra a el en la celebración de lo diverso, lo profano, lo “absolutamente superficial”...

Entre estas dos orillas, en remolino y en paralelo, están el poeta, su vida, su poemas, y sus lectores...

Si la experiencia poética (o estética, en general) pudiera describirse como una especie de inmersión o baño emocional en el que el lector y el texto (el bañista y el agua) se descubren como lo mismo (tal como en la experiencia científica descubrimos, también, la identidad entre pensamiento y realidad) este libro les dará a ustedes un buen baño, con todos los efectos asociables al baño: purificación, sosiego, vitalidad....



Hablamos de purificación en un sentido intelectual... Hay una cierta purificación en la dialéctica. Purificación de errores. Toda creencia en algo es errónea. La dialéctica verdadera no te deja caer en la más mínima verdad...

La dialéctica se hace, en la obra de Lobato,  un remolino alrededor de esas piedras con memoria que son sus versos...

“el misterio de la danza en la sangre del poema”

Dialéctica y anti-dialéctica, diálogo y danza, Heráclito/Platón, Nietzsche/cualquier otro...
Dios como presencia siempre ausente y Dios como ausencia siempre presente...
La unidad de lo diferente, y la diferencias en lo uno...
La mismidad de lo variable, y la variabilidad de lo mismo...
La forma de la materia, y la materia pluriforme...
El decir lo indecible, y lo indecible del decir...
El nombre del río, y el río de cada nombre...

“Todo fluye / contrapunto de las palabras / que quieren describir el cauce del agua / en esta inmensidad de la Tierra”

De un lado, la realidad, cambiante, metamórfica como el río de Heráclito, realidad que no admite nombres que la fijen o represen... (ten); cada vez que lanzamos las redes del lenguaje al río de lo real, salen vacías...

Cómo poner nombre a los trozos de sol
pegados a cada instante (pag 42)

Pero, a la vez, esta fluencia o confluencia es, es algo, es río, es ley de agua, es hidrológica: nunca cambia que todo cambie, la materia, el agua, no es más que fórmula, nombre transparente al logos, pura y única luz...

“Cada día estreno luz en el borde / de las márgenes (…) sueño con la fuerza que desvela / el calor del paraíso”

No es ningún secreto que el nombre del agua y lo que corre debajo, lo que llueve, empapa y deshace a los nombres (y a los hombres), nombre y agua, nombre de agua y agua sin nombre, son el alfa y el omega (o uno de sus nombres) del pensamiento, de la reflexión, esa forma esplendorosa de vivir (pero por esplendorosa, también poblada de sombras) sin la que, como decía Sócrates, la vida no merece la pena.

Esta dialéctica-río, purifica porque habita, inunda, mueve al que se sumerge en ella y se siente:

Agua entre tierra y fuego, lucha de contrarios (pg.40)

Agua con que ablandar y moldear el barro de la tierra, agua movida por la gravedad, pero también, en ratos sublimes, por el aire que separa y acaricia las cosas, y hacia la luz que acaso las quema y comprende...  

Estoy ahí, ante este universo que cambia
bajo ese nudo del aire que limita las orillas
de los ojos.

También el alma es a la vez río y nombre, fluido y luz,

“Piel de la bruma, bendición del fuego”

un río serpenteante

“que busca el equilibrio en estas curvas
del verso..”

entre la tierra y el aire

“caudal que arrastra la memoria de las piedras y refleja el alma de las nubes”



El baño, el agua, también produce sosiego. Melancolía.

Otro efecto de la inmersión en la obra de Tino es... como el que típicamente tiene uno al mirar la corrientes de un río, o el caer de la lluvia... Un sosiego melancólico. Triste, sereno. Liberador.

Por qué este deseo de darle nombre a la nada
imaginando abrazos en la utopía. Por qué.

Al fin, es...

imposible detener esta corriente que arrastra la luz
hacia aquel horizonte de aguas (32)

Vivir es...

un sendero blando que marca el tiempo / en el cansancio de las márgenes

Porque yo.... (dice el poeta, podemos decir todos...)

No tengo más que el ímpetu del aire,
torbellino que estrena la magia de las tormentas,
más allá del temor. Un presente con alas
que desvela el revés del Paraíso
en la página cero. 47

Y que recuerda aquel verso sublime de Cernuda:

Cuando la muerte quiera

una verdad quitar de entre mis manos,

las hallará vacías, como en la adolescencia,
ardientes de deseo, tendidas hacia el aire.


Tanta melancolía provoca el deseo de disolverse en esa corriente,

“en este ronronear del agua, desaparezco..”

en la paz absoluta, esconderse en el silencio (“me escondo en el silencio”), volver a la tierra, “donde habite el olvido”, en  

“un tiempo sin encuentros que habla / de abrazos que no fueron; del silencio / de la creación; de una tierra que me invade”... “otros paisajes, sin héroes ni princesas / en este fluir de agua y amapolas”... Quiero regresar al lugar del sueño, / sin alas... 62


Vitalidad...

Pero no todo es melancolía. También, y al fin, la experiencia del baño, de la inmersión estética, es vivificante. El poeta encuentra ese contrapunto, de nuevo dialéctico, a la melancolía, en dos elementos: en los otros, y en el arte.

En los otros, alrededor de los otros, se articulan alguno de los más hermosos poemas del libro. El primero...

Nunca, como ahora...
Nunca sentí el vértigo de las miradas que me afirman
y nombran en el caudal de otras orillas.

Más adelante:

Cómo olvidar  
esa multitud de miradas que invaden mi alma,
como un rumor de mareas 42

El otro es:

Eco que refleja mi orilla con ansía de paraíso

Así que.

Por qué no declarar el sustantivo
del amor que me sorprende

El otro contrapunto de la melancolía es el arte...

la vida que arranca
trozos de cielo al atravesar los límites del agua (35).

…Como rocas que sobresalen...

Una roca en la ribera, atalaya
que contempla el sueño de las cañas

Una roca, un verso... Los cantos rodados que son las estrofas...

las estrofas, cantos rodados, se pegan
al ser del verbo, con el anhelo
de darle nombre al agua (poema final)

Pero el ser, piensa el autor, es más bien verbo, corriente, río...

Y la corriente del verbo y la piedra de las estrofas
fíjense que remolino forman.

Ese remolino,
que no deja de moverse, ni de ser el mismo siempre,
dando vuelta a sí y lo que lo rodea,
y que a veces se hunde en un agujero melancólico
y otras asciende en espiral de vapor hacia los otros y la luz
eso somos...

Y ese es este libro río de Tino Lobato.

Dense en él un baño de realidad,
en el sentido más dialéctico, melancólico y vivo de la palabra realidad...


 Víctor Bermúdez
El nombre secreto del agua.

Mérida, 13 de junio


MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto