domingo, 29 de abril de 2018

PRESENTACIÓN EN MADRID DE REHACER EL ALBA POR JAVIER OLALDE




              Libro intimista, prosa poética y versos introspectivos que manifiestan el proceso entrañado de un naufragio, de una crisis personal extensible también a otros  muchos seres humanos y, por eso, cercana y perturbadora. Las memorias de un desastre íntimo: esa sed de infinito, de trascendencia, que hace agua y naufraga en la travesía del neutro e indiferente mar de la existencia. Esa dolorosa “noche oscura del alma”, emplazada ante un destino ineludible, que deberá aunar todas sus fuerzas e ímpetu para rehacer el alba y lograr divisar al fin-en voz de Góngora-“la dudosa luz del día”.

              Rehacer el alba”, título sin duda apropiado para el nuevo libro poético de Faustino Lobato, se abre con un interesante, bello y enaltecedor prólogo de la conocida poeta y ensayista extremeña, lo mismo que el autor, Efi Cubero. La obra está configurada  en cuatro partes o memorias, como las denomina Faustino, y de ahí el subtítulo del libro, “Memorias de un naufragio”.


              En la Memoria 1, con el título alusivo a Kundera, “la levedad del barro” se expone, con el lenguaje armónico y el tono contenido y sobrio que constituyen la marca literaria del autor, aquello  que representa el núcleo esencial de la crisis existenciaria. “no tengo derecho a nada/solo a ser/ vuelo en la sombra, / una espera/ que frena lo segundos./Hace frío” (p.27), explican  los versos de Faustino Lobato , que antes ya había declarado en prosa poética “qué fuerzas nos mantienen cuando la soledad- y las divinas ausencias- hunden lo humano. Todo tan leve” (p. 239. Un reconocimiento de la fragilidad que el autor afronta filosóficamente, al modo sartriano: “En este presente de naufragios y abandonos, no renuncio al pasado, a lo que fui antes de comer ese veneno que me abrió los ojos y me hizo saber que soy barro, levedad. Sí, soy lo que he sido aunque duela. Mi libertad me hace responsable de mí mismo ( traduzco la frase en francés de J.P. Sartre que Faustino cita en el libro)” ( p.32).
               A lo largo de la Memoria 2 y 3, tituladas “Si el infierno soluciona la distancia” y “Movimiento de lo absurdo”, continúa alternándose prosas poéticas y poemas donde Faustino Lobato nos va descubriendo  ese particular infierno que experimenta el náufrago espiritual  en su batalla por mantener el ánimo: “Vivimos a la deriva-escribe Faustino- , en un mar de desconsuelos, inventando dioses y leyendas para sobrevivir  en medio de un caos insolidario” (p.37).

              Como metáfora del sinsentido, el agua, esa lluvia pertinaz que “anega el sinsentido de las cosas” (p.36). En los poemas llueve sin cesar, como en un norte desbocado, “llueve tanto-nos dice-que el agua llega hasta los rincones  más oscuros del alma. Y no hay sangre, sino ideas, que vienen y van, emulando el giro de las aves atrapadas en el viento” (p.49).
              Además, está el absurdo, ese concepto acuñado por los filósofos existencialistas a partir de Kierkegaard, que recorre también los poemas. Por ejemplo: “Cuando en medio de lo absurdo/ no se habla de amor ni de lo eterno y las manos callan entre mentiras, los sueños hacen grietas en la pared” (p. 61). Sin embargo, hallarse en esa marejada de olas, en ese “movimiento de lo absurdo”, no va a arrastrar al náufrago a la desesperación nihilista ni al desaliento. El ánimo se va a mantener frente a la adversidad y, así, leemos: “Estar entre la nada y el todo, entre la angustia de vivir y la ilusión de alcanzar el paraíso. Y creer de otra manera, hasta que la emoción me haga sentir que estoy vivo gritando esperanza” (p.53).

