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martes, 16 de abril de 2019

Cosas de Rodrigo

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Mientras escribía unos versos sobre el tiempo, Rodrigo se acercó.  Subido a mis rodillas, me dijo con voz de secretos. Sabes, papá en el patio del recreo he conseguido coger una mariquita. Ante mi cara de extrañeza, él me describió qué era una mariquita. Como vio que sabíamos de qué estábamos hablando me siguió diciendo que el bicho lo había mantenido mucho tiempo en su dedo. Cuando le pregunté cuánto, me espetó, con cara de “un más o menos”, que mil minutos. Una cantidad grande, respondí. Como si con él no fuera, siguió su discurso rematando que la mariquita se había ido por un agujero en la pared. Con pena me hizo entender que, por mucho que miró y escaló la pared, no pudo ver por donde había desaparecido. Así es hijo, cuando quieres apropiarte de algo la vida te muestra que no todo es tuyo. La mariquita se fue a su mundo, a su espacio, le dije. Me miró, no muy convencido, y siguió jugando.

domingo, 20 de enero de 2019

Vendedor de conchas.




La imagen puede contener: comida

Rodrigo ha llegado al despacho para venderme unas conchas. Me ha explicado el origen de cada una justificando su precio. No he podido resistir ante la seducción del vendedor y he comprado las que él me ha elegido. No está mal este convencer para colocar el producto con la convicción de que es lo mejor. Su forma de provocar la compra, sin tener necesidad de ello, está en la línea del mejor consumismo. Este crío pronto empieza. Y lo peor es que la responsabilidad no está en el que vende sino en aquel que compra.

sábado, 12 de enero de 2019

Lo pequeño.



Lo más pequeño puede ser lo más grande. Cuando lo simple guarda la magnitud de los instantes sencillos, la palabra se vuelve necesaria contemplación, la risa oportunidad de saberte vivo y la mirada gesto de compasión que perdona. Esperas, a pesar del silencio de las horas, la caricia que te devuelve a la vida.

domingo, 15 de julio de 2018

La sorpresa de lo humano




Tu balbuceo de las letras 
hasta arrancar el secreto mágico de las palabras, 
tu mirar la vida entre la sorpresa y el misterio 
que nos hace crecer y embarga. 

Tu susurrar vocales hilvanando consonantes 
en una batalla permanente de letras 
que libera las frases, 
ese descubrir el secreto del orden, 
la lógica del pensamiento, 
tu emoción al vivir 

y soñar mundos mejores.

lunes, 23 de octubre de 2017

Munela


No hay texto alternativo automático disponible.



Este fin de semana hemos tenido  la visita de Munela. Esta es una muñeca que pertenece al proyecto Mun de Santillana para Educación Infantil.

 En fin, Munela ha sido la invitada de Rodrigo. Él ha tenido  que cuidarla,  procurado que Munela estuviera  bien y no le ocurriera nada.

Eso sí, le ha tocado convivir con el friquismo de los guerreros de Starword y Mario GrÖss.

                                                   No hay texto alternativo automático disponible.

jueves, 11 de mayo de 2017

A veces ...



A veces, me suele pasar a veces
que siento nostalgia cuando no estoy
en casa para decir a Rodrigo, bonne nuit,
a demain. Una sensación de otoño,
como la libertad truncada de Ken Loach.

Descubro que el tiempo es cruel y menguo
y él crece. Una carrera imparable.
A veces,
solo a veces, imagino frenar este espacio
donde vivo, donde vive. Un sueño imposible.

Bajo mis pies suena la historia de todos
los deseos. Y después, el silencio, ese
maldito silencio que no impide el vacío.
A veces, no siempre, sonrío y dejo
que Saturno se coma a sus hijos.

Soy  incapaz de cambiar el desastre
bajo la atenta mirada del pintor.
A veces, solo y sin respuesta, abro
por la página en blanco.En la nada espero
que un verso cure la herida del tiempo.




sábado, 8 de abril de 2017

Heridas de guerra.