              Al fin ha ocurrido la catarsis liberadora y se avista tierra firme. En la Memoria 4, que cierra el libro, titulada “Más allá de las tinieblas”, la luz del alba, dudosa tal vez, se construye de nuevo  y, con ella, se rehace la aceptación incondicional de ser aquí y ahora. El autor reconoce que “Es posible la luz aunque haya oscuridad “. Más, admitida la evidente fragilidad de ser y la presencia de la duda se impone armarse de ánimo y asumir sin reserva, tal como hace nuestro poeta, que “la vida sin color no existe, /la vida es” (p.73), reconociendo ya, sin temor y sin subterfugios, que, aunque “la vida iba en serio”, como declara Gil de Biedma, “es posible la luz”.

              Poesía honda, en resumen, prosa poética profunda. Poemas y prosa con un estilo propio y depurado, donde, a menudo, palabras, frases o versos en letra cursiva  se intercalan  en los pasajes de la prosa y entre las estrofas  de los poemas  reafirmando la intensidad  expresiva  del conjunto y creando una sorprendente lectura a dos voces. Un notable original  recurso estilístico, que ya había sido anticipado por el autor en alguna obra anterior.
               Así pues, un libro intenso y esencial, que certifica el maduro saber literario y la calidad poética de Faustino Lobato.

Javier Olalde
Biblioteca Eugenio Trias. Madrid, 27 de abril de 2018.

miércoles, 11 de abril de 2018

Presentación de Ana Castillo. La sorpresa de lo humano.


Quiero colocar en este habitáculo las palabras escritas para la presentación de Ana Castillo. Agradezco sus palabras sinceras y el análisis que hace de la obra.

Buenas tardes a todos. Buenas tardes, Faustino, gracias por haber depositado en mí tu confianza para que lleve a cabo la presentación de una obra tan entrañable y preciada para ti, como es LA SORPRESA DE LO HUMANO.



Conocí a Faustino Lobato hace ya algunos años, cuando entró a formar parte de la tertulia poética “Gallos Quiebran Albores” de Mérida, a la cual pertenezco. Lo primero que me llamó la atención, aparte de su gran estatura, fue su carácter afable y su conversación amena a través de la que se puede apreciar un amplio bagaje cultural.

Aunque supongo que casi todos los aquí presentes conocéis a Faustino Lobato, voy  a enumerar algunos datos sobre su biografía y su trayectoria literaria:

Nació en Almendralejo en los finales de la época franquista. Con dieciocho años se vino a vivir a Badajoz. A los veinticinco se fue a estudiar a la UCL (Universidad Católica de Louvain-la-Neuve) Teología y Antropología.

Vuelve a Badajoz a finales de los años ochenta donde mantiene una actividad social intensa con el mundo gitano de la Plaza Alta. Esta actividad la alternó con la docencia universitaria. En el año dos mil deja la institución eclesial, dedicándose por completo a la docencia no universitaria impartiendo clases de filosofía en Secundaria y Bachillerato. 

En los inicios del nuevo milenio, entró a formar parte del grupo de escritores y creadores plásticos emeritenses “Gallos Quiebran Albores”. Más tarde, en el 2010 inició con un grupo de escritores pacenses la tertulia, Página 72 en la ciudad de Badajoz. 

A la enumeración de otras obras publicadas hay que añadir el título de la que hoy nos ha traído a esta presentación: “LA SORPRESA DE LO HUMANO” (editada por Caja Badajoz).

Al hojear el texto, lo primero que me sorprendieron fueron los dibujos, ¡de Rodrigo Lobato!, ¡menudo personaje ilustrando ya un libro a sus cuatro años!

En la primera lectura de este poemario conecté directamente con la TERNURA.
Luego, en posteriores lecturas más detenidas, fui saboreando imágenes, percibiendo sueños, angustias, temores, ilusiones… ¡TODO UN MUNDO POÉTICO ENMARCADO EN LO COTIDIANO Y ALIMENTADO POR EL AMOR HACIA EL HIJO!

Lo cotidiano suele ser una constante en la poesía de Faustino Lobato. Podrían aplicarse a “La sorpresa de lo humano” las palabras que él mismo escribió al referirse a su  poemario “Un concierto de sonidos diminutos (ed Herákleion, 2013). Decía así:

“Un poemario donde lo cotidiano y lo citadiano toma cuerpo en un amante desbordado por las miradas y las caricias….

En la obra que nos ocupa, se trataría de las miradas y las caricias de su hijo Rodrigo.
Continúa Faustino diciendo de aquel poemario:

“En estos versos nada escapa al sentir del yo poético, ni al doble sentido de los gestos, sin evitar la metáfora ni la paradoja de este vivir a contracorriente que termina por ser una ironía”.

Pues bien, en “LA SORPRESA DE LO HUMANO”, nada escapa tampoco al sentir del yo poético.



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Decía la fiósofa  y pensadora María Zambrano en su obra FILOSOFÍA Y POESÍA:

“-En la palabra de la filosofía la verdad avanza lentamente, esforzadamente, por sí misma.
En la poesía, la palabra no pretende ni siquiera ser verdad, sino solamente fijar lo recibido, dibujar el sueño, regresar por la palabra al paraíso primero y compartirlo.

-La palabra de la filosofía es la  palabra que define.
La palabra de la poesía es la palabra que penetra lentamente en la noche de lo inexpresable.

-El filósofo quiere LO UNO porque lo quiere todo.
El poeta no quiere propiamente todo, porque teme que en este todo no esté cada una de las cosas y sus matices; el poeta quiere cada una de las cosas sin restricción, sin renuncia alguna.

Lo que él tiene no ha precisado salir a buscarlo, como el filósofo, sino que se sintió cargado de algo que le angustia y le colma a la par. Su vivir no comienza por una búsqueda sino por una embriagadora posesión. El poeta tiene lo que no ha buscado y más que poseer, se siente poseído.

¿POR QUÉ ME HE PERMITIDO ENTRESACAR ESTAS REFLEXIONES DE LA GRAN PENSADORA Mª ZAMBRANO EN SU ESTUDIO SOBRE FILOSOFÍA Y POESÍA?
Porque Faustino Lobato es Filósofo y Poeta. Es de suponer que la formación de Faustino en el campo de la Filosofía debe haber influido en su obra poética. Sin embargo yo, que opino como Mª Zambrano en lo que al alma poética se refiere, me inclino por afirmar que en la obra de Faustino la POESÍA COMPLEMENTA Y AL MISMO TIEMPO SE ERIGE COMO TRIUNFADORA SOBRE LA FILOSOFÍA, PUES APORTA UN UNIVERSO INABARCABLE.
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LA SORPRESA DE LO HUMANO

Encontramos dos grandes divisiones:

-LA SORPRESA
-DE LO HUMANO

Cada una de ellas comienza con un poema en el que el poeta hace una reflexión sobre la existencia:

Así en el poema “SORPRENDE” podemos leer: 

“sorprende descubrir la belleza de lo inacabado…./la solemnidad de lo sencillo…”

Y en el poema LO HUMANO: 

“Lo humano,/ ese revés de mi ser animal con deseos,/ el ímpetu del Paraíso perdido,…/.

Cada una de estas don partes a su vez están dividas en apartados con poemas en los que va describiendo la evolución de Rodrigo.

Cada uno de estos apartados acaba con unos poemas en prosa en los que, de nuevo, el autor retoma la temática con las que se iniciaron las dos grandes divisiones: una reflexión sobre la existencia y el papel de la Poesía en ella.

Así pues, se trata de un poemario en el que podemos percibir dos temáticas:

Por un lado, canto a la sorpresa de lo cotidiano y de lo humano, centrado en la gestación, nacimiento y crecimiento de un niño, su hijo Rodrigo. Por otro lado, envolviendo, trascendiendo y guiando los poemas a Rodrigo, estaría una profunda reflexión sobre la existencia y el papel que dentro de ella ejerce el poema, como vehículo de expresión y como cauce donde verter las emociones. Para que esta doble temática no pase desapercibida, todo lo relativo a las reflexiones sobre el poema y la vida aparece en cursiva.
Se trata de poemas en versos blancos (no siguen una estructura ni una rima), alternados con poemas en prosa.