Heridas de guerra, eso te dice tu madre
para que no te acuerdes de la caída.
Y te levantas, como un rayo, dices
agarrándote a mi mano.
Tú,
herido de guerra, te conviertes
en un soldado que libras batallas
entre el salón y tu cuarto. Un espacio
donde  los juguetes vuelan, esos coches
que te imaginas, hablan y comen.

Heridas de guerra,
las noches de vigilia
buscando el pecho materno para seguir
durmiendo;
los momentos de hospital
para afirmarte que la herida duele
y te deja sin comer preso del hambre.
Tú,
herido de guerra, me hieres
al sentir tu llanto de héroe rebelde
que resistes a la norma y la orden
te violenta.

Heridas de guerra,
las que tendrás cuando llegue
el momento de dolerte el amor
y no sepas qué decir ni a quién escuchar.
Yo,
estaré ahí, aunque no lo sepas,
curando tu herida, mi herida en ti,
nos separe
porque tú vueles y yo muera
para seguir viviendo 
en tus sueños de justicia
y en tus desvelos.

viernes, 10 de marzo de 2017

Solidaridad contra desamparo.


                    Hace unos días mi hijo pequeño de tres años y yo tuvimos un accidente a las puertas del colegio. Eran las nueve de la mañana, recién abiertas las puertas de la entrada del ciclo de infantil. Los padres que habían dejado a sus hijos ocupaban la acera de acceso y nos obligaron a tener que salir de ella porque era imposible pasar. En la vía de servicio, la mala fortuna hizo que mi hijo se asustara de un coche y saliera corriendo tropezando hasta caer sobre las grietas del asfalto cortándose el cuero cabelludo. Cuando pedía ayuda nadie, nadie, se acercó para echarme una mano. Todos iban tan entretenidos en sus conversaciones y prisas que otro asunto parecía superarles.

                    Tuve que parar a un coche para que me llevara al centro hospitalario. El conductor muy amable no sabía cómo sortear los obstáculos de rotondas y cedas el paso.  No sé quién es este señor que me ayudó. Siempre le estaré agradecido. Su cara no se me olvidará como tampoco la de aquellos que miraron para otro lado. Menos mal que, en medio de la insolidaridad, el ser humano tiene estos rasgos de ayuda al prójimo.

              En el hospital sentí el alivio de estar en manos de unos buenos profesionales. Les agradezco su buen hacer con mi pequeño, que lloraba desconsolado, y conmigo, bastante nervioso. La sanidad pública, nuestra Seguridad Social, creo que es la mejor. Al chico le hicieron pruebas, hasta un TAC, para descartar trauma craneal. Al final de la mañana le dieron cerca de veinte puntos de sutura.  Después de dos días de observación ya estamos en casa. Repito, agradezco a todos los que nos atendieron en el Materno Infantil su buen hacer y profesionalidad.


                 No le deseo a nadie el susto que pasé ni siquiera a los que se desentendieron del asunto, como si con ellos no fuera. Nunca, como en esos momentos, he tenido esa sensación de abandono, de absoluto desamparo. Había salido sin móvil y sin dinero. Quién se iba a imaginar lo que, en segundos, sucedería frente a mi casa.  

domingo, 8 de enero de 2017

Despedir la Navidad.





Hoy, cuando estaba recogiendo los adornos navideños Rodrigo se despertó y acertó a despedirse del árbol de Navidad. Increíble la imaginación de los críos, en este caso de Rodrigo, capaces de hablar con los restos de lo que fue árbol de luz cada una de las noches de estos días de fiesta. Una lección para nosotros, tan preocupados de mil cosas hasta perder la sencillez de lo que fuimos.




viernes, 25 de noviembre de 2016

Vuelo de papel




Atravesó el ángulo oscuro del salón 
rompiendo la barrera del silencio. 
En su mano un avión de papel 
y en su rostro la sorpresa inocente 
que le hacía imaginar infinitos espacios.

MIS VISITAS AL MUNDO

MIS VISITAS AL MUNDO
Tiene Lisboa sonidos de agosto