El poemario está “sembrado” de imágenes que sugieren ternura, angustia, esperanza, temor…
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Voy a leer la cita con la que comienza. Es una cita muy acertada para el contenido de este libro.

Hay un día tras el que todo cambia,/un instante en el que gira el mundo/igual que un compás sobre su propio eje/y, sin darnos cuenta, dejamos de sangrar. (Alfonso Brezmes. Ultramor)

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PASO A INDAGAR UN POCO EN CADA UNA DE LAS PARTES DE LA SORPRESA DE LO INACABADO.

-LA SORPRESA
I  Lo inacabado   II Desde cero

Trata sobre la gestación del hijo y el nacimiento, la paternidad.

Abundantes referencias a los detalles del día a día, a lo doméstico.
Son poemas no muy extensos, con versos cortos.

I LO INACABADO comienza con EL EFECTO RODRIGO:

“Rodrigo no tiene rostro, es movimiento/ y patadas tras la cortina de la carne;/Rodrigo es emoción contenida;/ un proyecto sin tiempo”;

Poemas en los que los versos se van adelgazando. Poemas en los que el nombre del hijo se pronuncia lentamente, recalcando cada sílaba una y otra vez, como en LA VIDA TIENE UN NOMBRE, (ese nombre, por supuesto, es Rodrigo) en el que el nombre se desgrana en tres versos Ro-dri-go;

Dice el poeta: “tomé conciencia de que un trozo/ de realidad se había colado/ por la puerta de mi casa”.

Hay agilidad en el ritmo de estos poemas con versos cortos, como en el poema “VIGILIAS”.

Destaco de esta parte de LO INACABADO, el último poema CUANDO SONRÍES. En él se repite constantemente una pregunta, por qué. Sugiere el descubrimiento del mundo de la paternidad y del mundo a través del niño.
“Por qué cuando sonríe/ el mundo y la existencia/ se llenan de formas. Por qué/ su sonrisa crea/ ritmo./…….Por qué/ la sonrisa de este niño/ se hace logos/ en la cara silente del verso….”

II DESDE CERO

Cuenta la evolución de Rodrigo hasta cumplir un año.

Comienza con el poema UN UNIVERSO DE MURMULLOS
“No hay palabras para explicar qué ocurre/ cuando Rodrigo gesticula/ y alarma con sonidos guturales…..”Rodrigo es “un paraíso de sonidos” “Un cosmos de bisbiseos/ que mañana serán/ sílabas/ de amor,/odio/o/es/pe/ran/za.”

Hermosas imágenes se suceden a lo largo de estos poemas: “lo cotidiano toma el nombre de Rodrigo”, “Cada simple instante/se vuelve solemne” “Con una abanicar de manos/parece cazar estrellas”. “Crecemos con él”. “…Pasos, sonidos, una galaxia de verbos y frases que sorprenden.” “Rodrigo,/ un manojo de emociones que hace temblar”.
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Llegamos a la segunda parte, DE LO HUMANO.

III ANIMAL CON DESEOS

Ahora los versos ganan en extensión, como emulando el crecimiento de Rodrigo que en un precioso poema, UN ÍMPETU DIFÍCIL DE CONTENER, nos dice “Anda, como quien empuja la vida”.  “Anda Rodrigo y, con él, andamos todos.” “Un ímpetu maravilloso, difícil de contener/ que devora el dolor/ de soles y mañanas”.

IV AUTONOMÍA SIN NOMBRE

Rodrigo sigue creciendo, cada vez más autónomo, cada vez más sorprendente.
Componen esta parte tres poemas en verso y tres en prosa. Dos de los poemas en verso son extensos y con bastantes espacios en blanco. Da la sensación de que el autor se quedara perplejo ante los progresos de Rodrigo en cuanto a su autonomía, ante la rapidez con que pasa el tiempo, y sintiera vértigo. Hay dos momentos en esta parte en que el poemario alcanza, en mi opinión, sus momentos más álgidos:

-Cuando en el poema EN EL REVÉS DEL SILENCIO dice: “Rodrigo, no sé qué será de los dos,/ sé lo que somos en este momento:/ dos seres creciendo en ángulos dispares/ tú para subir y yo para bajar.”
“Gracias por estar aquí,/ porque nos haces ser distinto,/ porque eres un verbo/ en el revés del silencio”.

-Cuando en el poema CRECES dice: “Creces/ y nos haces crecer a la par. /Eres un espejo donde al mirarnos/ descubrimos/ el abismo del error/ y el mar de los aciertos”.

Llegamos al final del poemario, al apartado V titulado MIRADAS.

Rodrigo tiene ya cuatro años. Los poemas siguen siendo largos, pero los versos vuelven a adelgazarse, ahora se siente aún con más angustia el paso del tiempo.

En el poema HERIDAS DE GUERRA, Rodrigo es un “héroe rebelde/que se resiste a la norma”.

El poeta reflexiona sobre el futuro del hijo, un futuro en el que el padre se perpetúa en el hijo aún después de la muerte:
“Yo estaré ahí, aunque no lo sepas/cuando tu herida, mi herida en ti/, nos separe/ porque tú vueles y yo muera/ para seguir viviendo/ en tus sueños de justicia/ y/ en tus desvelos”.

No puede evitar a veces rebelarse contra el paso del tiempo, así lo expresa en el poema A VECES: “Descubro que el tiempo es cruel./ Menguo y Rodrigo/ crece./ Una carrera imparable”.

Para cerrar el poemario, LA SORPRESA DE LO HUMANO, el precioso poema PUNTO Y SEGUIDO en el que su hijo Rodrigo no deja de sorprenderlo:
“Siembras/ momentos de luz…..Sorprendes con un te quiero…./Sorprendes al preguntar…./ Sorprende esa manera/ autónoma de ser…../Siembras sorpresas,/sí,/ en e punto y seguido de vivir cada día/ con la misma intensidad/ de un último momento”.
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Ya dije que los poemas en prosa con los que termina cada parte del poemario van trazando un poemario paralelo que envuelve al conjunto y que tiene autonomía por sí mismo. Para demostrarlo, he querido jugar un poco cogiendo el primer verso con el que comienza cada una de esas partes y algunos versos finales  y el resultado es el siguiente poema:

“Y en esta sorpresa de existir inacabado, de la vida por hacer…
Desde el punto cero de la existencia, importa callar para que surja el poema.
Al vivir el gesto de este animal con deseos, de lo humano…
EL POEMA se vuelve impulso generoso.
En este sentir la libertad al hablar, y en el crecer…
Ante esta mirada a lo fugaz, a lo pasajero…
Los versos se convierten en la casa donde despertar, /…Son el eco de lo eterno/ que nos envuelve/ hasta vencer la muerte”.


Os dejo ya con el autor de LA SORPRESA DE LO HUMANO, NO SIN ANTES RECOMENDAR SU LECTURA.


                                              Ana Mª Castillo Moreno

La sorpresa de lo humano.

Momentos antes de comenzar el evento.

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Una masiva asistencia de amigos, familia y conocidos.


Una hora mágica que José Manuel Vivas, Manuel Salitre y Mila Ortega me han ayudado a desarrollar. Mil gracias.

Admiración de lo humano


Fabulosa la presentación de vídeos y realización de José Manuel Vivas; Magnífica la música de Manu Salitre; maravillosa la intervención de Mila OrtegaGracias mil.


Gracias a todos los que llegasteis para compartir esos momentos emocionados de la presentación de La sorpresa de lo humano.

Gracias a Ana Castillo, que estuvo presente con sus palabras escritas.Gracias por el cariño. 

Gracias a mis compañeros y compañeras de la Tertulia Página 72 que estabais allí, como siempre, con ese silencio respetuoso y atento. 

A los amigos de Portugal, de Campomaior, "muitas graças por vir ". 

Gracias a mi familia, que viajaron desde Almendralejo en una tarde tan desapacible como la de ayer. 

Gracias a mis amigos, a los alumnos de la UMEX, gracias.

Y cómo no a la Fundación Caja de Badajoz que ha editado y hecho posible el evento.

Gracias a todos. Gracias por compartir esos momentos. 

Para mi, lo vivido anoche, fue una admiración de lo humano.

No hay texto alternativo automático disponible.


Enlace de la entrevista en la Fundación CB

EntrevistaFaustino Lobato Delgado con motivo de la presentación del libro "La sorpresa de lo humano".



Breve reportaje de La sorpresa de lo humano.


Ayer fue presentado el libro La Sorpresa de lo Humano, de Faustino Lobato.-En el Salón de la Residencia Universitaria de Caja Badajoz.
-Agradable y emocionante presentación, donde Rodrigo, es el protagonista de este libro.
-Los Poetas, recitaron parte de algunos poemas de los que se publican en el libro.
-Sensibilidad y delicadeza en el poemario de los texto.
-Rodrigo, presente en el salón, no quitaba detalle, al escuchar la voz de su padre.
-Este poemario, es un intento de contar o subrayar aquello que más llama la atención de esta paternidad vivida como hombre maduro, palabras de Faustino Lobato.
-Cada capítulo del libro, corresponde a una año, de los cuatro, de vida de Rodrigo.
-En resumen muy bien la presentación, de este libro, La Sorpresa de lo Humano, del que invitamos a leer, les gustará.
-La presentación muy bien llevada de la mano del autor, amenizada con ráfaga musicales de agradable calidad .
-Enhorabuena a los padres, como a ese revoltillo, que no paraba de una silla en otra, Rodrigo, simpático y comunicativo.
-Badajoz-11 de Abril del 2018.

Agradezco a Fernando este breve reportaje publicado en su muro de Fecbook.


martes, 27 de febrero de 2018

Un día cinco de febrero



Seja como for, a vida é um presente incrível.   
Importa aproveitá-la em todos os momentos.

UN DÍA cinco, un día cualquiera
en el mar del calendario, 
el tiempo frenó su apariencia.
En un segundo,
todo se hizo silencio.

Fuera, en el cotidiano transeúnte,
las sirenas anunciaron lo peor,
las miradas contuvieron el grito.
Y en la levedad de mi recuerdo
el tiempo se volvió paréntesis.

Con  la huella de quienes permanecen
en el momento, acojo esta levedad del instante.
Un día cinco, en el ecuador de mi existencia,
cuando la vida me abrazó, dibujando en el aire
un tiempo al revés.

lunes, 12 de febrero de 2018

Gandul, Ganso y Gañan.Juan Mantero


Juan Mantero da a luz su libro Gandul, Ganso y Gañan por obra y arte de DK ediciones de rarezas. Impecablemente diseñado por Daniel Albors y revisado y coordinado por Juan Andrés Pastor. Un libro con un continente significativo y con un contenido donde la ironía y la pasión se mezclan.  Compuesto por 30 poemas, algunos de ellos magníficos sonetos, dos prosas (A y Z), un cuaderno de arte de Judal Marín y un epílogo de Eduardo González Palacín.

Se abre esta obra con una exégesis de la letra G, escrita por Javier Olivar de Julián. En este relatorio, a modo de prólogo, se ensalza la obra de Mantero subrayando la profundidad de los versos “idéntica a la profundidad de nosotros mismos”.

El inicio y el final  del poemario son dos prosas, (A y Z), dos puertas abiertas, donde Juan Mantero nos deja trazos de un pensamiento existencial que rompe con cualquier metafísica al uso. El primero de los escritos anota la soledad, Soledades (A), como esa particular compañera de viaje. Mantero hace un recorrido por las diferentes soledades avisando aquí, entre líneas, de lo que nos espera dentro con sus poemas (a modo de letras de canciones). De todas las soledades la que sobresale es la Soledad acompañada, esa –como él dice-que lancera el alma. Luego volverá sobre el tema en el ecuador de la obra con Soledad bajo cero (pg.38), un poema para leer despacio, para meditar sus estrofas cargadas de ironía que rechazan el patetismo, de humor del bueno ante la tragicomedia de la propia vida.  La última prosa (Z), Orgullosos (pg.58), con la que cierra el libro es un diálogo intimo con su moleskin, una realidad que a “lo Platón” representa la conciencia. Habla de él como de un amigo que le guarda sus secretos, los fracasos, neuras, frustraciones. Un moleskin sin terminar al que susurra, como un enamorado.

El primer poema, Yo, inicia este recorrido donde parece que el yo lírico se funde con el propio poeta. Aquí pone la nota característica y paradójica del venir apresurado y llegar tarde. En los versos de este poema se describe el carácter de un hombre peculiar que se conforma con su manera de ser en el hecho de “tan solo pensarte”. La ironía, que será una constante en la obra, aparece en el siguiente poema, Pecador, donde (parafraseando el milagro de Caná) juega con el agua y el vino. Versos éstos cargados de humor satírico que rompe con las mentes más anodinas hasta terminar, de forma aforística, con un “No se sacia la sed en el infierno, / has venido al sitio equivocado” (pg. 15).

El yo literario que Mantero traza es un personaje canalla, un ganso remolón y lisonjero, (pg. 16/17)). Un convidado de piedra (pg. 19) que rompe la armonía de la fiesta pero que, mirándose, no pierde su autoestima. Aquí, poeta y poesía se fusionan y es Juan quien dice de sí en boca del personaje que “sabe bien lo que vale y hasta puja/ a la baja contra don Pedro Botero” (el Pere Porter catalá), el canalla inocente del cuento.  Y es de esta forma, como nuestro poeta lanza un alegato, con un Me apetece (pg. 20),  sobre su ser mismo renaciendo para que nadie vuelva a recriminarle, para que no le duela nada…para reírse de su sombra, para responder tarde porque –dice- “yo ya sé dónde se encuentra el infinito/ entre mi corazón y mi cabeza” (pg.21). Magníficos versos finales, con sesgo de lirismo,  que cierran el deseo de alguien que vive con el impulso de ser diferente. En realidad, es diferente este “personaje-Mantero” al que quieren espabilar sin que él se deje porque “de gañan voy cómodo. /Y decido no esparciros mis miserias…” (pg. 23). Un don Juan de Ginebras diferentes que, haciendo un guiño a Miguel Hernández, dice que “no quiere ser llorando el hortelano /ni bufón de la corte ni arenero” (pág. 25).

Y entre ironías y sarcasmo llegamos al centro de la obra con tres poemas que le dan título a la misma: Ganso (pg. 28), Gandul (pg. 29), Gañán (pg. 30). Tres poemas que revelan la identidad de esa voz poética que nos va llevando por los vericuetos canallas de alguien de corazón grande, molesto y fuera del sistema. Alguien que dice tener miedo, pero miedo de la traición. Se puede ser más noble y directo, “más legionario, ( y ) novio de la muerte” (pg. 35). Y en este descifrar identidades, nuestro autor juega con el tópico del “Cero a la izquierda” para apuntar, con versos profundos y significativos, que siendo así, “nos defendemos, como mudos, / inválidos en medio de la fiesta/ de binarios, enteros, decimales.” (pg. 34). Este sujeto lírico que en otros versos llega a revelar ese dolor-doliente que exige, imperativo, que un tú le desgarre el alma “si la encuentra” (pg. 41).

Los versos centrales revelan un  fino cinismo, auténtico kinikós griego,  propio del  asistemático Diógenes. Sin embargo, estos no expresan tanto las características del personaje, creado en este libro, como el poema A veces. Aquí,  el yo poético dice desplomarse para ver “solo mis cicatrices íntimas”. Y en él, con una lluvia de versos rimados, sigue describiendo a ese personaje molesto “cada vez que abre la boca” (pg. 42).

Termina el libro con un poema, Harto, (pg. 57) donde ese  carácter antisistema y bohemio, crítico y social  de Mantero se completa. Así dice, “estoy harto/ de tanto sinsentido,/de miles de ojalás,/ de manifiestos…/Estoy harto de civismo incívico,/…  del cuñadismo…/¡Estoy harto de tanto postureo/ y tanto fariseo!”.

Juan Mantero se define, en su obra,  como “un simple poeta de lo oscuro”, “un juntaletras”. Este aserto que él se da a sí mismo lo argumenta con algún verso diciendo que Violante no le encargó (encargaría)  ni un soneto. De haber conocido a Juan, posiblemente doña Violante le hubiera encargado uno y más sonetos y nuestro poeta no la hubiera defraudado, como sí lo hizo Lope de Vega. Hay que decir, y creo no equivocarme, que los sonetos de Mantero son un disfrute. De cómo un mensaje canalla puede verterse en el esquema de una composición renacentista del siglo XV y que no todos los poetas son capaces de hacer. Cito un buen soneto, divertido, a lo Lope de Vega, este de Tú llama (pág. 51) donde el yo lirico dice escribir eyaculando desde dentro. Este poema es un ejercicio metapoético porque habla del hecho mismo de escribir versos de arte mayor, endecasílabos y rima consonante. Que ya lo dice el  poeta “no rimo en asonante pues no encuentro/terminación para tantos matices/ o acabas el soneto o te desdices/buscaré en los tercetos epicentro.” Otros sonetos a tener en cuenta son Morirse en agosto (pág. 55), Escarceo (pg. 16), Incapaz (pg. 17) Infierno cotidiano (pág. 31), Legionario (pág. 35).


La obra de Mantero hay que releerla, no basta una sola lectura.  Importa  descubrir en ella, como anota Juan Andrés Pastor, el editor,  matices que están ahí y que no deben obviarse como son “el temblor de la ausencia, el batir de alas de una música que, en Juan, parece sorda y no se baila si no fuera por el atabal de un corazón que tiene el ritmo de la duda.”

Para saber más de la forma de escribir de nuestro autor merece la pena mirar:

Resta solo agradecer a Juan Mantero, la genialidad y generosidad de su obra y a la editorial DK la magnífica estética con la que la viste y envuelve. Un regalo para los amantes de la buena (rara) poesía.




domingo, 4 de febrero de 2018

Hay mañanas...


Hay mañanas para dedicarles un buenos días...Hay mañanas que basta mirar y no decir nada...Hay mañanas que tienen ese ritmo de acuarelas...Las mañanas, las mañanas tienen esa luz silente...Hay mañanas de domingo que hay que dejarlas ir siguiendo la corriente... así de sencillo.Esta mañana hay que saborearla siguiendo la brisa y la caricia del agua...esta mañana de domingo.Hay mañanas, cielo,agua y ganas de seguir...hay mañanas que agradezco estar vivo.Hay mañanas en las que destrozaría los monstruos que quiebran el horizonte y después...después nada o mejor me pondría a escuchar los violines de la lista Schindler...







Crítica a Rehacer el alba.




                  Desde este habitáculo quiero agradecer a Manuel Pecellín Lancharro su positivo comentario sobre mi ultimo poemario publicado por Vitruvio. Su visión sobre la obra anima a seguir adelante en este arte de enhebrar palabras. Termina el comentario diciendo: 

                              Poemas y aforismos (tradición muy nietzscheana), cuidadosamente labrados, soportan con reciedumbre desde  leves intuiciones  a sentencias apodícticas en los que resulta fácil reconocerse. “Dios ha muerto, Nietzsche ha muerto y yo tampoco me encuentro muy bien”, bromeaba Groucho Marx. Pero habrá que seguir hacia delante. Libros como éste ayudan

                        Gracias Manuel por tus consideranciones hacia mi obra.

http://blogs.hoy.es/libreconlibros/2018/02/03/insoportable-levedad/



MIS VISITAS AL MUNDO

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Tiene Lisboa sonidos de agosto